el galés vuelve a tener mala actitud

El peligro que corre Bale (por pasota) y sus problemas en el Real Madrid

Si le dejas en el banquillo se enfada. Si le sacas con el viento en contra, como contra el Girona, se esconde. Si es a favor, como en el derbi, se reivindica con un corte de mangas

Foto: Gareth Bale durante un calentamiento en un partido del Real Madrid. (Reuters)
Gareth Bale durante un calentamiento en un partido del Real Madrid. (Reuters)

Los dos problemas que tiene Bale en el Real Madrid son de difícil solución: uno, porque se lesiona mucho; y otro porque no conecta con la grada por su actitud. Ambos provocan que el peor enemigo de Gareth Bale sea él mismo y cuando se vaya definitivamente del club no se le guarde el luto como a otros jugadores que han hecho historia. El último Cristiano Ronaldo, pese a que Florentino Pérez diga en la revista 'France Football' que tienen el mejor ‘9’ del mundo. Lo de Bale es grave porque, aunque sea invisible –como los minutos que le tocaron jugar en la segunda parte contra el Girona–, también hace ‘cortes de mangas’ a Solari y el madridismo. Así le va, que siendo uno de los futbolistas que podía ser un ídolo por sus goles en diferentes finales, se marcha del Bernabéu con gritos de reprobación. “Un lazito y lo vendemos”, le increparon algunos aficionados.

Al galés –el 'golfista' como le llaman en el vestuario– sólo te le puedes ganar si le haces jugar los partidos en el once cuando esté sano. En cuanto pisa el banquillo le suceden cosas extrañas. Desde marcharse al baño porque está estreñido a poner malas caras. A Solari le empieza a incomodar la actitud de Bale como al Bernabéu le desespera su pasotismo. El entrenador piensa que va a recuperar al futbolista que más cobra de la plantilla metiéndole en el campo a cuenta gotas. Está equivocado. Bale nunca ha dado la vida por un entrenador cuando le ha tocado entrar desde el banquillo. Cuando lo hizo y marcó dos goles en la final de Kiev, llevaba más de un mes sin hablar con Zidane y luego rajó. En el último derbi, en el Wanda Metropolitano, marcó e hizo un corte de mangas del que Solari no quiere saber nada… por si acaso le salpica. Contra el Girona salió y se desentendió.


Este es Bale. El jugador que tiene en vilo a Florentino Pérez porque resulta difícil de defender de cara a los entrenadores. A Ancelotti le costó el despido este asunto. Todo empezó con Bale. Lo de Zidane ya está más que comentado. Entre los motivos por los que el entrenador francés decidió marcharse fue por no soportar la guerra fría que le hacía el galés y su representante –Jonathan Barnett–. Con Lopetegui era un ‘buenos días’, ‘buenas tardes’, ‘hola’ y ‘adiós’. Solari se creyó que tenía un cañón y enseguida se dio cuenta de que si es de porcelana lo tiene que dosificar. Después de explicárselo, lo que hace el galés es torcerle el gesto.

Gareth Bale contra el Girona. (Efe)
Gareth Bale contra el Girona. (Efe)

Necesita viento a favor

El peligro que corre Solari es tener a un jugador sin tensión para los partidos que vienen. No son cualquier cosa. A la vuelta de la esquina está la Copa del Rey contra el Barcelona y buscar el pase a los cuartos de final en la Champions contra el Ajax de Ámsterdam. Si le dejas en el banquillo se enfada. Si le sacas con el viento en contra –como frente al Girona– se esconde. A favor –como en el derbi– le va mejor. Hace un gol y se reivindica. En el club ya dudan de que el chico de Cardiff esté comprometido. Mientras que a Solari le supera la gestión de un futbolista silencioso y egoísta. Lo sacó en la segunda parte contra el Girona y fue irrelevante por una mala actitud y cero rendimiento.

Lo que toca en el Real Madrid ahora es tapar el mosqueo de Bale y con Bale hasta que vuelva a aparecer, haga un golazo y todos puedan sacar pecho. Es la historia de todos los años. Zidane acabó hasta las narices de que se lesionara tanto y cambió el equipo para darle más equilibrio en el centro del campo. Apostó por Isco y sentó a Bale. Solari sigue en fase de rodaje con el galés, pero lo que no puede ocultar es que el cuerpo le pide poner antes a Vinicius que a Bale. Fue su primer cambio ante el Girona para nueva desgracia de Bale. Entre la energía, ganas, atrevimiento y descaro del brasileño y la mayor facilidad de gol que tiene el galés, Solari apostó por lo primero. Es para que Bale recapacite y se lo haga mirar porque cada vez tiene menos personas dentro del club que le defiendan con pasión.

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