el presidente de la séptima

Cómo era Lorenzo Sanz de presidente del Real Madrid y por qué cambió su historia

Lorenzo Sanz deja un legado deportivo y el recuerdo de un presidente que conquistó los mejores trofeos. Y sobre todo el más importante, acabar con años de sequía al lograr la séptima

Foto: Los jugadores del Real Madrid cogen a hombros a Lorenzo Sanz en Ámsterdam.
Los jugadores del Real Madrid cogen a hombros a Lorenzo Sanz en Ámsterdam.

El fútbol, el deporte y el madridismo, está de luto. Este sábado falleció Lorenzo Sanz (76 años) después de cinco días ingresado en la UCI. El expresidente del Real Madrid (1995-2000) ingresó en una clínica de Madrid después de varios días con fiebre, con síntomas de coronavirus y un estado de salud que se fue complicando. En la mañana del sábado informaba su hijo, Lorenzo, que tenían nulas esperanzas por el delicado estado de salud que daban los informes médicos.

Lorenzo Sanz deja un legado deportivo y el recuerdo de un presidente que conquistó los mejores trofeos. Tenía una ambición. Un gran reto. Ser el Rey de Europa. Acabar con la sequía y ganar lo que se conocía como una Copa de Europa en color. Así fue su línea de actuación en los cinco años que estuvo en la presidencia. Un dirigente que tenía la espina clavada de devolver al Real Madrid el papel de dominio del fútbol europeo después de los años fatídicos, a nivel internacional, del proyecto que lideraba Ramón Mendoza. El Madrid dominaba en España con la ‘Quinta del Buitre'. Lorenzo Sanz quería un equipo infalible, preparado para competir y no fracasar en Europa. Lo consiguió y cambió la historia moderna del Real Madrid con la conquista de la Séptima (32 años después).

Lorenzo era especial. Campechano, directo, sociable y temperamental. Pero, sobre todo, cercano. Perteneció a esa especie de presidentes exaltados que imperaban en los año 90 y podían perder las formas en el palco y en los medios de comunicación. Eran los tiempos donde en el fútbol español proliferaban las rivalidades, unas contiendas peligrosas, la agresividad en los campos y en las gradas (con el apogeo de los grupos radicales). En los palcos, los dirigentes no tenían filtros. En este contexto de otro fútbol enloquecido se encuadra la figura de Lorenzo Sanz. Una personalidad con fuerte carácter, tremendamente ambiciosa y paternalista con los jugadores.

Su objetivo, obsesión, estaba en construir una plantilla fiable y con garantías de recuperar la Copa de Europa. Le llevó a fijarse en las cualidades que tenían los mejores entrenadores y futbolistas de fuera de nuestras fronteras. Lorenzo sabía que tenía buenos jugadores en la cantera, que podía fichar a los mejores españoles. Pero le faltaba dar ese salto en Europa. Buscaba los que marcaban las diferencias. Calidad, liderazgo y personalidad. Los más competitivos y exigente. Líderes. Quería ser un presidente del Real Madrid diferente. Hacer historia. Volver a conquistar Europa le quitaba el sueño. Este es el principal reto que se marcó cuando accedió a la presidencia en 1995 y por el que se guió hasta el año 2000. Lo logró. Dos Champions (la Séptima y la Octava) confirmaron que su plan de dominar Europa era bueno. No escatimó en fichar a los mejores de nuestras fronteras y talento contrastado. Infalibles. Ganadores. Con una mentalidad arrolladora y una motivación especial cuando salían por Europa. En España era diferente. Las ansías por ganar la Champions marcaron un punto de inflexión en la historia del Real Madrid desde la llegada a la presidencia de Lorenzo Sanz.

Lorenzo Sanz con la Séptima Champions que ganó el Real Madrid en Ámsterdam.
Lorenzo Sanz con la Séptima Champions que ganó el Real Madrid en Ámsterdam.

De esta forma nació lo que se conoció, a partir de la temporada 1996-97, como el Real Madrid de los 'Ferraris’. Lorenzo Sanz se lanzó al mercado a buscar lo mejor de cada país. Un portero alemán (Bodo Illgner), un defensa italiano (Panucci), un lateral brasileño (Roberto Carlos), un centrocampista holandés (Seedorf), otro francés y con músculo (Karembeu), una delantera con colmillo (Suker y Mijatovic)… Así construye un proyecto que ya tenía sello español (Hierro, Sanchís, Raúl..) y al que fue incorporando otros talentos (Míchel Salgado, Iván Helguera, Morientes, Solari…) y sacando jóvenes de la cantera (Casillas, Guti, Víctor Sánchez del Amo, Jaime…) Incluso apostó, con críticas, por su hijo Fernando Sanz (cuatro temporadas en el primer equipo). Se le acusó de paternalista. De mimar a los jugadores. De nos ser duro para impedir que salieran por las noches y se les viera en el parking de la antigua Ciudad Deportiva con coches de lujo (Ferraris) y en los restaurantes y discotecas de la capital. Hasta que fichó a Fabio Capello. El sargento italiano que puso más disciplina en el día de la plantilla.

Perdió tras ganar una Champions

Pero ese Real Madrid de los 'Ferrari’ era la debilidad de Lorenzo Sanz. El que le dio la gran alegría de ganar, con Jupp Heynckes en el banquillo (el técnico alemán con fama de blando), la Séptima. Una Champions muy deseada. 32 años después, el Madrid volvía a conquistar Europa. Más de un millón de personas salieroin por las calles de Madrid. No se recuerda una madrugada de sensaciones y emociones como la que se vivió en la fuente de Cibeles. Fue la noche en la que Lorenzo Sanz lloró de emoción, un presidente al que levantaron a hombros sus jugadores en el césped. Empezó a consagrarse como un dirigente que tenía más olfato e intuición para fichar a los mejores que capacidad para la gestión (le ocasionó diferencias que eran públicas con algunos de sus directivos).

Ganar la Champions e incorporar a futbolistas de nivel mundial catapultó al Real Madrid en Europa. Si el Madrid reinaba en Europa poco o nada se le podía criticar a la dirección de Lorenzo Sanz. Ese ciclo ganador continuó con la consecución de la Octava en París ante el Valencia. La vuelta de tuerca fue pasar de Fabio Capello a apostar por un hombre de la casa: Vicente Del Bosque. El Madrid había regresado a Europa con fuerza y Del Bosque era el ideal para manejar los egos de un vestuario de estrellas. Junto a Lorenzo Sanz, en los despachos, estaba una leyenda del madridismo. José Martínez, conocido como Pirri, ejerció de secretario técnico. Juntos buscaban lo mejor de España y el resto del mundo. Llegaron buenos jugadores (los brasileños Savio y Zé Roberto...) y otros de dudosa calidad (Petkovic, Congo…). Este Real Madrid más internacional obtuvo otro de sus grandes éxitos con la consecución de la Copa Intercontinental en Tokio y el famoso gol del 'aguanís' de Raúl González Blanco.

En los cinco años de mandato presidencial ganó dos Champions (una con Heynckes y otra con Del Bosque), una Liga (la de Fabio Capello), una Intercontinental (con Hiddink) y una Supercopa de España en fútbol. La sección de baloncesto consiguió una Liga (en una final épica contra el Barcelona en el Palau) y una Recopa. Una sección a la que perteneció su hijo mayor Lorenzo y que luego ejerció como responsable. Fueron cinco años en los que el gran propósito y el éxito estuvo en papel dominante en Europa. Su final fue extraño. Perdió la presidencia después de ganar la Octava y adelantar las elecciones. Ganó Florentino Pérez con la baza del fichaje bomba de Luis Figo. Lorenzo volvió a hacer un intento de ser presidente, en 2004, pero fracasó. Desde entonces se dedicó al mundo del fútbol en otros equipos donde invirtió dinero (como en el Parma, Granada y Málaga). En sus negocios llegaban malas noticias con problemas judiciales y fiscales derivados de empresas inmobiliarias y otras actividades.

A Lorenzo Sanz se le conocía como un peleón. Un presidente que tuvo enfrentamientos con Jesús Gil por el fichaje de Solari y con el presidente azulgrana, Núñez, y el vicepresidente, Joan Gaspart, en el palco del Camp Nou. Con éste último fue duro. Le llamaba ‘impresentable’. Con Gil era una relación de amor y odio. Se peleaban y después eran tan amigos. Coincidían veraneando en Marbella. Lorenzo Sanz no se callaba. Era impulsivo y luego cercano. Salía por la puerta del estadio Santiago Bernabéu y atendía a la prensa que estaba de guardia haciendo su trabajo. Siempre tenía una declaración en cualquier episodio de la actualidad del Real Madrid. Entendía el papel que jugaba un presidente que necesitaba generar ilusiones y defendía el club de sus amores.

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Descansa en paz presidente, nunca te olvidaremos.💔

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