dar la vuelta a una temporada gris

Las zancadillas de Eden Hazard y cómo darle un giro a sus desgracias

Eden Hazard ha pasado del pesimismo a tener un estado de ánimo más positivo. Busca quitarse el mal sabor de boca de una temporada con demasiadas desgracias

Foto: Eden Hazard en el calentamiento del partido entre el Real Madrid y el Leganés. (Efe)
Eden Hazard en el calentamiento del partido entre el Real Madrid y el Leganés. (Efe)

Eden Hazard había echado el cierre. Pero todavía le puede dar tiempo de revertir una temporada gris si el complejo proceso de fases de la desescalada del Gobierno confirma que se puede reanudar y acabar la Liga. Sus planes han cambiado y se marca como objetivo estar listo para jugar a principios del mes de julio. El belga es uno de esos jugadores que celebra que Sanidad haya tomado la decisión del regreso a los entrenamientos. De esos once partidos que restan por disputar en alguno puede tener participación y quitarse el mal sabor de boca con el que viajó a Dallas para operarse de la lesión en el tobillo derecho.

El ‘7’ del Real Madrid tiene otro humor y experimenta una mejoría satisfactoria (así la califican en el club) de la recaída que sufrió en el partido contra el Levante. Se fue tocado. Hundido. Pensando que la temporada se había acabado con el Real Madrid y la Selección por culpa de una fisura en el peroné distal derecho. Después llegó la desgracia de esta pandemia que ha interrumpido la normalidad de la vida y a Hazard le ha servido para reflexionar y seguir con un plan de recuperación que cumple a raja tabla. Se lo ha tomado muy en serio. Pese a que haya hecho bromas en alguna que otra entrevista con el tema de la alimentación. Bromeó con el control que tiene que tener para no ir a la despensa a comerse la bollería.

Eden Hazard se retira lesionado en el partido contra el Levante. (Efe)
Eden Hazard se retira lesionado en el partido contra el Levante. (Efe)

Ha pasado del pesimismo a tener un estado de ánimo más positivo. Incluso eufórico para quienes están pendientes de él. Uno de ellos es Zinédine Zidane. El entrenador sigue la evolución del belga y puede comprobar las ganas que tiene de estar cuanto antes en los planes del equipo. La opinión de Zidane es clara. No va a precipitar el regreso de un jugador que acaba de salir de una lesión y que tiene que coger ritmo. La inactividad en toda la plantilla después de casi dos meses sin entrenar y competir tiene que ser evaluada por los médicos y el cuerpo técnico. Zidane percibe que Hazard quiere demostrar que puede ser útil si arranca, de nuevo, la Liga.

Los problemas físicos

Lo que busca Eden Hazard es quitarse el mal sabor de boca de una temporada en la que considera que ha tenido más zancadillas que en todos los años que estuvo en la élite con el Chelsea. Hubo un momento de bajón. Una situación que le llevó a reconocer que esta temporada no se le iba recordar o valorar en nada y que solo servía de adaptación. El ánimo ya es otro porque se encuentra mejor físicamente. El cambio de la placa de titanio es una buena solución. Ha pasado de tener una rígida a otra más flexible. Está listo para empezar a correr y tiene más confianza. Puede que Zidane tenga que frenarle, pero lo que ha comprobado el entrenador es que vuelve a tener a un jugador enchufado.

Hazard también se ha puesto sus propias zancadillas al inicio de una temporada que empezó con una lesión inoportuna que le impidió debutar en Vigo. No estuvo contra el Celta. El primer palo. La primera advertencia de que debía estar con una mejor preparación física. Llegó con sobrepeso, tardó en ponerse en su forma ideal, de estar rápido y ágil. Le costó adaptarse al juego, la Liga y ver portería. Cuando alcanzó su plenitud, con un partido soberbio en Ipurua contra el Eibar, se pensó que ya estaba el mejor Hazard. La versión que enamoraba a Zidane y el ‘galáctico’ que quería Florentino Pérez. Pero llegó la desgracia con la lesión ante el Paris Saint Germain y una recuperación de más de 80 días.

Eden Hazard no estuvo ni en la Supercopa de España disputada en Arabia Saudí. Cuando regresó era para afrontar los meses decisivos de la temporada, donde se juegan los títulos, como un cañón. Llegó la recaída fatídica en el Ciutat de Valencia que le impidió jugar contra el Manchester City y el Clásico en el Bernabéu. Fue un varapalo. Ahora mira con optimismo estar para la final de la Liga y la Champions en el mes de agosto.

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