Eden Hazard, el galáctico del Real Madrid en el silencio del estadio Alfredo Di Stéfano
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Eden Hazard, el galáctico del Real Madrid en el silencio del estadio Alfredo Di Stéfano

Eden Hazard, la estrella que todavía no ha sido capaz de poner en pie al Bernabéu, se enfrenta a la soledad en el campo del filial. Regresa un futbolista criticado por su sobrepeso y las lesiones

Foto: Eden Hazard se abraza a Sergio Ramos en un partido del Real Madrid
Eden Hazard se abraza a Sergio Ramos en un partido del Real Madrid

La estrella más luminosa de Bélgica, en el estadio Alfredo Di Stéfano. Suena bien la combinación. Eden Hazard es el último galáctico de Florentino Pérez y el futbolista criticado por su sobrepeso y perjudicado por las lesiones. No se ha visto todo su potencial. Zidane fue el que más insistió al presidente con el fichaje de este jugador que, en buena forma física y con su peso ideal, es de los que se cataloga como diferentes. Hazard, con chispa y velocidad, es para disfrutarlo. Tocará verlo por la televisión en las once jornadas que restan para que acabe la Liga. Seis encuentros los disputará en el Di Stéfano, sin aficionados y con ese ambiente desangelado y ausente de pasión que comprobamos en el derbi sevillano. Hazard, la estrella que todavía no ha sido capaz de poner en pie al Bernabéu, se enfrenta a la soledad en el campo del filial.

La mudanza al estadio Alfredo Di Stéfano del Real Madrid por las obras en el Bernabéu ofrecerá imágenes insólitas. A Zidane le tiene que parecer menos extraño jugar en el campo del Castilla. Lo hizo, junto a Sergio Ramos como jugador en el partido inaugural de esta instalación (el 9 de mayo de 2006 contra el Stade de Reims), y pasó por el banquillo como técnico del filial. Otros como Vinicius y Rodrygo (el 23 de febrero celebró un gol con el Castilla en la cara del portero del Sanse y fue expulsado) saben lo que es competir en este escenario. Lo raro será ver a Hazard, que está de vuelta tras la recaída de una lesión y que, gracias al parón de la competición por el covid-19, se puede reenganchar a este tramo final en el que se deciden los títulos.

A Eden Hazard se le ha visto a cuentagotas y en el Bernabéu no le han disfrutado. Los miles de aficionados (más de 40.000 espectadores) que acudieron a su presentación volvieron a ilusionarse con un fichaje de los de antes. De esos con los que Florentino Pérez era capaz de asombrar al mundo por su habilidad para juntar a los cracks en un mismo equipo. Con la salida de Cristiano Ronaldo se quedó un enorme vacío hasta que llegó, por fin, el deseado Eden Hazard. Lo de deseado va por el interés que le puso Zidane a un jugador que le entusiasma. El belga venía hecho (no como Vinicius) y era de suponer que tuviera un rendimiento inmediato. Pero no fue posible porque, como bien sabe Zidane, por muy estrella que seas y mucha experiencia que tengas, el cambio de un país y competición es un factor que afecta. Hazard tampoco es que pusiera mucho de su parte para adaptarse. Se relajó en verano y la báscula le delató.

Está seco y fino

Lo que se le exige ahora es que sí tenga una rápida adaptación al Di Stéfano (a pesar de que no lo podrán disfrutar los aficionados en directo) y lo que resta de temporada. En agosto llegará la Champions y el partido pendiente contra el Manchester City de Pep Guardiola. Hazard está obligado a ser el Di Stéfano de este Real Madrid. Por poner un referente y elevarle el listón. Lo necesita él y lo reclaman los aficionados. Le vendría de perlas al club. Es fundamental para Zinédine Zidane y sus deseos de ganar esta Liga en la que, como hemos visto en el partido entre el Sevilla y el Betis, adquiere mucha importancia la capacidad de estar enchufados, activos y el esfuerzo mental para adaptarse a un fútbol sin público.

“Ha vuelto como un avión”, comentó el lunes Álvaro Arbeloa en el canal oficial del club. Una buena señal para aquellos que tengan dudas o estén expectantes sobre el rendimiento que puede dar el belga con un periodo de inactividad de cuatro meses, entre la recaída en el campo del Levante (pasó por el quirófano el 5 de marzo en Dallas) y el largo confinamiento. Lo bueno para Zidane es que lo tiene disponible.

placeholder Hazard en un partido de entrenamiento ante Lucas Vázquez y Rodrygo. (realmadrid)
Hazard en un partido de entrenamiento ante Lucas Vázquez y Rodrygo. (realmadrid)

Cuentan en el Madrid que el belga está seco. Fino, ágil, explosivo y motivado. Con confianza. No es lo mismo entrenar que competir en un partido y a Hazard habrá que verle, de nuevo, si es capaz de marcar las diferencias en el Alfredo Di Stéfano y de visitante. Es su desafío en una Liga en la que el rival por el título, el Barcelona, recupera a Luis Suárez.

Los buenos jugadores se adaptan a cualquier campo. Es la conclusión que sacan en el Real Madrid para volver a poner sus esperanzas e ilusionarse con un futbolista que tiene un talento por encima del resto y que ha pasado ya el tiempo suficiente como para conocer a los nuevos compañeros y estar acoplado. Hazard, como puede ser Marco Asensio (con más inactividad), es un refuerzo.

Puede que pase mucho tiempo hasta que Florentino Pérez se gaste más de 100 millones de euros en otro jugador. Hasta que no se recupere la económica, gravemente dañada por la crisis del coronavirus, y los ingresos del club vuelvan a permitirse más alegrías en contrataciones, la estrella de Bélgica es el último galáctico. A él le corresponde echarse el Real Madrid a sus espaldas en una temporada extraña y en tiempos difíciles donde se demuestra quiénes son futbolistas del montón y quiénes marcan las diferencias.

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