los gestos del perdedor y del ganador

La arrogancia de Cristiano Ronaldo o por qué Simeone tiene más 'huevazos'

Durísima derrota de la Juventus de Cristiano Ronaldo. El portugués estuvo arrogante al hacer un gesto con su mano y Simeone se lo devolvió llevándosela a sus partes nobles

Foto: Cristiano Ronaldo muestra su mano para contestar a la grada que tiene cinco Champions.
Cristiano Ronaldo muestra su mano para contestar a la grada que tiene cinco Champions.

Desde que asomó por la boca del túnel del Metropolitano se le vio cara de matón. Cristiano Ronaldo regresó a Madrid no solo para jugar un partido de fútbol. A la mínima provocación, insulto o menosprecio, pasaría factura. El portugués siempre ha sido así. El orgullo es igual o más importante que su ego por marcar goles. Pisar España no le trae buenos recuerdos, y menos si alguien se atreve a recordarle que un día fue sentenciado por defraudar a Hacienda. Un defraudador. El que quiere herirle y mofarse de su persona lo tiene fácil. No se cortó la afición del Atleti. “Es un moroso, Cristiano es un moroso”, coreó la grada, y el portugués estalló. Ronaldo hizo un gesto con su mano derecha mostrando los cinco dedos. Las cinco Champions que tiene en su palmarés. Lo grave es que lo repitió cuando pasó por la zona de prensa, después del partido, para decir a los periodistas: "Yo tengo cinco Champions y el Atlético cero". No supo perder... aunque esto no es novedad.

Se trataba de comprobar quién podía hacer más daño. Si Cristiano con sus goles o la afición con su humillación. El combate lo ganó el Atleti con los goles de Giménez y Godín y el gesto de celebración de Simeone tras el primero. El Cholo se llevó las manos a sus partes nobles para demostrar que su equipo tiene más testiculina que los italianos. Era un momento muy duro para el Atleti. Venía de una segunda parte con muchos castigos. Un fallo clamoroso de Diego Costa en un mano a mano con el portero de la Juventus, un balón al larguero de Griezmann y un gol anulado —por el VAR— a Morata después de un cabezazo.

Cristiano restregó sus Champions y regresó a Italia empequeñecido en una gran noche del Atlético de Madrid. El juego intenso y más agresivo de los rojiblancos les superó a él y su equipo. Los del Cholo se comieron a la ‘familia’ de Cristiano Ronaldo. Con coraje y más orgullo que el portugués. El estadio se vino abajo con el segundo gol. El del otro defensa central —Godín—, que se marcó un partidazo. Secó a Cristiano y cerró una gran noche europea para que el Atleti sueñe con eliminar a la Juventus en Turín. Nunca olvidará el luso lo que se sintió en un campo donde no hace mucho ganó el Real Madrid de Solari.

Cristiano Ronaldo se lamenta tras perder una ocasión de gol. (EFE)
Cristiano Ronaldo se lamenta tras perder una ocasión de gol. (EFE)

Un partido mediocre

El gesto de Cristiano Ronaldo con el segundo gol del Atleti fue el que tantas veces hemos visto en el Real Madrid cuando no le salían las cosas. Hizo pucheros. Se frustró. Desesperó. Está tocado. Es muy duro para el portugués que se pueda quedar fuera de la Champions en los octavos de final. Sería un gran fracaso para un jugador que tiene, entre ceja y ceja, demostrar a Florentino Pérez que puede ganar este trofeo sin llevar el escudo madridista.

Cristiano Ronaldo hizo un partido mediocre. Solo se puede destacar un disparo de falta directa, en el inicio de la primera parte, que desvió un magistral Oblak. Poco o nada más. No generó peligro y estuvo perfectamente vigilado por la estructura defensiva rojiblanca. Anulado con intensidad y un punto de agresividad. Recibió una doble patada —de Saúl y Juanfran— que le dejó tendido en el césped. Comprobó en sus carnes que los chicos del Cholo muerden. No estuvo brillante ni inspirado. No intimidó. No tuvo una buena noche. Ni en el final del partido, cuando fue generoso y sacó una falta atrás para que chutara Bernardeschi. Oblak hizo otra paradón. Ni en un cabezazo que se le fue arriba.

Fue la noche de Simeone y sus ‘huevazos’. El técnico del Atleti hizo un planteamiento de equipo grande. Fue a por la Juventus sin importarle que enfrente estuviera Cristiano Ronaldo. Su equipo tuvo más energía, esfuerzo, intensidad y gol. Un día negro para el portugués. Derrotado, sin gol y humillado por la grada. Se fue del Metropolitano cabizbajo. Hundido. Le queda la vuelta de Turín, pero tiene que hacer una buena faena para eliminar a un Atleti que sale reforzado. La derrota de Cristiano es también el triunfo de Florentino.

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