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La revancha de Alonso y McLaren en 2017: "No estamos lejos del podio, por qué no soñar"
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quinta posición en la parrilla de Marina Bay

La revancha de Alonso y McLaren en 2017: "No estamos lejos del podio, por qué no soñar"

Una espléndida y emocionante sesión terminó con Alonso arriba de la tabla. El asturiano tiene opciones de podio en una carrera que podría ser zarandeada por las tormentas

Foto: El piloto español firmó una clasificación sublime. (Reuters/Edgar Su)
El piloto español firmó una clasificación sublime. (Reuters/Edgar Su)

Fernando Alonso se crece con semejantes desafíos. Cuando las condiciones de pista y ambientales igualan o reducen diferencias entre máquinas, gusta de confirmar que es factor humano el que puede marcarlas. Ocurrió en Montreal este año, cuando salió en primera línea. También en Singapur, ya que arrancará desde la quinta posición, donde resulta más fácil defender una buena posición de salida.

El gesto y la mirada del español eran tan elocuentes como sus palabras al terminar la sesión. Físicamente henchido en su postura corporal, y con los ojos iluminados, disfrutaba con esa posición de parrilla por la habilidad para controlar los peligros de Marina Bay. Solo había que seguir de cerca la primera vuelta del Q3, latigazo va, latigazo viene, siempre lindando con el desastre. A decir verdad, el nivel general de todos los pilotos fue brillante dadas las circunstancias, pero Alonso consiguió colocar su monoplaza donde correspondía a un Mercedes, Ferrari o Red Bull. "No estamos tan lejos del podio, por qué no soñar". Si además la lluvia vuelve loca la carrera, porque las tormentas parecen prácticamente aseguradas durante la prueba.

"No ha sido muy divertido"

Después de dos años de ausencia en Marina Bay, salir al asfalto en los entrenamientos clasificatorios era para apretarse los machos. La lluvia había limpiado la goma del viernes, pero su ausencia al comenzar la sesión dejó el asfalto impredecible, más si cabe a medida que avanzaba la sesión. A pesar de los problemas con el cambio y una segunda parte de los libres todavía más complicada, Alonso confirmaba esa confianza en el rendimiento del A522 que había exteriorizado el viernes. La lluvia primero y la superficie cambiante pusieron en bandeja una oportunidad que agarró por el cuello.

Ocon se quedó en el Q1, pero Alonso controlaba las condiciones cambiantes. El español superó también el Q2, aunque en condiciones extremadamente "estresantes", como reconocería después. Porque además de controlar el monoplaza en el asfalto, era necesario acertar con el paso de intermedios a secos, y tampoco despistarse para dejar a demasiados rivales que completarán después del asturiano su vuelta final en el último minuto de la sesión, ya que la pista mejoraba sustancialmente hacia el banderazo final.

Tras los espectaculares malabarismos con su primer juego en el Q3, Alonso se colocaba primero a falta de un minuto para terminar la sesión. Ya antes había liderado fugazmente la tabla de tiempos. Finalmente, terminó quinto después de que Verstappen abortase su última vuelta, pero superó a Lando Norris, que se había colocado cuarto unos instantes antes. Pero antes de ese ataque final, con los secos, hubo momentos clave para saber sortear el panorama de una sesión a otra, incluida la última: "Fue el instinto de que había que cambiar al seco, vimos a tres coches salir con los secos, y vimos que entonces era luz verde para nosotros, y sabíamos entonces que era la buena decisión", explicaba sobre esos momentos clave, "cada vuelta cambiaba de 1 o 1,5 segundos y en cada una había que adivinar cómo cambiaba la adherencia en cada curva, esperemos que mañana tengamos menos estrés que hoy, porque las condiciones han sido muy complicadas".

¿La revancha de 2017?

"Increíble, pero no ha sido muy divertido, sobre todo en la Q3, cuando montamos los neumáticos de seco, tenías que intuir cuál era el 'grip'. La verdad es que cometer errores era demasiado fácil y sacar el máximo del coche era supercomplicado", explicaba al terminar la sesión, entre satisfecho y aliviado. Como en Montreal, disfrutaba porque había sacado al A522 de su posición natural, dejándolo a tiro de piedra del podio. En otras carreras se pierde la posición rápido ante monoplazas más veloces, pero en Singapur... "En un circuito urbano, complicado de adelantar, quinto es un gran puesto, creo hemos maximizado las opciones, que eran muy complicadas, a ver si mañana podemos terminar el trabajo".

Quedar por delante de McLaren y, si es posible, lanzar el gancho al podio con una prueba zarandeada por coches de seguridad en pista o virtuales. "Estamos los dos compañeros de equipo marcándonos uno al otro. Yo, al principio, con Lando, y Ricciardo y Ocon detrás, haremos una estrategia para acabar delante de ellos", explicaba Alonso, consciente de que perderá un puesto con Verstappen. "Con Max detrás significa salir sexto prácticamente, aunque siempre hay accidentes y pasan cosas en Singapur", recuerda.

En 2017, con un McLaren de segunda división, Alonso arrancó desde la octava posición, igualmente fuera de lugar para el nivel del monoplaza de aquellos tiempos. El suelo estaba también mojado. A la primera curva llegó, habilidoso y ratonero, tercero. El accidente de Verstappen, Raikkonen y Vettel, sin embargo, se lo llevó puesto. "Pensaba que el podio estaba asegurado (de haber pasado esa curva tercero), y quizás podía haber luchado por la victoria", se lamentaba entonces. Quién sabe, las condiciones pueden ser similares en este gran premio. Ahora, Fernando Alonso sale desde la quinta posición. "No estamos tan lejos del podio, por qué no soñar".

Fernando Alonso se crece con semejantes desafíos. Cuando las condiciones de pista y ambientales igualan o reducen diferencias entre máquinas, gusta de confirmar que es factor humano el que puede marcarlas. Ocurrió en Montreal este año, cuando salió en primera línea. También en Singapur, ya que arrancará desde la quinta posición, donde resulta más fácil defender una buena posición de salida.

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