En París confían en que su actitud cambie

La "cárcel de oro" de Neymar (según Gerard Piqué) y el frío lejos del Camp Nou

El defensa del Barcelona fue contundente en una entrevista en la Cadena Ser. Cree que el brasileño vive atrapado por el dinero en París y es infeliz. A Neymar no le va bien lejos de la Ciudad Condal

Foto: Netmar, durante un partido esta temporada contra el Angers. (EFE)
Netmar, durante un partido esta temporada contra el Angers. (EFE)

No corren buenos tiempos para Neymar. Tras un verano complicado en el que se eternizó su salida al Barcelona tras haber expuesto públicamente su firme deseo de marcharse del PSG, el brasileño se vio obligado a quedarse un año más contra su voluntad en las filas del combinado parisino. El carioca, que arrancó la campaña lesionado y volvió al dique seco a mediados de mes tras un encuentro entre su selección y Nigeria, sigue siendo la comidilla del día en la prensa francesa y, siempre que se da el caso, también en la española. Su fichaje frustrado por el Barça sigue dando que hablar. Este jueves Gerard Piqué, en plena gira promocional de su Copa Davis, pasó por los microfónos del programa 'El Larguero' de la Cadena Ser y no esquivó el tema.

Al defensa central le preguntaron por el controvertido tema del verano y no tuvo problemas en desvelar que sí, que la plantilla hizo todo lo que estuvo en su mano para facilitar su llegada. Piqué afirmó que los jugadores incluso le propusieron a la directiva modificar los pagos de sus contratos para cumplir con el 'fair play' financiero, una de las principales trabas que impidieron su regreso, en teoría. "La relación con el presidente siempre ha sido muy buena, y le dijimos que en vez de cobrarlo el primer año (parte del contrato), lo cobrábamos al segundo o tercer año o cuarto para que 'Ney' pueda entrar", comentó el catalán. El capitán del Barça también se sinceró sobre las palabras que el vesturario le trasladó a Neymar cuando tuvo conocimiento de su marcha al club galo: "Le dijimos que se iba a una cárcel de oro".

A juzgar por los hechos, no le faltó razón a la plantilla culé en aquel entonces. Dos temporadas (una, en realidad) le han bastado a Neymar para darse cuenta de que no es feliz en Francia y que su huida del Barcelona, en parte para hacerse un nombre lejos de la figura de Messi, fue el mayor error de su carrera. El brasileño vive horas bajas en París. Durante este tiempo ha sido noticia más por sus excesos y actividades extradeportivas que por su rendimiento dentro del campo. Si bien sus cifras de goles y asistencias siguen siendo óptimas -todo ello en una Ligue 1 de menor nivel que la competición española, todo hay que decirlo-, a Neymar se le achaca su falta de regularidad (su participación estos años ha bajado considerablemente) y su compromiso con el equipo. Por primera vez en ocho años no ha sido incluido en la lista de candidatos al Balón de Oro que se entregará a principios del mes de diciembre, una de sus mayores aspiraciones, circunstancia que da buena cuenta de su delicada situación. El ruido a su alrededor y las malas compañias le han sobrepasado.

Piqué celebra un gol de Neymar durante su etapa en el Barcelona. (EFE)
Piqué celebra un gol de Neymar durante su etapa en el Barcelona. (EFE)

Declive progresivo

Neymar tiene a su propia afición en contra por su actitud, a su entrenador, Thomas Tuchel, haciendo malabares para protegerle y que no pierda la dinámica del grupo y a la directiva pensándose seriamente si extenderle la renovación dados los caprichos y exigencias del futbolista, que sigue sin ponerlo nada fácil. Aparte, el cúmulo de lesiones que viene arrastrando el carioca en los últimos años por no cuidarse lo suficiente en algunos casos tampoco genera mucha confianza en la entidad francesa. Solo en la corta etapa que lleva en el PSG, el ex del Barça ha sufrido 10 lesiones distintas que le han hecho perderse hasta 47 partidos oficiales con su equipo. Una barbaridad tratándose de un jugador joven, de apenas 27 años. En su madurez como futbolista, Neymar parece haber entrado en una espiral de declive progresivo pese a su indudable calidad.

Esta temporada aún no ha podido debutar en la Champions tras haber sido sancionado por menospreciar a los árbitros el curso anterior. Sus compañeros tampoco le han echado de menos pues actualmente son líderes de grupo tras haber ganado, entre otros, al Real Madrid en una exhibición oral. 'Ney' sí ha saltado a los terrenos de juegos con el PSG en Liga, aportando cuatro dianas en cinco partidos. El brasileño parece poner de su parte para reconciliarse con la grada toda vez que parece que tiene las puertas del Barcelona y Real Madrid cerradas, pero en algunos estamentos del club entienden que los gestos llegan tarde. A pesar de esto, Neymar sigue siendo en términos de imagen y marketing una figura importante para el club dirigido por manos qataríes. Es por eso que se estudia extenderle un nuevo contrato para los próximos años con la condición de que su actitud cambie y se centre definitivamente en el juego.

Su lesión en el muslo con Brasil ha pausado ahora este proceso. A Neymar todos lo encumbraron como uno de los grandes herederos del fútbol brasileño y como un candidato clarísimo a marcar una época en el mundo del fútbol, pero el tiempo se le va agotando y muy pocos confían en que pueda controlar su indómito carácter. Se ha transformado en una especie de personaje. El PSG se frotaba las manos cuando se hizo con sus servicios, pero lo cierto es que no ha conseguido los objetivos deportivos que se propuso al contratarle. Ganar en Francia no es suficiente. La Champions sigue siendo esquiva. Personalmente, Neymar tampoco ha encontrado en París lo que venía a buscar más allá de los billetes. Piqué no se equivocó este miércoles con su metáfora: cárcel dorada hace justicia a la posición actual de Neymar.

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