"Cruyff me apartó del equipo": la lucha del pionero Nayim hasta convertirse en leyenda
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el primer futbolista que jugó en inglaterra

"Cruyff me apartó del equipo": la lucha del pionero Nayim hasta convertirse en leyenda

Dejó Ceuta con 15 años para hacer una prueba en el Barcelona. Sufrió una grave lesión y Cruyff le retiró la confianza. Se marchó a la Liga inglesa, triunfó y regresó al Zaragoza, donde es un mito

placeholder Foto: Nayim, leyenda del Real Zaragoza, en el estadio de La Romareda. (EFE)
Nayim, leyenda del Real Zaragoza, en el estadio de La Romareda. (EFE)

Tiene una calle con su nombre completo en Zaragoza. Mohamed Alí Amar, aunque se le conoce como Nayim. Y otras dos calles en otras dos localidades, pero en esta ocasión en la placa figura 'El gol de Nayim'. Una en Alagón, a 20 kilómetros de la ciudad maña, y la otra en Trasmoz, a 80 kilómetros. "Es increíble que una persona en vida tenga una calle. Yo he tenido la suerte, pero se la deberían haber puesto a todo el equipo", cuenta a El Confidencial el héroe del Real Zaragoza que se convirtió en leyenda por el golazo en la final de la Recopa (10 de mayo de 1995), en París, contra el Arsenal por un disparo desde casi el centro del campo que sorprendió al portero inglés David Seaman.

De este disparo que le llevó a la gloria ha pasado un cuarto de siglo y hoy Nayim no solo es un ídolo en Zaragoza, sino una persona y un exfutbolista respetado y admirado en Inglaterra. Actualmente se dedica a narrar en inglés los partidos de la Liga. Vive entre Ceuta y Zaragoza y viaja hasta Londres para ver todos los partidos que le es posible del Tottenham. El club que le acogió cuando le echó Johan Cruyff del Barcelona. Nayim tuvo que tomar una decisión valiente, con apenas 21 años, y dejar nuestro país para buscarse las habichuelas en un fútbol desconocido para el jugador español. En la cabeza de aquellos futbolistas no estaba marcharse a un campeonato duro y exigente en lo físico que penalizaba el talento. Y mucho menos a un país y una cultura muy diferentes al que adaptarse.

Foto: Eder Militao en el partido entre el Real Madrid y el Shakthar en la Champions. (Efe)

Nayim fue un pionero. El primer futbolista español que se atrevió a jugar en Inglaterra. Mucho le tienen que estar agradecidos los que fueron detrás y han triunfado por sus condiciones físicas y técnicas, pero también porque hubo alguien que abrió ese camino y empezó a cambiar la mentalidad de los ingleses. Nayim recuerda ahora su historia con alegría, orgullo y también sufrimiento. Pero esos días en los que hizo las maletas y se fue de Barcelona a Londres resultaron difíciles y duros.

La prueba en el Barcelona

Mucho antes tuvo que dejar su casa de Ceuta cuando un ojeador del club catalán le captó. "Tenía 15 años y nunca había salido de mi ciudad. Fuimos a jugar un torneo en Sevilla del campeonato infantil y nos enfrentamos al Betis. El campeón de Ceuta contra el de Andalucía. Nos metieron siete goles, pero a mí me salió un buen partido y había un ojeador del Barcelona que me dijo que si quería hacer una prueba con ellos. Fui a Barcelona para estar una semana y pasaron muchas cosas. Cuando subí con mi padre recibimos la noticia del fallecimiento de mi abuelo. Mi padre regresó a Ceuta y yo quería ir con él, pero me dijo que me tenía que quedar a pasar la prueba. La semana fue bien, superé la prueba y me quedé".

Así empezó la historia del primer futbolista español que conquistó el fútbol inglés. En el Barça vieron un talento especial. "Iba adelantado a mi edad y pasando por categorías superiores", recuerda. Hasta llegar al primer equipo con 19 años y encontrar la confianza de un entrenador inglés, Terry Venables, que estaba encantado con sus condiciones técnicas y talento. Pero el objetivo alcanzado duró poco. La vida le cambió por una lesión y la gestión tan estricta de otra leyenda del fútbol y del Barcelona que ocupó el banquillo. "Con Venables ganamos una Copa de la Liga y yo era muy jovencito. Después vino Luis Aragonés. Tuve la desgracia de romperme el cruzado y tardé en jugar. Me tiré casi un año y medio lesionado. Luis se marchó y vino Johan Cruyff. Me apartó del equipo porque me negué a irme cedido y estuve tres meses entrenando solo con un preparador físico", cuenta cómo pasó de la alegría de verse en la primera plantilla a la tragedia de una lesión y la desconfianza de Cruyff.

placeholder Nayim con el trofeo de la Recopa que ganó el Real Zaragoza.
Nayim con el trofeo de la Recopa que ganó el Real Zaragoza.

Sin equipo, con un futuro incierto y teniendo que empezar de cero, se ve uno abocado al final del sueño. A tener que plantearse si es mejor dejarlo todo y dedicarse a otra cosa. Encontrar o explorar otros caminos porque se han cerrado las puertas del lugar por el que has peleado estar. En el Barcelona de Johan Cruyff se acabó el esfuerzo infatigable y el sueño del niño que dejó Ceuta. Pero se abrió otra puerta. Y fue gracias, de nuevo, a Terry Venables. El inglés que sí confiaba en el jugador que tenía algo especial, aunque estuviera en el dique seco por una lesión. A la calidad, Nayim sumaba tenacidad.

Había que arriesgar. Dejar España, el fútbol que conocía y adentrarse en una competición muy cerrada para nuestros jugadores. Era la antigua Liga inglesa. No había nacido el formato moderno de la Premier League. "Venables me volvió a llamar y me fui a Londres. Pero llegué en octubre y hasta febrero no pude jugar porque no me llegaba el permiso de trabajo". Más dificultades que sumar a una larga recuperación de la lesión y la adaptación a un país distinto y un fútbol de contacto.

La dureza del fútbol inglés

Nayim consiguió borrar la idea de que el futbolista español no era válido para el fútbol inglés. No fue nada sencillo. "El fútbol era más rápido, más intenso y de menos calidad técnica. Al principio había partidos que ni olía la pelota por el juego largo. Pero tuve la suerte de que en el Tottenham la filosofía era diferente a la del resto de equipos. Querían jugar raso, bajar el balón al suelo, en una competición de 'box to box', de juego directo y donde predomina el cuerpo a cuerpo. Era un juego de desplazamiento largo, más físico que técnico y en el Tottenham empezamos a cambiar la idea. Estaba con argentinos como Ardiles y Ricardo Villa y entendimos que necesitábamos un cambio de mentalidad. Sabía que iba a sufrir en el cuerpo a cuerpo, en lo físico y decidí ponerme más fuerte. Pero también quise ser yo y demostrar que se podía jugar bien si eras habilidoso con el balón. Muchas veces jugaba a no chocar con el rival, pero me fui adaptando y soltando mi juego en un fútbol típico británico de balón largo".

De esta manera se abrió hueco el fino y habilidoso futbolista español en el rudo campeonato inglés. Superó los problemas de las lesiones, recuperó la ilusión, la autoestima y se hizo más fuerte. No renunció a su identidad. La calidad que le llevó al Barça. Sembró la primera semilla para que luego llegaran y fueran reconocidos otros españoles (Fernando Torres, Xabi Alonso, David Silva…) que han hecho una exitosa carrera en la Premier League. "Yo estoy orgulloso de ser el primer español que jugó allí y de abrir las puertas a otros. Quería demostrar y así fue que el futbolista español tiene carácter y personalidad y no solo calidad. Pero además, quedó claro que el jugador español es tremendamente competitivo y no solo vive de su calidad".

placeholder Nayim con el Tottenham.
Nayim con el Tottenham.

Nayim fue valiente. No se rindió. Esta aventura de cinco años en Londres y en el Tottenham le sirvió para ganar más reconocimiento y regresar a España gracias a la confianza de Víctor Muñoz, entonces director deportivo del Real Zaragoza. Empezaría la gran historia del ídolo del club maño en la temporada 1992-93. Con Víctor Fernández en el banquillo. Y así se le presentó la ocasión que le encumbró como leyenda. La final de la Recopa en París contra el Arsenal. La prórroga, después de un empate a uno, en la que sacó su talento, intuición e inspiración. "Sabía que Seaman jugaba adelantado. Probé, tiré y salió bien", dice con tono más modesto. La jugada empezó en un saque de portería largo de Andoni Cedrún. El balón lo tocó Gustavo Poyet de cabeza, cayó en los pies de Nayim, que dudó en pasarlo a Esnaider o disparar. Hizo lo segundo. Alcanzó la gloria en un lanzamiento desde casi 40 metros.

"Este gol ya lo había marcado en una final de la Copa del Rey de juveniles con el Barcelona contra el Real Madrid en el Bernabéu. A balón parado y desde treinta y cinco metros. También practicaba este tipo de lanzamientos en los entrenamientos con el Tottenham y haciendo apuestas con Paul Gascoigne, que era un genio y un ídolo. Apostábamos a ver quién tenía más puntería y precisión desde lejos", comenta Nayim.

Nada es casualidad. El disparo, el gol que valió para conquistar una Recopa al Zaragoza en París, no era producto de la buena suerte. Atrás había muchos años de trabajo. De entrenamientos en solitario, la frustración que le produjo que le echara Cruyff, esfuerzos para adaptarse al duro fútbol inglés, reivindicar al jugador habilidoso, técnico en una competición de balonazos, malos momentos y los mejores para el que está en la historia del Zaragoza como una leyenda.

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