mala imagen en la derrota en París

Las vergüenzas del Real Madrid contra el PSG y los lengüetazos de Di María

El Real Madrid tiene demasiados problemas que resolver. La derrota contra un PSG sin Neymar, Mbappé y Cavani pone en cuestión las dificultades de Zidane para hacer un equipo sólido

Foto: Di María celebra un gol contra el Real Madrid sacando la lengua. (EFE)
Di María celebra un gol contra el Real Madrid sacando la lengua. (EFE)

Lo que transmite el Real Madrid es impotencia. Es la tónica del equipo de Zidane en este inicio de temporada. La derrota (3-0) contra el Paris Saint-Germain confirma las malas sensaciones. Es un equipo frágil atrás, debilitado en el centro del campo por la ausencia de fichajes y verde arriba. París era el primer test serio y el Madrid tuvo una actuación vergonzosa. Principalmente en labores defensivas, donde se mostró como un equipo apocado, encogido y desordenado. De los problemas atrás se aprovechó un exmadridista para darle dos bofetadas en poco más de un cuarto de hora. Di María, el futbolista que salió con una fuerte bronca del Real Madrid después de que el club le enviara una carta para que no jugara en el Mundial de Brasil y así no correr riesgos para su venta, se tomó el partido como un combate.

El argentino destrozó la pachucha defensa por todos los costados. Puso en jaque a Carvajal, Varane, Militao y Mendy. Aturdió a Courtois. El portero es otro de los que salen mal parados en los goles. En el primero, la pelota entra por su palo y en el segundo no llega con la estirada a un tiro desde fuera del área. En cierto modo, el belga pasaba un examen por tener enfrente a Keylor Navas. El morbo estaba en las porterías y al belga le habría venido bien salir del Parque de los Príncipes con la portería a cero y confirmando que el Madrid no se ha equivocado dejando salir a Navas. No se cierra el debate de la portería. Courtois tampoco encadena una racha de buenas actuaciones.

Hazard disputa un balón en el Parque de los Príncipes. (EFE)
Hazard disputa un balón en el Parque de los Príncipes. (EFE)

El Real Madrid desaprovechó la oportunidad de mostrar su potencial en un día en el que no estaban Mbappé, Neymar y Cavani. Los tres, lesionados. No valen las excusas de las innumerables bajas en el Madrid (los sancionados Sergio Ramos y Nacho y los lesionados Isco, Modric, Fede Valverde o Asensio). El Madrid desperdició la ocasión de mostrarse como un equipo trabajado y compacto. Sigue siendo un Real Madrid gris. Incapaz de dar continuidad al juego, controlar los partidos, mandar y asustar. La primera titularidad de Hazard daba un plus a un ataque con la compañía de James, Bale y Benzema. Defraudaron. Los dejó pequeños la agresividad de Di María, arropado por un equipo con intensidad y verticalidad. La energía de Di María y la decisión del resto del PSG encogió al Real Madrid. Le quitó la pelota, le obligó a recular y lo dejó aculado en la portería de Courtois. Demasiados problemas tácticos tiene que resolver Zidane.

Detrás de la pelota

Los síntomas del enfermo son una ruinosa defensa, la falta de acoplamiento de los de arriba, la dependencia de Benzema cuando no está inspirado, atinado, y la ausencia de un centro del campo que no gobierna los partidos. Casemiro y Kroos son pocos efectivos para dar equilibrio y generar fútbol. James le pone actitud, se esfuerza, pero se queda a medio camino en las transiciones. El colombiano hace daño cuando el juego está cerca del área rival. Pedirle que se esfuerce en el trabajo sucio es inútil. James, como Bale y Hazard, necesita estar en contacto con la pelota. En París no la olieron. Con las bandas tampoco se puede contar. Carvajal ha entrado en un bache y Mendy, el fichaje de los 48 millones de euros, está aterrizando. Demasiados errores en un equipo donde el centro del campo no es sólido y no tiene la capacidad de tener la pelota, dar fluidez al juego y lanzar contraataques. Cuando enfrente hay un rival más trabajado, lo que provoca es que la estructura se derrumbe. Las consecuencias son las de un Madrid con inseguridad y falta de confianza que es incapaz de reaccionar.

Lo primero que tiene que hacer Zinédine Zidane es enseñar a sus jugadores a defender. El entrenador se viene quejando de la falta de continuidad y para empezar a ser competitivos tienes que ser solvente. No conceder tantas ocasiones de gol al rival. Construir un equipo sólido no significa meterse tan atrás como hizo en la horrible primera parte en París. Hay otras fórmulas, como una presión coordinada, subir el bloque con las líneas juntas, mostrar agresividad, anticipación y carácter. Ir con decisión a los balones divididos. Ser consistente y compacto. Otro de los problemas del Madrid está en la recuperación de la pelota. Se acumulan los deberes para un equipo que hizo dos goles en París (Bale y Benzema) y los dos fueron bien anulados. El último problema es la condición física. El Madrid sigue siendo un equipo que no tiene una alta intensidad y hay jugadores a los que se ve fundidos. El Madrid terminó goleado en París con el tercer gol marcado por el lateral derecho: Meunier.

Keylor Navas habla con Benzema tras el partido en París. (Efe)
Keylor Navas habla con Benzema tras el partido en París. (Efe)

Las explicaciones de Zidane a la dura derrota parecen poco convincentes: "Nos faltó mucha intensidad en cada balón dividido, perdimos los duelos y nos faltó meter la pierna. La culpa es de todos cuando se pierde y no voy a señalar a nadie. Aquí estamos todos en el mismo barco". La próxima cita del Real Madrid es este domingo contra el líder, el Sevilla de Julen Lopetegui. Mucho tiene que mejorar para recuperar un nivel más alto que le haga ser un equipo fiable.

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