la crisis replantea un nuevo esfuerzo

Tensión en el Barcelona por la segunda rebaja salarial a los futbolistas

El Barcelona ha llegado a esta situación de tensión por la crisis del coronavirus y por una política de sueldos que se ha demostrado que es la más elevada

Foto: Leo Messi, durante un partido de la Champions League con el FC Barcelona. (EFE)
Leo Messi, durante un partido de la Champions League con el FC Barcelona. (EFE)

Se avecinan tiempos duros para los bolsillos de los futbolistas y las miradas están puestas en el Barcelona. El club que preside Josep María Bartomeu no descarta pedir un nuevo esfuerzo a la primera plantilla de fútbol. Sería una segunda rebaja salarial después del recorte del 70% que asumieron los jugadores, además de un 2% adicional como aportación para completar el 100% del sueldo de los empleados del club. Uno de los clubes del mundo con más músculo financiero tuvo que recurrir al ERTE. No es el único que puede tomar una decisión que produce tensión entre los futbolistas. Otros ricos, como el Paris Saint Germain y la Juventus, están a la espera de conocer el impacto de esta crisis. Los afectados serían estrellas del nivel de Neymar, Mbappé y Cristiano Ronaldo. De una manera u otra se van a ver perjudicados.

El 23 de mayo acudió el presidente Bartomeu, junto con Òscar Grau (CEO), a la Ciudad Deportiva y tuvo un primer contacto con los jugadores. No estuvo Eric Abidal. El secretario técnico ha tenido que dar un paso a un lado después del jaleo que originó con sus declaraciones sobre la salida de Ernesto Valverde y las insinuaciones de una plantilla acomodada. Messi se lo afeó con un comunicado. Bartomeu ya no necesita enlaces ni interlocutores. El presidente está obligado a hablar con los jugadores a calzón quitado. Sin pelos en la lengua porque el escenario de crisis afecta seriamente a las cuentas del club y es necesario tomar decisiones y buscar soluciones.

Bartomeu con los jugadores en el césped de entrenamiento. (Efe)
Bartomeu con los jugadores en el césped de entrenamiento. (Efe)

Entre ellas está la posibilidad de una segunda rebaja salarial que supondría un ahorro de unos 10 millones de euros, según Catalunya Radio. Es el nuevo pacto al que tienen que llegar el presidente y los jugadores si el escenario, una vez que finalice la temporada en agosto y el mercado de fichajes (sabiendo cuánto se puede ingresar en ventas), es gris o directamente negro. Las intenciones del club, lógicamente, provocan un malestar en el vestuario. A nadie le gusta que le bajen el sueldo. Y si son dos veces, todavía sienta peor. Lo que hizo Bartomeu fue transmitir su preocupación por esta situación económica que provoca la disminución de ingresos. Sin tener claro cuándo se producirá una recuperación, las pérdidas van a ser cuantiosas. La crisis en el fútbol puede ir para largo, como en otros sectores, y las medidas pasan por adaptarse a la reducción de ingresos.

El gasto en fichajes

Como no puede ser de otra manera, los jugadores del Barça pueden sentirse estafados cuando conocen los movimientos del club para hacer fichajes. Si hay que recortar gastos, lo sensato sería no gastar. Se abandona la opción Neymar, que es la más cara, pero hay gestiones para contratar al delantero argentino del Inter de Milán, Lautaro Martínez. Tiene un precio de 111 millones de euros y, con una fórmula de pago u otra, supone un desembolso importante. El otro jugador en la agenda de refuerzos es el bosnio que juega en la Juventus, Miralem Pjanic. Plantearse fichajes cuando pides una nueva rebaja salarial a tus empleados entra dentro del terreno de lo contradictorio. El Barça estudia, incluso, mecanismos de intercambios de futbolistas.

Lo que no se puede permitir y está en las prioridades del presidente es que a Messi le surjan dudas. Con el padre del argentino se reunirán los dirigentes para prorrogar el contrato que finaliza en 2021. ¿Se puede seguir pagando 50 millones de euros al año a un jugador con la que está cayendo? En este punto, el Barça está entre la espada y la pared. Con Messi, en una negociación individual, no se puede ir con rebajas. Otra cosa es el pacto colectivo. El capitán, como portavoz de los compañeros, fue cristalino cuando tuvieron que aceptar la rebaja del 70% con un comunicado cargado de munición: “Entendemos que se trata de una situación excepcional y somos los primeros que hemos ayudado al club cuando nos lo ha pedido. Incluso muchas veces lo hemos hecho también por iniciativa propia. Por ello no deja de sorprendernos que desde dentro del club hubiese quien tratara de ponernos bajo lupa”. Messi va a defender lo suyo y lo de sus compañeros.

Rakitic durante un entrenamiento del Barcelona. (Efe)
Rakitic durante un entrenamiento del Barcelona. (Efe)

El Barcelona ha llegado a esta situación de tensión en la tesorería por culpa de una crisis sanitaria que produce estragos en las cuentas de cualquier empresa y por una política de sueldos que se ha demostrado que es la más elevada. El presupuesto del club para esta temporada estaba en los 1.007 millones de euros. Evidentemente no se va a cumplir. El gasto en sueldos y salarios de la primera plantilla de fútbol representó la temporada pasada el 83% con un total de 391,681 millones de euros. Insostenible con el nuevo panorama, pese a que se le pueda proponer a los jugadores que ese dinero al que tienen que renunciar ahora se puede compensar más adelante prolongando la duración contractual y esperando a que llegue la época de bonanza en el fútbol.

Los futbolistas del Barça ya han hecho un esfuerzo con una quita que le supuso al club un ahorro de más de 43 millones de euros durante los tres meses del parón de la competición por el coronavirus. No quieren otra rebaja. Con esto lo que se provoca es que los señalados como transferibles reciban presiones y den su brazo a torcer para aligerar la plantilla. Hay un grueso de futbolistas que, de salir, aliviarían las arcas. Desde Rakitic, pasando por Coutinho, Dembélé, Arthur, Arturo Vidal y valorando las ventas de Junior Firpo y la de un canterano como Sergi Roberto. Ninguno va a dar facilidades para salir si no es para mejorar económicamente.

El Real Madrid, atento al impacto

Lo que está sucediendo en el Barcelona puede llegar al Real Madrid, que acaba de anunciar una remodelación en su organigrama deportivo. Florentino Pérez todavía no habla de un segundo recorte salarial. Nunca se puede descartar porque, como el resto de clubes, está a la espera del impacto de esta crisis. El presidente asciende a Ramón Martínez. Hombre de plena confianza que pasa a ser el adjunto al director general (José Ángel Sánchez, la mano derecha). Juntos (Sánchez-Martínez) ejecutarán el plan de ajuste del presidente. En el Madrid también tienen que meter la tijera con las salidas y, aunque evitan hablar de fichajes por el daño que ocasiona el covid-19, también se pueden ver afectados los salarios (se desglosan en una parte fija y una serie de variables).

Este es el futuro inmediato en el que trabajan los dirigentes de los clubes de fútbol. Cualquier empresa, por muy grande, mediana o pequeña que sea, el presupuesto que tiene que gestionar de ahora en adelante le supone un quebradero de cabeza. Tiene que adaptar sus cifras a un escenario con una profunda crisis e incertidumbre económica. El fútbol no se va a librar de la recesión y el descuadre que sufrirán las cuentas obliga a replantearse los gastos. Los salarios están amenazados. Ni los grandes clubes, que manejan cifras millonarias y son máquinas de producir dinero, están a salvo de los desequilibrios que produce la bajada de ingresos por el covid-19. No va a ser suficiente con el ERTE y los acuerdos privados alcanzados con las plantillas para reducir los sueldos durante el parón decretado por el estado de alarma.

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