LO QUE PUDO SER Y NO FUE CON EL EQUIPO

La mareante oferta que recibió Joan Villadelprat para dirigir Red Bull

Es una historia prácticamente desconocida. En 2007 Dietrich Mateschitz ofreció a Joan Villadelprat dirigir los dos equipos de Red Bull. El fichaje se frustró por Adrian Newey

Foto: Joan Villadelprat con Michael Schumacher. Juntos consiguieron los títulos de 1994/95 con Benetton
Joan Villadelprat con Michael Schumacher. Juntos consiguieron los títulos de 1994/95 con Benetton

¿Y si en vez de Christian Horner un español hubiera dirigido Red Bull y Toro Rosso desde 2007? Pudo ser el caso de haber aceptado Joan Villadelprat la oferta que personalmente le hizo el dueño de la marca de bebidas, Dietrich Mateschitz. A punto de firmarse, los austriacos recordaron la privilegiada situación contractual de Adrian Newey, uno de los ingenieros más destacados del deporte y artífice crucial de los éxitos del equipo con Sebastian Vettel.

McLaren, Ferrari, Benetton, Tyrrell, Prost…Tras una larga y exitosa carrera en el 'gran circo', Villadelprat cuajó su enorme experiencia en la competición con sus propios equipos bajo el nombre de Epsilon. Centrado en ellos, y alejado ya de la Fórmula 1, recibió una llamada especial. Tenía un avión privado a su disposición para viajar a Graz, la sede de Red Bull. Allí le esperaba el dueño…

Química desde el primer momento

De mecánico de McLaren a jefe de mecánicos en Ferrari, director general con Flavio Briatore en Benetton con los títulos de Michael Schumacher en 1994/95, Villadelprat subió desde la base a la cima de la pirámide, incluyendo la gestión directa de un equipo de Fórmula 1. Pero lo que iba escuchar superaba a todo lo anterior. “En 2007, cuando ya estaba con Epsilon, recibí la llamada de Danny Bahar, que era el hombre más importante en el grupo después de Dietrich Mateschiz, dueño de Red Bull. Llevaba el tema de marketing, imagen y todas esas cosas”, explica el catalán a El Confidencial. “Me dijo que querían que hablara con el gran jefe".

Villadelprat tenía un fin de semana libre de competiciones. Un taxi le recogió en casa y le llevó hasta el avión privado que le sentó delante de Mateschitz, en la sede del grupo en Graz. “Un sitio acojonante, una cosa increíble aquellas oficinas centrales. Me presentaron a Mateschitz. Las conversaciones fueron fantásticas desde el primer momento porque rápidamente hubo química, nos entendimos rápido. Creo que le caí simpático, me vio serio. Me parecía que confirmaba lo que sus asesores le habían dicho y creo que entre ellos estaba Gerhard Berger (habían coincidido en Benetton)", cuenta.

Dietrich Mateschitz estuvo interesado en fichar a Villadelprat para la Fórmula 1. (EFE)
Dietrich Mateschitz estuvo interesado en fichar a Villadelprat para la Fórmula 1. (EFE)

Una oferta mareante

Por aquel entonces, Red Bull era todavía un embrión del animal ganador en el que se convertiría años más tarde. Adrian Newey acababa de llegar, pero el equipo no arrancaba, y la fiabilidad de los monoplazas dejaba que desear. “Me explicó que tenían una serie de problemas, la dirección de los ingleses no acababa de funcionar, no había buena comunicación, no se entendían demasiado y eso no les gustaba. Querían a alguien de confianza para tener más información y comunicación entre el proyecto de Fórmula 1 y el propio Mateschitz. Red Bull pagaba y ellos (Horner y Newey) iban un poco por libre, eso es lo que me hizo entender. Él quería cambiar aquello, sustituir a Horner, meterme a mí y unificar los dos equipos (Red Bull y Toro Rosso) para combinar todo su potencial. Querían que fuera el director general de todo el proyecto. Le dije que bien, que me interesaba, nos pusimos de acuerdo económicamente y quedamos en poner por escrito lo acordado allí”, comenta Villadelprat.

El español recibió una oferta económica mareante allí mismo y decidieron seguir concretando los detalles. “Entonces tenía coches corriendo en las World Series, los Megane, teníamos en marcha el proyecto de Le Mans, la escuela universitaria en Azcoitia. Ante la oferta, en aquellos momentos busqué un socio para que se encargara de los equipos, un amigo mío. Le dí el 10% de la empresa y le dije 'si me marcho a Red Bull, tú vas a ser el director general de Epsilon'. Las negociaciones seguían avanzando hasta emplazarse las partes para firmar durante el fin de semana del Gran Premio de Mónaco.

"Él quería cambiar aquello, sustituir a Horner, meterme a mí y unificar los dos equipos (Red Bull y Toro Rosso) para combinar todo su potencial"

“Pero justo cuando íbamos a firmar, se dieron cuenta de un problema tremendo. Porque no podían hacer lo que querían por una cuestión muy concreta: había un señor, llamado Adrian Newey, que tenía un contrato por el que solo reportaba a Dietrich Mateschiz, solo recibía instrucciones de él. Ni siquiera de Christian Horner”. Escuchando ahora a Villadelprat, se entiende el poder absoluto del ingeniero británico durante los años siguientes. En Red Bull funcionaba así una bicefalía: Horner, en la gestión del equipo y Newey, en la vertiente técnica. El ingeniero pretendía un rol parecido con Ron Dennis en McLaren, sin éxito. Horner supo de la decepción de Newey tras una cena privada de matrimonios y transmitió la situación al dueño de Red Bull. Este, consciente de esas ambiciones, le ofreció carta blanca a Newey en el equipo austríaco.

Villadelprat se enfrentaba a una situación complicada si aceptaba la oferta. “Su posición entraba en conflicto con el contrato que se me ofrecía, director general de todo, con Adrian Newey trabajando conmigo, y Horner fuera. Cuando nos sentamos a hablar de este problema les dije: 'oye, a quien debéis tener es a Adrian Newey' porque como técnico pensaba que era el mejor, 'así que quizás no sea el momento de hacer lo que quereis hacer'. Se lo puse a huevo para no dar problemas con esa historia”, indica. Horner había sido instrumental para el fichaje del ingeniero británico y ambos hicieron piña porque el contrato de Newey le permitía un poder enorme. “Newey se encontraba muy cómodo con Horner. Conmigo se habría quedado en una posición más débil de la que él quería tener. Quizás habría estado más atado”, subraya. Villadelprat acabó desistiendo ante el panorama.

Chris Horner, jefe del equipo Red Bull. (EFE)
Chris Horner, jefe del equipo Red Bull. (EFE)

"Habrá que compensar esto"

“Pero obviamente estaba la palabra dada del jefe, de Mateschitz. Entonces me dijo que ellos habían sido los que se habían equivocado y que eran ellos los que me tenían que compensar de alguna forma. En aquel tiempo, Helmut Marko estaba fuera de juego, le habían apartado, porque Bahar llevaba todo. El tema quedó así porque yo no pedí absolutamente nada. Quedamos como amigos y con su palabra: 'algún día tenemos que compensar esto”, remarca.

Ese momento llegaría al año siguiente. Epsilon había ganado en las World Series con Robert Kúbica. Red Bull colocaba a sus pilotos del 'Junior Team' en los mejores equipos del continente. Mateschitz compensó entonces aquella oferta frustrada. “Un día recibo una llamada para decirme que me patrocinaban los seis coches que estaban compitiendo en diferentes categorías. Pero entonces desapareció Danny Bahar y volvió Marko a tener peso específico en Red Bull. Yo había negociado el contrato de patrocinio con Bahar, pero lo tuvimos que romper y hacer otro nuevo con Marko, que lo firmó. Me dieron la pasta del patrocinio y los pilotos de Red Bull para que corrieran en nuestro equipo. Ganamos el campeonato de Europa, de Francia, las World Series con Brendon Hartley, teníamos a Jaime Alguersuari…” Pero la historia no había terminado todavía.

La segunda oferta de Red Bull

Al no cuajar el proyecto de Villadelprat, Mateschitz recuperó a Marko y le metió de lleno en Red Bull. “Volvió encima con más fuerza y empezó a controlar más de lo que se controlaba antiguamente”. Ahora Villadelprat caía bajo la responsabilidad de Marko, que controlaba todo lo referente al 'Junior Team'. “Cuando volvió con tantos poderes, Red Bull ya tenía un acuerdo conmigo. Cada fin de semana que no ganábamos me amenazaba con romper el contrato. Al final, se me hincharon los huevos y le dije: 'Te voy a ganar el campeonato y si tengo que comprar veinte motores, los compro, lo que haga falta. Pero si lo gano, asegúrame que el año que viene seguiremos juntos'. Me dice que sí y nos damos la mano. Llegamos al siguiente año, pero me intenta bajar el precio 25.000 euros por coche, una chorrada de dinero. Y le dije 'Te vas a la mierda. No tienes ni palabra'. Y por orgullo acabé allí, se acabó el tema de Red Bull (Villadelprat ríe a carcajadas). Pero cada vez que me ve ahora, me pone una alfombra, porque dice 'Este es un tío de la vieja escuela, que no se dobla por una mierda”, confiesa.

A pesar de todo, Villadelprat mantuvo esa puerta abierta con Dietrich Mateschitz: “Esta misma relación la hemos mantenido al vernos en los circuitos, cuando ya estaba trabajando de comentarista”. Lo comprobaría años más tarde. “En 2011 volvieron a la carga, pero esta vez para ofrecerme ser director general de Toro Rosso. Esto lo hizo directamente Franz Tost, él se echaría a un lado para que le llevara el proyecto. Pero en aquel momento no lo acepté porque a mi hijo le acababan de detectar un cáncer de testículos. Yo había pasado muchos años fuera de mi casa, casi sin conocer a mis hijos, y era la hora de hacer de padre, de hacer lo que teníamos que hacer, y no marcharme a Italia”, afirma. Joan Villadelprat intentaría también la aventura la Fórmula 1 con su propio equipo. “Joan, si no tienes el motor de Ford, ni entres al despacho a negociar con Max Mosley, de verdad, ni entres…”, le avisaron. Pero esta es ya otra historia.

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