ACUERDO ENTRE LAS PARTES SOBRE LOS MOTORES

Algo huele a podrido en Maranello: tiran la piedra, pero esconden la mano con Ferrari

La famosa cita de Williams Shakespeare sirve para un sorprendente comunicado de la FIA que suscita más dudas mientras pretende cerrar la polémica de los motores italianos

Foto: La FIA y Ferrari han dado un carpetazo sorprendente y polémico sobre las dudas de la unidad de potencia italiana (REUTERS)
La FIA y Ferrari han dado un carpetazo sorprendente y polémico sobre las dudas de la unidad de potencia italiana (REUTERS)

“Algo huele a podrido en Dinamarca”. Sustitúyase el país en la famosa sentencia de William Shakespeare por la localidad italiana donde Ferrari está asentada, Maranello. Porque este es el aroma que ha dejado en el aire el absolutamente insólito, desconcertante y, por ende, polémico comunicado de la FIA sobre las unidades de potencia de Ferrari en la temporada 2019 de Fórmula 1.

Así como Max Verstappen tuvo que colaborar con los comisarios de la Fórmula E tras su incidente con Esteban Ocon en Brasil, Ferrari habrá de cumplir con otra labor realmente singular para un equipo de carreras. "La FIA y Ferrari han acordado varios compromisos técnicos que mejorarán la monitorización de todos los motores de Fórmula 1 desde las próximas temporadas, además de ayudar a la FIA con otros asuntos en la Fórmula 1 y sus actividades de investigación sobre las emisiones de carbono y combustibles sostenibles". Anécdota esta aparte, así rezaba el comunicado emitido a última hora del pasado viernes, mientras los equipos recogían sus bártulos en Montmeló. No hubo tiempo para corrillos. Porque el comunicado de la FIA incluía tanto insinuaciones como el reconocimiento de un pacto privado con Ferrari. Una suerte de “te he pillado, pero que nadie se entere”, eso sí, proclamado a los cuatro vientos con un comunicado. ¿Cómo semejante incongruencia? ¿Por qué la FIA tira la piedra y esconde la mano?

Enfado y desilusión

"La FIA anuncia que, tras amplias investigaciones técnicas, ha concluido su análisis sobre el funcionamiento del motor de F1 de Ferrari y llegado a un acuerdo con el equipo. El contenido específico del acuerdo queda entre ambas partes". Tras defender Ferrari la legalidad de su unidad de potencia a pesar de las sospechas e informes de los rivales y de las posteriores directivas técnicas de la institución, el sorprendente comunicado de la FIA ha extendido un sospechoso aroma que contamina más si cabe el ambiente de la Fórmula 1 en este apartado. Una suerte de "no he podido hacer más, pero que os enteréis…”

Un asunto técnico es reglamentario, o antirreglamentario. Cuando la FIA se ha pronunciado en el pasado sobre este tipo de reclamaciones se decantaba lógicamente por una de las dos opciones. Pero este reciente comunicado resultaba desconcertante. Porque el reproche parece envuelto en un acuerdo privado cuyos términos quedan reservados a las partes. Según reconocía un periodista británico que subía al avión con varios responsables de equipos rivales en Barcelona, recién conocido el comunicado, “las emociones iban desde el enfado, a la desilusión e incluso a la tristeza. Ciertamente, nada estaba satisfecho”.

El nuevo Ferrari en acción durante la pretemporada. (EFE)
El nuevo Ferrari en acción durante la pretemporada. (EFE)

"No creo en las meigas"

La FIA no afirmaba expresamente que Ferrari incurriera en irregularidades técnicas, pero la lógica de los hechos desde el pasado año tampoco permite descartarlas. Empezando por los informes de los rivales y con las sucesivas directivas emitidas posteriormente, que vedaban los posibles vericuetos técnicos por los que Ferrari hubiera entrado en arenas movedizas, técnicamente hablando. Desde el Gran Premio de Estados Unidos -cuando sus rivales elevaron sus consultas e informes propios a la FIA- hasta final de año, el rendimiento de Ferrari cayó en picado. “Esto es lo que ocurre cuando haces trampas”, acusó Max Verstappen, cuyo equipo solicitó clarificaciones legales con información de pista acumulada por Mercedes, Honda y Renault.

Destaca que la FIA cierre la investigación, pero sin absolución expresa. Y cabe también cuestionarse por qué Ferrari y sus abogados admiten un comunicado que tampoco despeja sospechas. Estos días, Mattia Binotto reconoce que la unidad de potencia italiana no arranca la temporada a la altura de sus rivales. Curiosamente, cuando Mercedes ha intentado elevar el nivel de prestaciones de sus motores de potencia para 2020, pero con una dudosa fiabilidad que esta pretemporada fue un problema para el fabricante alemán. Algo sucede en torno a la pugna técnica sobre los motores en la Fórmula 1. Y no deja de resultar sintomático que, por primera vez desde 2014, un doble sensor de control del flujo de combustible cuya lectura solo está disponible para los técnicos de la FIA. “No creo en las meigas, pero haberlas haylas”.

La ofensiva política de Ferrari

¿Ha querido salvar la FIA la cara a Ferrari y, por ende, la imagen de la Fórmula 1? ¿No fue capaz la institución de demostrar irregularidades a pesar de ciertas evidencias y los informes de sus rivales? ¿Hasta qué punto la resolución de esta investigación ha sido fruto de una pugna en la que los abogados podrían haber jugado un papel tan importante como los técnicos? Una pugna esotérica imposible de explicar a la opinión pública ¿Qué pensarán ahora los fabricantes rivales, convencidos de que la unidad de potencia italiana encerraba un gato en su seno?

Poco se conoce al respecto por el momento. Pero mientras los detalles y circunstancias de tan singular comunicado permanecen ocultos y el dedo de la FIA señale hacia alguna parte, quizás este asunto deba integrarse en un contexto más amplio. Al terminar la temporada, Mattia Binotto señaló dos de los errores estratégicos más graves de su organización en 2019. Por un lado, las expectativas creadas en la pretemporada con el SF90, un lastre que añadió presión al equipo y desconcertó radicalmente a sus técnicos durante la primera parte del campeonato. Segundo, Binotto lamentó que su organización se dejara acorralar políticamente por sus rivales en la ofensiva común contra su unidad de potencia, sin una respuesta adecuada ante la ofensiva mediática e institucional de sus rivales.

Quizás el nivel mostrado por el equipo italiano y su SF1000 durante estas dos semanas de pretemporada en Montmeló y el comunicado de la FIA representen algunas de las respuestas de Mattia Binotto en su segundo año al frente de Ferrari.

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