el brasileño tiene mucha culpa del lío

Neymar es el origen de la ruptura entre Messi y Bartomeu en el Barcelona

Neymar, actuando por detrás y sin escrúpulos, ha puesto mucho de su parte en el deterioro de la relación entre Josep María Bartomeu y Messi

Foto: Leo Messi y Neymar en su etapa en el Barcelona. (Efe)
Leo Messi y Neymar en su etapa en el Barcelona. (Efe)

Puestos a buscar culpables del calentón que ha llevado a Leo Messi a enviar un burofax al Barcelona para solicitar una salida gratis, no se puede ir de rositas Neymar. El brasileño, que llora tras perder la final de la Champions y hoy está de juerga en Ibiza, ha enredado todo lo que ha podido en la relación Bartomeu-Messi. Lo ha hecho desde que se fugó en agosto de 2017 al Paris Saint Germain, pagando la cláusula de rescisión, con mensajes, visitas y peticiones a Messi y también Luis Suárez para que hicieran todo lo posible en su regreso al Barça. El mismo que se fue por las malas, con mentiras, engaños y traiciones. El que denunció al club por no haberle pagado la parte proporcional de la prima de renovación y, a la vez, estaba negociando con el PSG ha endemoniado a Leo Messi.

Neymar no solo traicionó al club azulgrana y sus aficionados. También la amistad de Messi y Luis Suárez. Pero éstos estaban ciegos. No fueron capaces de ver que el brasileño no siente otro escudo que el dinero. De eso puede dar fe Florentino Pérez y el Real Madrid. Neymar se marchó en agosto de 2017 al Paris Saint Germain y al mes ya estaba haciendo pucheros a Messi. Arrepentido. Extrañaba más la ciudad que a los compañeros que había dejado tirados. Pero Messi se dejó llevar por la nostalgia mientras ’Ney’ vivía a todo tren y de cachondeo en cachondeo entre París y Brasil.

Messi, Luis Suárez y Neymar (la MSN) celebra un gol en el Camp Nou. (Efe)
Messi, Luis Suárez y Neymar (la MSN) celebra un gol en el Camp Nou. (Efe)

Al argentino se le ablandó el corazón y sintió que tenía que hacer algo para que el retorno fuera posible. En cierto modo, se puede entender porque, al margen de una amistad dudosa, lo que más echaba en falta Messi de Neymar era su aportación futbolística. Sin él, se rompió la MSN, el tridente de los sudamericanos que competía contra Bale, Benzema y Cristiano Rinaldo (la BBC) del Real Madrid.

El daño institucional

Neymar a lo suyo, actuando por detrás y sin escrúpulos, ha puesto mucho de su parte en el deterioro de la relación entre Josep María Bartomeu y Messi. Podemos quedarnos con lo último, que es la decisión de Ronald Koeman de prescindir de Luis Suárez, las formas con la llamada de un minuto del entrenador holandés al delantero uruguayo y la falta de ilusión que tiene Messi en el nuevo proyecto. Pero si hay que buscar un origen de la ruptura entre Bartomeu y Messi está en todo lo que ha ido mal metiendo el brasileño en los tres años que lleva fuera del Barcelona. Su marcha coincidió con la decisión de Messi de incluir la cláusula liberatoria al final de cada temporada que hoy está cuestionada porque, según el Barcelona, finalizó en el mes de junio.

Messi, con todo lo que representa, ha mediado para que Neymar regrese a España. A Bartomeu le ha supuesto un quebradero de cabeza. Por el daño deportivo e institucional que hizo y por cómo se rió de la directiva con mentiras y engaños. Aún así, Bartomeu intentó encontrar una fórmula para satisfacer a Messi y fichar a Neymar. Nada sencilla. Un imposible. Como se pudo comprobar con las negociaciones con el Paris Saint Germain, que el propio Bartomeu decidió televisar (con viajes y filtrando las cifras y los jugadores que entraban en la operación de intercambio) para que, con luz y taquígrafos, no se le pudiera reprochar que no había hecho el demandado esfuerzo. Para Messi, decepcionado y maleado, no fue lo suficiente y puso la cruz a Bartomeu.

En el último año, el presidente del Barcelona ha tenido que convivir con la etiqueta de ser un incapaz, a ojos de Messi y el vestuario, por no haber podido traer de vuelta a Neymar. Algunos jugadores, con peso dentro de la plantilla, le han echado un pulso a Bartomeu y la directiva. Han tenido actitudes desafiantes con los que son sus jefes. Les han acusado de filtradores. El divorcio ha sido total. Con Messi a la cabeza. Con Piqué y Busquets cada vez más apartados de esta guerra en la que anteponían la dignidad y el prestigio del club a las presiones que hacía Neymar. Se canalizaban por medio de Leo Messi y su amigo Luis Suárez.

Messi, Luis Suárez y Neymar en un acto celebrado en Uruguay. (Efe)
Messi, Luis Suárez y Neymar en un acto celebrado en Uruguay. (Efe)

Josep María Bartomeu ha hecho muchas cosas mal, pero lo que no ha querido ser es rehén del asunto de Neymar. No se puede hacer responsable de las formas en la que se fue, pagando la cláusula y dejando el proyecto que iniciaba Ernesto Valverde con un roto a principios de agosto de 2017. Messi sí le hace responsable. Y como la bola se ha ido haciendo cada vez más grande, las diferencias son insalvables, los reproches continuos, la toma de decisiones del presidente ha ido entrando en una cadena de desaciertos. Messi ha estallado con un burofax, que es lo mismo que pretender irse del Barcelona de mala manera y con peores formas que Neymar.

Lo rocambolesco sería que Messi acabara jugando con Neymar en el Paris Saint Germain. Noticia que no niegan desde Francia cuando, según Telefoot, el brasileño ya se ha puesto en contacto con el argentino para convencerle de que fiche por el club parisino. Es una operación compleja por la cantidad de dinero que tiene que asumir un club que está en el ojo del huracán por las sospechas que hay en la UEFA de las irregularidades con sus finanzas y el juego limpio financiero. La historia es que Messi no supo diferenciar el egoísmo de Neymar con su lealtad al Barcelona.

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