la fortuna de la estrella portuguesa

Los 1.000 millones de dólares de Cristiano Ronaldo... y sus 142 abdominales a los 35 años

La multinacional 'Cristiano Ronaldo' no se detiene ni en tiempos de coronavirus. La revista Forbes ya le señala como el primer futbolista en la historia que superará la barerra de los 1.000 millones de dólares

Foto: Cristiano Ronaldo en el gimnasio de su casa de Madeira durante el confinamiento. (instagram cristiano)
Cristiano Ronaldo en el gimnasio de su casa de Madeira durante el confinamiento. (instagram cristiano)

Antes de que acabe este año se espera que Cristiano Ronaldo entre en la historia del fútbol con un récord financiero. Será el primer jugador que supere la barrera de los 1.000 millones de dólares en ingresos. Entrará en el selecto grupo en el que están otros dos multimillonarios: Tiger Woods (lo consiguió en 2009) y Floyd Mayweather (en 2017). Es la información que maneja la revista Forbes, especializada en el mundo de los negocios y las finanzas y que, en tiempos de crisis sanitaria y económica, sitúa al portugués como una de las fortunas del mundo del deporte y del mundo.

La noticia no tiene más recorrido que poner en valor que Cristiano Ronaldo es una multinacional y es capaz de generar cada año más de 100 millones de euros. El pasado sumó un total de 101 entre salario y el dinero de sus negocios y la publicidad. Messi facturó 103 millones de euros. Cristiano, a sus 35 años y con 18 años de carrera en el fútbol profesional, ha conseguido un suculento patrimonio que ahora disfruta en su confinamiento en Madeira. ¿Puede estar preocupado el portugués por el daño económico que provocará el coronavirus? Ni mucho menos cuando se comprueba la solvencia en su cuenta bancaria.

La fortuna de Cristiano Ronaldo está en la constancia de su trabajo. De Messi se suele decir que "es Maradona todos los días”. ¿Cómo se pede calificar y explicar la trayectoria exitosa, dentro y fuera del campo, del portugués? Está marcada por la regularidad y constancia en el rendimiento deportivo y le acompaña una potente maquinaria para generar ingresos. Sería absurdo decir que es producto de la suerte. A Cristiano nadie le ha regalado nada. Es un éxito construido desde la voracidad, tenacidad y capacidad de superación. No se puede despreciar su talento. Ni el físico, ni el técnico ni tampoco su inteligencia. Lo tiene todo calculado. Así ha amasado la fortuna de los 1.000 millones de dólares.

Su vocación de empresario

Cada paso que ha ido dando en su carrera ha estado perfectamente cuidado y guiado por su representante, Jorge Mendes, y su voluntad de convertirse en el mejor del mundo (en lo deportivo y en lo económico). No da una puntada sin hilo y tiene un perfecto conocimiento de los riesgos. Y de cómo vender su imagen. Cómo utilizar las redes sociales, enviar mensajes, para sacar un beneficio. Hace unos días exhibió su naturaleza física con un reto que consistía en comprobar cuántas abdominales se pueden hacer en 45 segundos. Llega hasta las 142. En el desafío se quedaron por detrás otros jóvenes como Vinicius y Haaland (el delantero noruego del Borussia Dortmund). La riqueza de Cristiano hay que analizarla desde esa autoestima (para muchas personas se trata de un narcisista) con la que se alimenta. Nada de bebidas alcohólicas ni excesos alimenticios. Para llegar a los 35 años y embolsarse 1.000 millones de dólares es necesaria la disciplina y la exigencia.

En los planes de Cristiano Ronaldo no está seguir ligado al fútbol cuando cuelgue las botas. Se desconoce cuándo llegará este momento porque, como quiso demostrar con sus 142 abdominales, tiene fuerzas e ilusión para plantarse en los 40 años. Su vocación está en los negocios. Tiene inquietudes por el mundo empresarial. Su caso recuerda, por si vale un ejemplo, al de Ronaldo Nazario. El ex futbolista brasileño que hoy es dueño del Valladolid y tiene repartido su patrimonio en diferentes inversiones. No se le ha escuchado a Cristiano hablar de ser entrenador o director deportivo. No parece imaginable verle dirigiendo un equipo desde un banquillo.

Para su retirada queda un largo tiempo y no se va a acelerar por la crisis del coronavirus y los problemas financieros que tiene la Juventus y le hacen plantearse su venta. Cristiano Ronaldo está tranquilo. Feliz en Madeira. A la espera de retomar el fútbol. Siguiendo su plan de entrenamientos, donde disfruta en el gimnasio, y planificando que sus negocios no se resientan. Hay quien todavía se sorprende por esa imagen de soberbia y altanería que transmite y que no es más que uno de sus rasgos competitivos. Así lo define Paulo Dybala, el argentino compañero en la Juventus, en estos días de confinamiento: “Le dije a Cristiano que en Argentina le odiamos un poco por su figura y por su forma de ser y de caminar. La verdad que me sorprendió porque me encontré otra cosa”. La respuesta de Cristiano fue sencilla: “Sé que soy así y estoy acostumbrado a que digan eso”. Se le puede tener envidia, incluso odiar (como dice Dybala), pero consigue lo que se propone porque lo tiene todo planificado y calculado.

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