su primera temporada en el castilla

Raúl pincha como entrenador igual que Zidane, pero no a ojos de Florentino Pérez

No importa que pinche y que sus resultados en el filial recuerden a los del francés. Florentino Pérez y el Real Madrid lo esperan. Nadie olvida que es uno de los suyos

Foto: Imagen de Raúl en su debut en partido oficial como entrenador del Real Madrid Castilla. (EFE)
Imagen de Raúl en su debut en partido oficial como entrenador del Real Madrid Castilla. (EFE)

Concluida la primera vuelta del campeonato en el Grupo I de Segunda División B, se puede calificar como tibia la estancia de Raúl González Blanco al frente del Real Madrid Castilla. Ni frío, ni calor en su acción como primer entrenador del filial, más allá de una metodología rimbombante que ha sacudido el orden en Valdebebas. En la misma semana, el equipo ha ofrecido las dos caras de su irregular temporada: derrota en casa ante el Melilla y victoria como visitante ante el Celta B. Ubicado en la zona media de la tabla, se encuentra a 17 puntos del líder —que otorga el ascenso directo de categoría— y a ocho puntos del cuarto puesto, último lugar que da acceso al 'play-off'. Si se mira hacia abajo, se distancia con tres puntos de la promoción de descenso y a cinco puntos del abismo que conduce a Tercera División. Sin embargo, en La Fábrica impera la tranquilidad y la confianza. Empezando por Florentino Pérez.

Jorge Valdano, el técnico que le hizo debutar en Primera División, mantiene cercanía, confianza ciega, apuesta sin fisuras y admite que llegará el momento del Raúl entrenador. Los tiempos en el filial se deben medir con cautela porque depende no sólo del conocimiento, ambición y dedicación del implicado, es básica la materia prima con que cuente. En el club blanco, las apuestas finales a las que se ha visto sometida la entidad en el último lustro son moneda que baila hasta caer cara o cruz. En tiempos de zozobra, Zidane salió fortalecido tras suplir a Benítez, mientras que con Solari no hubo la misma paciencia cuando se despidió a Lopetegui. Pero los dos surgieron desde el mismo banquillo apoyándose en su carisma como jugadores de élite de la casa. Volviendo a Valdano, uno de los hombres de fútbol que mejor conoce dentro y fuera del campo al hoy míster del Castilla, éste mantiene que Raúl ya era entrenador desde que jugaba al fútbol. Para él, ya se comportaba como técnico mientras cumplió una más que brillante carrera como delantero.

Tras la primera vuelta, el Real Madrid Castilla ocupa el décimo puesto del Grupo I de Segunda B. (EFE)
Tras la primera vuelta, el Real Madrid Castilla ocupa el décimo puesto del Grupo I de Segunda B. (EFE)

Raúl no vive inquieto por la clasificación del filial madridista. Se ha forjado para él un tiempo de hacer méritos, formarse en otro escalón de la profesión con más riesgo, adquirir experiencia y trabajar y esforzarse para ser mejor. En lo que se coincide en Valdebebas es que condiciones, ambición, hambre y conocimiento le sobran para ser un buen primer entrenador. Lo que persigue al eterno ‘7’ blanco, es su indomable carácter. El mismo que ya ha sacado en alguna reunión con la cúpula de mando. En pretemporada, se llevó el primer disgusto cuando conoció que la prioridad de la entidad pasa porque los mejores jugadores alcancen el primer equipo, al margen de los éxitos particulares del Castilla. En una reunión que presidió José Angel Sánchez, el primer ejecutivo de Concha Espina, se le hizo saber que las jóvenes promesas extranjeras se ordenarían en función de las necesidades del primer equipo. De hecho, a dos de las ‘estrellas’ las perdió antes de empezar el curso.

Todo pasa en un filial por una cruda dualidad: o formas jugadores o buscas objetivos colectivos y pocas veces conjugan. Por eso, Raúl refunfuñaba cuando no podía trabajar con Rodrygo, ya que el chico ascendía a las órdenes de Zidane, y luego tenía que ponerlo el fin de semana. Su principio de equidad y de justicia natural provoca una serie de normas de comportamiento dentro y fuera de la caseta, algunas relatadas por el diario 'Marca'. Por ejemplo, que todos los futbolistas están obligados a portar el material deportivo que entrega el club. No permite neceseres, móviles en mano o auriculares de alta gama en las orejas. Evita que presuman de los mismos y les hace entender que solo desde la humildad y el respeto, más allá de sus condiciones, optarán al primer equipo. Igualmente, exige que los jugadores se encuentren en la ciudad deportiva casi noventa minutos antes de comenzar el entrenamiento para demostrar su compromiso con la causa. Y en los partidillos, toca correr y dar vueltas al campo: aquellos jugadores que hayan salido derrotados en la pachanga.

En el club son conscientes de que el segundo año de Raúl como entrenador no será glamuroso porque en La Fábrica no aflora una generación brillante

En el club son conscientes de que el segundo año de Raúl como entrenador, pasó de trabajar con el cadete al filial, no será glamuroso porque en La Fábrica no aflora una generación brillante. Por eso, no sorprende la tibieza de la clasificación actual. Algo parecido le sucedió a Zidane cuando trabajó en ese mismo escalón cuyo parámetro no difería mucho del actual. Por eso, el objetivo del Real Madrid es básicamente que Raúl adquiera experiencia y termine de formarse para que el jugador leyenda pueda trasladar su figura al banquillo. Raúl es consciente de que no se vive del pasado, y menos vestido de blanco, pero sabe que el tiempo pretérito ayuda, y más cuanto más cerca te encuentres del mundo profesional.

Florentino Pérez confía ciegamente en la figura de Raúl y resta transcendencia a los resultados de la primera vuelta del Castilla. El presidente es el primero que sabe que la política del club es la de adquirir jóvenes talentosos para que terminen de rodar en el filial o bien cedidos a otros clubes de Primera. Así se forjarán para algún día completar junto a los obligados ‘galácticos’ la constelación de estrellas blancas. Es una vuelta de tuerca a aquella leyenda mediática que se inventó, la de ‘Zidanes y Pavones’. Hoy, Raúl transita como Pavón para algún día ser Zidane. Quién sabe si será quien releve al galo. Por eso, no importa que ahora pinche. Florentino y el Madrid lo esperan. Nadie olvida que es uno de los suyos.

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