LOS EQUIPOS PASAN AL ATAQUE

La bomba que se está gestando en la F1 y cómo puede explotar a sus dueños

La singular unión de todos los equipos indica el alcance de la preocupación general por la actuación de la FIA con Ferrari. Llegan tiempos convulsos ante la complejidad de la situación

Foto: Mattia Binotto y Ferrari afrontan la contraofensiva de los equipos al cierre de la FIA de la investigación de sus unidades de potencia (REUTERS)
Mattia Binotto y Ferrari afrontan la contraofensiva de los equipos al cierre de la FIA de la investigación de sus unidades de potencia (REUTERS)

“Ferrari es una compañía pública, conocida en todo el mundo. La integridad y el respeto a las normas es clave. La gente debe tener esto en cuenta cuando tratan de ver estas acusaciones, que han ido creciendo y haciéndose más fuertes a medida que pasaban los meses". Louis Camillieri, CEO de Ferrari, defendía en la presentación del SF1000 la imagen de la entidad ante las sospechas de presuntas irregularidades en sus unidades de potencia de 2019. Hoy, en una maniobra absolutamente inusual en la Fórmula 1, todos los equipos se han unido en contra del procedimiento llevado a cabo por la FIA. Las dudas que Camillieri pretendía despejar ahora se han disparado.

Es un nuevo capítulo en la tormentosa historia política de la Fórmula 1, adormecida desde la era de Max Mosley. Un contencioso que abre horizontes desconocidos ante la dura declaración de intenciones de los equipos por sus posibles consecuencias legales, económicas y deportivas. Es el primer gran conflicto que le explota a Liberty en las manos en medio de la negociación del Acuerdo de la Concordia. Y porque resulta inédita la imagen de una parrilla en formación legionaria contra el equipo de “una compañía pública, conocida en todo el mundo”. ¿Cómo afectará esta reciente declaración de guerra tanto a Ferrari como a la Fórmula 1?

El torpedo y su carga explosiva

Conviene recordar que Ferrari en ningún momento ha incurrido formalmente en infracción alguna del reglamento técnico. Sin resolución, la presunción de inocencia impera. Sin embargo, el ‘modus operandi’ de la Federación Internacional ha distorsionado la percepción en torno al equipo italiano, amplificándose las sospechas ante la furibunda respuesta de los equipos. Habría que remontarse a los tiempos de Max Mosley y la amenaza de creación de un campeonato paralelo en 2009 -auspiciada por Ferrari- para encontrar precedentes de semejante unión. Pero entonces se trataba de un enemigo externo (Mosley y Ecclestone). Hoy todos hacen frente común a un equipo de especial estatus en la Fórmula 1.

“Un regulador deportivo internacional tiene la responsabilidad de actuar con los mayores estándares de gobernabilidad, integridad y transparencia”. Ningún equipo en solitario se atrevería a semejante declaración contra la FIA. Solo en grupo es posible semejante torpedo, que impactaba con una potente carga explosiva: “objetamos que la FIA alcance un acuerdo confidencial con Ferrari para concluir con este tema”. ¿Qué puede deducir la opinión pública de semejante declaración? Dudas sobre la legalidad del motor de Ferrari en 2019, incapacidad de la FIA para resolver una investigación técnica enrevesada por la correspondiente madeja legal, y falta de rigor institucional al revelar un acuerdo cuyo contenido es privado. Como el juez que, tras conocer el fondo del asunto, oculta a la sociedad que la sentencia se ha negociado con el acusado. La parte ofendida ha puesto el grito en el cielo. Se trata de ver cómo lo pondrá en la tierra a partir de ahora.

"El papelón es ahora vuestro"

¿Por qué esa aparente 'torpeza' de la FIA en este asunto? ¿Entra dentro del marco legal de sus procedimientos y sus competencias, aunque resulte dificilmente entendible por la opinión pública. Quizás en el fondo también se trate de mera estrategia. Imaginemos por un momento a ingenieros de la entidad y abogados italianos en dura discusión por la interpretación legal de una compleja solución técnica en el motor de Ferrari. Quizás la FIA se rindió a la perspectiva de un largo contencioso por la disposición titánica de Ferrari a defenderse a toda costa. “Ahí os dejo el papelón, seguid vosotros si queréis”, ha podido insinuar la FIA a los equipos con su capotazo al asunto. Estos han recogido el guante: “queremos una resolución adecuada, nos reservamos nuestros derechos legales dentro de la FIA y ante la jurisdicción competente”. En nombre “de los aficionados, los participantes y los accionistas de la Fórmula 1”. Siete equipos nada menos. Toda una declaración de guerra. ¿Qué conversaciones pudo haber estos días entre Toto Wolff y la FIA para recoger semejante unanimidad?

Quien preside la Federación actualmente -Jean Todt- fue artífice de la etapa más exitosa en la historia de Maranello. ¿Hubo favoritismo hacia el equipo italiano? ¿Hará pública la Federación su acuerdo con Ferrari ante la nueva presión de los equipos? ¿Exigirán estos que la FIA revele el resultado de su investigación técnica sobre las unidades de potencia italianas y las razones para cerrarla? ¿Cuáles serán las opciones legales de los equipos tras semejante y contundente declaración? Si Ferrari hubiera incurrido en irregularidades, el resultado del Mundial sería otro. También el reparto económico correspondiente. “24 millones” gritaba Helmut Marko en el caso de Red Bull.

El poder de Ferrari

Cuando los equipos solicitaron clarificaciones técnicas a la FIA, contaban con un gran arsenal de datos recogido con sus propios sistemas a pie de pista. A Verstappen se le calentó la lengua tras el Gran Premio de Estados Unidos, pero tenía a mano el dossier de Red Bull. La posición de los equipos delata una sólida convicción que pone en duda a Ferrari y el aparente carpetazo de la FIA, y sorprende tal unión y belicosa declaración de principios para llegar hasta donde sea necesario. “Si Ferrari se sale con la suya…” parecen insinuar con ese frente unánime presentado el martes.

En semejante contexto, Liberty se enfrenta al primer gran conflicto político público desde que llegó a la Fórmula 1. Alérgicos los americanos a esta dinámica tan habitual en los tiempos de Mosley y Ecclestone, Ferrari negocia en estos momentos el Acuerdo de la Concordia que regirá el futuro económico de la Fórmula 1. De haber incurrido en una conducta técnica dolosa ¿Habría utilizado el equipo italiano su posición de poder para evitar figurar ante la opinión pública como un equipo ‘tramposo’, arrastrando el prestigio de una marca elitista que ahora también cotiza en bolsa? McLaren quedó tocado durante años por su contencioso de 2007 con la FIA. Y si Ferrari no ha incurrido en ilegalidad alguna con sus motores en 2019 ¿Por qué no se reconoció así expresamente y disipado cualquier duda? Que toda una parrilla de Fórmula 1 se haya alzado en pie de guerra delata que estas cuestiones serán difíciles de responder. Parece que esperan tiempos convulsos a la Fórmula 1.

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