malos modos y caprichos

Los chantajes que Florentino vuelve a padecer de las estrellas del Real Madrid

Hay jugadores en el Real Madrid que rechazan ser suplentes o que les cambien. Creen tener privilegios y el asunto empieza a ser serio. El último es Bale. Antes fueron otros como Isco

Foto: Gareth Bale y Marco Asensio durante un partido con el Real Madrid. (EFE)
Gareth Bale y Marco Asensio durante un partido con el Real Madrid. (EFE)

No está Florentino con el ánimo para que las estrellas de la plantilla le vengan con más presiones. Directa o indirectamente porque, en el caso de Bale en concreto, utilizan a sus representantes. En lo que tenía que ser una temporada de desafíos colectivos e individuales –sin el portugués Cristiano Ronaldo– se está convirtiendo en un malestar y decepción con algunas de las estrellas que tenían que dar un paso adelante. En el caso del galés se le pidió que tuviera liderazgo en su sexta temporada y se echara el equipo a sus espaldas. No solo no lo ha hecho sino que tiene un comportamiento contestatario y ademanes de indiferencia. Se ha ido del Bernabéu –cuando estaba lesionado en el sóleo– antes de acabar un partido. Le pillaron las cámaras de televisión. Hace un corte de mangas en el Wanda Metropolitano. Se niega a calentar en Levante y le hace un feo a Lucas Vázquez. Florentino se tiene que sentir defraudado.

La indisciplina de Bale y el desprecio que le hizo a Lucas Vázquez tras el gol de penalti no puede dejar de tener consecuencias. No está permitido en el club que alguien, por caprichos o calentones, se sienta por encima del Real Madrid. Bale pide privilegios. No acepta ser suplente. Es el chantaje que hizo tras la final en Kiev contra el Liverpool y del que han tomado nota otros como Isco, Marcelo, Asensio o Kroos. Es comprensible que Solari lo tape con sus declaraciones y diga que el galés salió con rabia contra el Levante y le da igual cómo celebre los goles –que ya suena extraño–. Pero el presidente conoce el daño que produce tener un futbolista egoísta. En imagen, para la masa social y lo deportivo por el chantaje con el que actúan. El último con el que cortó relaciones fue Cristiano Ronaldo. Ahora es Bale el que pone a prueba su paciencia por desobediencia y falta de compromiso. Un asunto delicado y con el que hay que tomar decisiones.

Otro que no se podía imaginar que pondría mala cara es Kroos. El alemán torció el gesto contra el Levante cuando fue el primer cambio y Solari dio entrada a Fede Valverde. Es de los que se considera intocable y con privilegios. Como Bale. El entrenador ha dejado claro desde el primer día que ha llegado para darle más energía y frescura al equipo y cuando detecta el desgaste mete gasolina con los jóvenes. Kroos tampoco está haciendo su mejor temporada. Su rendimiento es irregular. En la derrota contra el Girona en el Bernabéu estuvo superado y ahora vienen dos Clásicos. Solari le quita del campo y se va con desgana. Florentino también toma nota.

Kroos recibe instrucciones de Solari. (Reuters)
Kroos recibe instrucciones de Solari. (Reuters)

Desplantes y desobediencias

Los asuntos de Isco y Marcelo, cada uno con sus matices, producen cansancio y en ocasiones hastío. La estrategia de Florentino y Solari está enfocada a gestionar ambos casos con el mayor tacto. Todo lo que se pueda hacer para recuperarlos después de que el malagueño está más tranquilo. Ha chocado con el entrenador, la afición del fondo norte, un exjugador –Rubén de la Red– y cometió un error con el delegado –Chendo–. La actitud de Marcelo ha sido positiva con su suplencia. Pero dejó una frase en un medio brasileño que suena raro: “Si el Madrid no me quiere, que me pague y arreglado”. Lo que une al malagueño con el brasileño es que los dos tienen que mejorar su forma física.

Desplantes, desobediencias y falta de ambición en algunas de las estrellas de la plantilla obligan a Florentino Pérez a plantearse quiénes no están a la altura de las exigencias o han quemado su ciclo en el club. Marco Asensio tuvo otro amago cuando dijo que a él no le correspondía tirar del carro porque hay jugadores más experimentados. Un jugador que es una de las debilidades del presidente y tiene que entender que la competencia es sana y viene bien para que todos sientan que pueden jugar y perder el puesto.

Bale desprecia el abrazo de Lucas Vázquez.
Bale desprecia el abrazo de Lucas Vázquez.

La cara de Florentino Pérez vuelve a tener un gesto de intranquilidad y preocupación. Se le suma la incomodidad por el cachondeo de los aficionados que en el Ciutat de Valencia se volvieron al palco para aplaudir y cantar con ironía ‘Florentino, Florentino’ en la señalización del primer penalti. Por mucho que haya hecho costra, al presidente del Real Madrid no se le dirigen las aficiones rivales de forma habitual. Pero esta temporada tiene algo diferente. La utilización del videoarbitraje (VAR) y las polémicas arbitrales multiplican los ataques al Real Madrid cuando aparece la controversia. Se hace mayor después de que se conociera que telefoneó a Luis Rubiales –presidente de la Federación de Fútbol– por el penalti no señalado a Vinicius. El pitorreo de Levante es soportable. Lo que no puede controlar es lo que sucede con ciertas actitudes de sus estrellas.

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