la petición que no olvida bartomeu

Cómo Leo Messi influye en la planificación deportiva del Barça con 'el quiero a Neymar'

La petición de Messi hay que tomarla más en serio para evitar lo que nadie se cree: una escapada. Lo que tiene que hacer Bartomeu es volver a seducir al argentino y eso pasa por traer a Neymar

Foto: Messi y Neymar en una imagen durante la etapa que estaban juntos en el Barcelona. (Efe)
Messi y Neymar en una imagen durante la etapa que estaban juntos en el Barcelona. (Efe)

No hay nada nuevo en las palabras de Jordi Mestre (el famoso ex directivo del Barcelona que dijo que Neymar se quedaba al 200%) cuando comenta, en diferentes entrevistas, que Messi pidió a Bartomeu la vuelta del brasileño. “Pero no le presionó”, matiza Mestre. Queda más que claro, si no lo estaba ya, que el capitán transmite el deseo de que regrese Neymar y solo con esta insinuación influye en la planificación deportiva del club. Fichar a Neymar sigue siendo una misión imposible cuando enfrente está el Paris Saint Germain y las experiencias que tiene Bartomeu son algo más que de frustración. Pero es lo que quieren Messi y Neymar. Reencontrarse en el Barcelona.

La presión para el presidente del Barcelona es volver a intentar el fichaje el próximo verano y contará con la complicidad del clan brasileño. Los Neymar son infatigables. El arrepentimiento de haber salido del Barcelona está ahí y la petición de Messi hay que tomarla más en serio para evitar lo que nadie se cree: una escapada. La pericia de Bartomeu, si consigue sacar a Neymar del PSG, reforzaría a un presidente que está en entredicho por la nefasta gestión deportiva en asuntos que deterioran su imagen: el despido de Ernesto Valverde, el casting hasta llegar a Quique Setién, el hazmerreír con Rodrigo Moreno y así hasta salpicarle el calentón de Messi para responder a Eric Abidal a través de una red social.

Luis Suárez, Neymar y Messi celebran un gol en un partido del Barcelona. (Efe)
Luis Suárez, Neymar y Messi celebran un gol en un partido del Barcelona. (Efe)

El Barcelona de Bartomeu ha llegado a un punto en el que tiene claro que lo más conveniente es hacer más caso a Messi que, por ejemplo, a Eric Abidal. Y aunque Mestre diga que el vestuario no tiene poder ni presiona con los fichajes, sí existe la sensación de que si se produce otro fracaso con Neymar, la decepción de Messi irá en aumento. El argentino tiene una cláusula liberatoria para irse gratis a final de temporada. ¿Puede estar condicionada su decisión en función del proyecto deportivo? Lo que tiene que hacer Bartomeu es volver a seducir a Messi. Conseguir que se le despejen las dudas con uno de esos refuerzos que regeneran las energías y las ilusiones. Probablemente, Neymar no tiene la aceptación mayoritaria de los aficionados azulgranas por cómo salió y la denuncia interpuesta al club por el impago de una parte de la prima de su última renovación. Pero es el fichaje que entusiasma a Messi, con 32 años y planificando cómo tiene que ser el último tramo de su carrera profesional.

El aburrimiento de Messi

La planificación deportiva está condicionada por resolver las posibilidades que existen para el regreso de Neymar. Sacarlo de la cárcel de oro, en la que se encuentra según comentó su amigo Piqué. Habrá un nuevo intento y asistiremos a un verano caliente con el papel de hueso del PSG y el de rebelde de Neymar. Las estrategias financieras se marcan en función del dineral que haya que pagar por el brasileño y para ello hay que deshacer la plantilla. En el Barcelona se pondrá en venta a, prácticamente, toda la plantilla si es necesario para hacer caja. Cuando llegue el momento, en un verano que se hará largo, Josep María Bartomeu tendrá que presentar un cheque y dejarse de apaños con cesiones, trueques o pagos a plazos.

A Messi le hace falta Neymar. Más que Griezmann u otro jugador que se pueda buscar en el mercado. Lo necesita porque considera que es el único que puede hacer más competitivo el equipo y hay una relación de amistad. Estamos en el punto en el que es difícil diferenciar quién se divierte menos: si Neymar en el Paris Saint Germain o Messi en este Barcelona que empeora desde la lesión de Luis Suárez y la llegada de Quique Setién. Hasta Messi se contagia de la espesura y no deja de llamar la atención que encadene tres partidos sin marcar un gol. No ve portería. Falla ocasiones que no solía perdonar. Envía el balón al portero donde antes las metía por la escuadra. Un bache goleador que compensa con la facilidad que tiene para dar asistencias. Bartomeu tendrá que elegir bien qué ficha, qué vende y, sobre todo, qué es lo que retiene a Messi en el Barcelona.

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