estos días se recuerda su gol del 'aguanís'

La razón por la que Raúl González es ejemplo de supervivencia en el Real Madrid

Raúl es un referente en el Real Madrid. Un deportista que no tenía las mejores condiciones físicas. Nunca flaqueó. Nunca le faltaba energía, trabajo ni, sobre todo, instinto de supervivencia

Foto: Raúl González Blanco da instrucciones durante un partido del Castilla. (@RaulGonzalez)
Raúl González Blanco da instrucciones durante un partido del Castilla. (@RaulGonzalez)

Un gol y todo su significado puede servir para representar la figura de un luchador y un triunfador. Raúl es ejemplo de lección de vida. De cómo triunfar desde la precariedad hasta alcanzar los sueños con todas las dificultades que puedan surgir en el camino. Es Raúl uno de esos héroes que hoy destacan en el Real Madrid. Para que los chicos de la cantera que se preguntan cómo se pueden conseguir los objetivos tengan un referente. Se pueden fijar cómo triunfó, desde lo más bajo, con su carácter y mentalidad superior al resto, un deportista que no tenía las mejores condiciones físicas. Nunca flaqueó. Nunca le faltaba energía, trabajo y, sobre todo, instinto de supervivencia.

Raúl representa la resistencia y la certeza de que los sueños se alcanzan si uno se lo propone. Es el símbolo en un club que pone su figura como un modelo a imitar. Es su afán de superación y esfuerzo incansable una de las tantas lecciones que da el entrenador del Castilla a sus pupilos. Son sus cualidades potenciadas las que le servían para compensar sus debilidades. La anticipación, intuición, hambre y el don de una mentalidad de hierro son valores en tiempos de crisis. Los que le sirvieron para resolver muchas de las situaciones límites que se presentaban a lo largo de un partido, finales, momentos de tensión, remontadas y que fueron un manual muy útil para salir adelante. Lecciones de Raúl González Blanco.

En el Real Madrid recuerdan, en estos días de parón de la competición por la crisis de la pandemia del coronavirus, quién era y de lo que era capaz Raúl. En la ‘pizarra’ se pone como ejemplo el gol que marcó el 1 de diciembre de 1998 en la final de la Copa Intercontinental, disputada en Tokio, contra el equipo brasileño del Vasco de Gama. Pasó a la historia como el gol del ‘aguanís’. Y muchos se preguntan, los que no vivieron esa época y observan la capacidad de resolución en una final, de dónde viene este instinto. Lo confesó su padre, Pedro, cuando acabó la final. “Era una jugada que Raúl hacia cuando era un niño. Jugaba en el San Cristobal y cuando las cosas se ponían mal en los partidos, un amigo le gritaba que lo hiciera”.

El chico de barrio humilde

El gol del ‘aguanís’ es historia del fútbol. Antológico. Tiene el sello de Raúl. Probablemente su mejor tanto. Llegó de un pase largo, de más de 40 metros, de Seedorf. El control con la izquierda se le fue un poco largo, pudo encarar y sentó a dos defensas (Vitor y Odvan) con dos recortes. Amagó al portero y se quedó solo delante de la portería para marcar con su pierna mala, la derecha. “Improvisé en todo momento porque tuve muy pocos segundos para decidir. Tras el primer regate pude tirar, pero preferí dejar pasar al defensa que venía corriendo. Esas jugadas y esos goles se marcan porque se llevan dentro. De lo contrario no salen”, es la explicación de Raúl. La misma que le da a sus pupilos. Atreverse a sacar lo que llevan dentro. Pelear, resistir, superarse y vencer.

En los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva del Real Madrid se podrían poner cientos de goles a los niños para que aprendieran lo que es la superación. Hay muchos vídeos sobre los mejores delanteros de la historia del club blanco. Sin duda, para muchos de ellos que han crecido admirando a Cristiano Ronaldo, los registros del portugués y su capacidad para rematar con las dos piernas y de cabeza son los ejemplos a seguir. Hay para dar y tomar en Valdebebas. Entrenadores que aconsejan cómo perfeccionar la técnica del gol y cuáles son las pautas para convertirse en un especialista del gol. Lecciones de vida basadas en la personalidad de Raúl.

De entre todos esos maestros se destaca el papel de formación que tiene Raúl González Blanco. El chico del barrio humilde. Una leyenda como futbolista en otra etapa de su vida. Inició su camino en los banquillos con el cadete y el juvenil y ahora en el Castilla tiene un trabajo clave. En sus manos está completar la madurez de unos chicos que tienen que dar el salto al fútbol profesional. En algunos casos, como son los de los brasileños (Rodrygo y Reinier Jesús), se ve en la obligación de gestionar un talento especial y una fuerte y estratégica apuesta del club. El método de Raúl es igual para todos. Desde que cogió el cadete hasta el día de hoy en el que da lecciones de cómo tiene que explotar cada jugador su talento individual y cualidades físicas y mentales.

Con Raúl no se pueden aburrir los canteranos. Es un libro abierto. "Tiene algo especial. Respira fútbol y con él no se para de aprender los secretos de este deporte con todos los pasos de la supervivencia", destacan en el Real Madrid. Es el carisma de un profesional que, desde niño, forjó un estilo propio. Tremendamente competitivo, tenaz y perseverante. En esta línea está dirigido el discurso de Raúl a todos estos jugadores jóvenes que aspiran a convertirse en estrellas. Un paso que nadie tiene asegurado y un largo camino repleto de adversidades y contratiempos. Es en la constancia y la pasión con la que cada uno vive este deporte y su profesión donde se consiguen romper barreras. Resistir, salir adelante y vencer.

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