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Dani Alves, el 'látigo' de Xavi para apretar a un vestuario que carece de un fuerte liderazgo
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un fichaje con varios significados

Dani Alves, el 'látigo' de Xavi para apretar a un vestuario que carece de un fuerte liderazgo

Dani Alves es un toque de atención para los que se relajen o no vivan cada segundo, minuto, día, entrenamiento, partido como si fuera el último de su carrera en el Barcelona

Foto: Dani Alves en el vestuario junto a Jordi Alba. (@Barcelona_es)
Dani Alves en el vestuario junto a Jordi Alba. (@Barcelona_es)

El primer fichaje de Xavi Hernández como entrenador del Barcelona es un ex compañero que estaba en el paro y tiene más personalidad que otros que todavía siguen en la plantilla. Dani Alves se convierte en el ‘latigo’ de Xavi para apretar a los veteranos, los que se sienten intocables, los que les falta alma, rebeldía y los jóvenes. Además de tener que ser el jefe de futbolistas con los que ha sido compañero como jugador y son amigos, Xavi encuentra en Alves una herramienta con la que subir el nivel de exigencia, compromiso y renovar la ilusión, principalmente, de un grupo de veteranos en los que no existe un fuerte liderazgo. Para los jóvenes será un referente.

Dani Alves entra al vestuario para agitar los estados de ánimos de una plantilla en depresión y le sirve al entrenador como el remedio de emergencia más inmediato para inyectar el carácter perdido. Los que deberían estar preocupados por el regreso del veterano futbolista brasileño (38 años) son Busquets, Piqué, Jordi Alba y Sergi Roberto. Xavi los conoce perfectamente y ha tenido que recurrir a la figura de Dani Alves para encontrar un golpe de efecto.

Foto: Sergio Ramos durante un entrenamiento con el PSG. (@PSG_inside)

Xavi da la misma importancia a recuperar el estilo futbolístico como a la actitud que tienen que tener todos los jugadores. Llega con la temporada empezada, una mala dinámica de juego y resultados y para tener más control incide en reforzar la disciplina. El cumplimiento de unas normas más estrictas provoca que Piqué anule una entrevista en el programa de 'El Hormiguero' e incorpora a un histórico futbolista de su cuerda. El tiempo de Dani Alves, el segundo extranjero que más veces ha vestido la camiseta del Barcelona (391 partidos), debería haber pasado. El problema radica en que hay jugadores activos que llevan años acumulando fracasos (Roma, Liverpool, Bayern de Múnich…) y con diferentes entrenadores (Ernesto Valverde, Setién y Koeman) no han sido capaces de cohesionar un grupo. Los supervivientes ya no tienen excusa para Xavi, por muy amigos que puedan ser fuera del campo.

Alegría y espíritu positivo

Dani Alves llega para reforzar el lateral derecho, cuando pueda jugar a partir de enero, pero sobre todo para meterse desde ya mismo en el campo de entrenamiento y en el vestuario y cumplir a rajatabla con los códigos que impone Xavi. Es un toque de atención para los que se relajen o no vivan cada segundo, minuto, día, entrenamiento, partido como si fuera el último de su carrera en el Barcelona. Para eso está Dani Alves que, por supuesto, aportará alegría a un vestuario triste y un equipo de espíritu frágil en el césped.

En la primera toma de contacto entre Xavi y Dani Alves han tenido que quedar las cosas muy claras. El brasileño se pone al servicio, para lo que haga falta, de Xavi. Es un soldado más de un entrenador que necesita a futbolistas que cumplan con rigor y de manera escrupulosa con la pasión que hay que tener cuando se lleva la camiseta del Barça. Sea la edad que sea. “Ustedes que están aquí tienen que valorar que no hay nada mejor que esto. Después de tanto tiempo fuera, para mí es un placer y un orgullo volver aquí para ayudar y aprender de todos”, es parte del discurso de Alves a sus compañeros en el vestuario. Ha llegado en modo servicial, luchador, con las energías renovadas y para Xavi es la mejor manera de que todos (veteranos y jóvenes) vean que hay un compañero con 38 años que todavía se quiere comer el mundo con la camiseta del Barça y se sube a un barco que lleva varios años a la deriva.

El factor Dani Alves se puede considerar un capricho de Xavi porque no es fácil de comprender cómo un profesional criado en La Masía no busca una solución en la cantera o refuerza la confianza de Mingueza, Dest y Sergi Roberto para el lateral derecho. Pero este Xavi no tiene tiempo para esperar a ninguno y también necesita resultados. Si coge el banquillo ahora y busca la reacción del Barcelona, considera que para ser más competitivos es útil la experiencia, la ilusión y meter dentro del vestuario a Dani Alves. También es necesario para fomentar la convivencia. Piqué es muy barcelonista y esto no lo puede poner nadie en duda, pero sus negocios y proyectos chocan con los intereses de Xavi. Busquets no tiene carácter. Jordi Alba no rompe a líder. Y Sergi Roberto está en un segundo plano. Falta un líder, un motivador, un agitador, un veterano de peso.

Ninguno de los fichajes (Eric García, Memphis, Kun Agüero y Luuk de Jong) son vistos con cualidades para ejercer un liderazgo. Otros como Ter Stegen, Frenkie De Jong, Coutinho, Dembéle… no han dado el paso. Y a los jóvenes (Pedri, Araújo, Gavi, Nico…) tampoco se les puede cargar con esta presión en una situación de crisis institucional y deportiva. Se valora lo que ha hecho Ansu Fati, cogiendo el dorsal ’10’ de Messi, y entrando a la competición con voracidad después de una larga lesión. Hay un vacío, por falta de carácter y timidez de los nuevos, que tiene que llenarse con el espíritu vital e intenso de Dani Alves. “Yo soy ‘forever young’”, dijo tras pasar el reconocimiento médico. No hay dudas de que regresa con ganas y está en la línea de Xavi, de proclamar su amor incondicional por el Barcelona, cuando dice: “Es hora de demostrar el barcelonismo que cada uno tiene dentro. Ahora hay que intentar rescatar al Barcelona. Lo digo yo que he estado fuera y sé lo que estoy diciendo”.

El coste del regreso no es un problema porque el propio Alves quiere dar ejemplo y tendrá la ficha más baja de la plantilla. Otra cosa es el coste de Laporta, que sigue improvisando, y acepta que regrese un futbolista que se marchó en 2016 y ahora llega como un salvador. Desde que salió el brasileño, han pasado por el lateral derecho un total de ocho jugadores: Sergi Roberto, Douglas, Aleix Vidal, Semedo, Wagué, Emerson, Dest y Mingueza. El coste para suplir a Alves en todos estos años llega a los 88 millones de euros. Y tras todo este tiempo se espera que para enero de 2022, momento en el que podrá jugar, se vuelva a ver una buena versión de Alves cuando no compite desde los Juegos Olímpicos y el Sao Paulo no quiso contar con sus servicios.

Xavi Hernández
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