gran actuación de Stoffel vandoorne

Alonso y uno de esos días grises donde se traga quina en la oficina

Superado por primera vez por Stoffel Vandoorne durante el fin de semana, condicionado por los problemas en la salida, criticado por Sebast Vettel. Alonso lo tuvo complicado en Sepang

Foto: Fernando Alonso durante el fin de semana de Malasia. (EFE)
Fernando Alonso durante el fin de semana de Malasia. (EFE)

“Stoffel ha tenido un gran rendimiento hoy. ¿Cómo ha sido tu día? He tenido días mejores”. En realidad, Fernando Alonso vivió una carrera gris como ese cielo que no llegó a romper en lluvia como necesitaba. Un día para olvidar en una de sus pistas favoritas, Sepang, donde hasta su compañero de equipo ejerció el papel de líder que habitualmente protagoniza el español.

Que Stoffel Vandoorne superara a Alonso por primera vez puede quedarse en una mera anécdota en el transcurso de la temporada. Pero confirma la tendencia al alza del belga, y también la sorpresa de McLaren en un circuito a priori poco favorable. Y con Honda sin llamar negativamente la atención. Al contrario, sin embargo, que esa desproporcionada interpretación de Sebastian Vettel al comportamiento de Alonso en la pista. Otra señal de esa personalidad acostumbrada a lanzar balones fuera cuando se tuerce su realidad.

¿Qué pasó desde el viernes a los entrenamientos y carrera?

“Ya en la primera y segunda curva, con un poco de lío con los Williams perdimos ahí el tren de cabeza y ya nos quedamos detrás siempre de mucho tráfico". De no ser por las posiciones perdidas, los dos monoplazas británicos habrían terminado prácticamente en las mismas posiciones en las que arrancaron, constatación de que el MCL32 mantuvo el tipo en una pista con dos largas rectas. Pero Alonso había quedado condenado frente a su compañero el sábado.

Quizás en los próximos días conozcamos algunas de las razones técnicas (si las había) por las que ese monoplaza tan competitivo el viernes no lo fue tanto el sábado. Alonso parecía molesto de que Eric Boullier cantara a los cuatro vientos que la diferente configuración aerodinámica de sus monoplazas contaba con novedades en el coche del español que le favorecían sobre el belga. "Quizás expliquen las diferencias entre los dos pilotos, ya que el coche de Fernando estaba mejor adaptado a las características de este singular circuito”. Entonces, ¿algo justificó el sábado que Alonso fuera superado en los tres bloques de los clasificatorios por primera vez en toda la temporada?

"Hulkenberg tiene razón"

Temas técnicos aparte, nada empañaría el extraordinario fin de semana de Vandoorne, actuación como las firmadas por Alonso cuando se ha echado el equipo a sus espaldas tantas carreras este año. La evolución del belga es patente desde Silverstone. “Este fin de semana he sido muy fuerte y me he sentido verdaderamente confiado en el monoplaza”. El sábado lo demostró. “Las últimas carreras han sido muy buenas para mí, estoy trabajando muy duro con el equipo, presionando a Alonso, y esto es bueno para el espíritu del equipo”. Y aportando puntos de oro para el equipo.

Ya se sabe que las posiciones de parrilla determinan en gran medida la carrera. Fue lo que le ocurrió a Alonso, obligado a tirar de pico y pala mientras su compañero se lucía por delante. En este contexto de picar piedra, ofreció otro ejemplo de esos particulares reflejos que le distinguen en carrera, en esta ocasión con esa gotas de acidez tan suyas. Como aquel 'karma' de Monza. “¡Qué idiota! Hulkenberg tiene razón…”. En pleno gran premio, metiendo el dedo en el ojo donde más duele. Habrá que esperar la respuesta de Steiner, patrón de Haas, que siempre suele salir en defensa de sus pilotos...

"Se sabe que no le gusta Ferrari..."

Aunque el español luego recibiría por parte de Vettel otra dosis de mala lecha con carga de profundidad. “Fernando decidió meterse entre medias. Creo que dijo que cuando dejó Ferrari era un seguidor del equipo, pero hoy no actuó como uno. Se sabe que no le gusta Ferrari y ha decidido ayudar algo a Daniel". Los protagonistas en el asfalto saben mejor que nadie calibrar las acciones de sus rivales. Puede que el alemán tuviera razón. Pero no parece que Alonso contara con muchas opciones por la posición que ocupaba en la trazada cuando Ricciardo le superaba, en plena frenada. Salvo, eso sí, salirse totalmente a la zona sucia. Lo que Vettel tantas veces pedía a sus rivales el año pasado cuando el Mar Rojo no se apartaba a su paso.

Fernando Alonso y Vandoorne antes del GP de Malasia. (EFE)
Fernando Alonso y Vandoorne antes del GP de Malasia. (EFE)

Pero Vettel jugó sucio porque elevó el tema a un 'casus belli' de Alonso contra la Scuderia. Cuando incluso el propio Ricciardo le dejó tirado al final, semejante acusación recordaba esa sobreactuación a las que el alemán acostumbra cuando el mundo no responde a sus deseos. Que le pregunten a Hamilton en Baku, por ejemplo. Su reacción recordaba la de China hace dos años. En la salida, había embestido embarazosamente a Raikkonen. En la sala prepodio, sin embargo, aprovechó la presencia de las cámaras para dar una charla profesoral a Daniil Kvyat, a modo de justificación pública. Para que todo el mundo supiera que no había sido culpa suya. Y, por supuesto, también Sergio Marchionne, presente en los boxes en aquella carrera.

En un fin de semana con los dos monoplazas italianos rotos mecánicamente, con Hamilton escapándose en dos carreras donde Vettel debía liderar y haber ampliado su ventaja, tras el accidente de Singapur… La temporada se tuerce para el alemán y, con sus palabras, que late el deseo subconsciente de enterrar la figura de Alonso en Maranello. De echarle al foso de los leones de los tifosi. Como sí aún le persiguiera la larga sombra del español en la Scuderia. En su tercer año ya con el equipo italiano, el título comienza a escaparse. De momento, quizás Vettel no consiga ser diferente a Fernando Alonso durante su estancia en Ferrari.

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