no ocurría desde el pleno suizo de 1997

A una gran Vuelta no le pesa quedarse sin españoles en el podio tras 20 años

Desde que Zülle, Dufaux y Rominger coparan los tres primeros cajones en 1997, siempre había habido algún español entre los mejores. Esta vez no fue así, pero esto no restó espectacularidad

Foto: Froome, Quintana y Chaves, y ningún español (Javier Lizón/EFE).
Froome, Quintana y Chaves, y ningún español (Javier Lizón/EFE).

Hace solo unos días, El Confidencial charlaba con el director de la Vuelta a España sobre si el recorrido elegido este año ha sido especialmente duro. En esa conversación, Javier Guillén reconocía que ha sido dura, pero no más que otras ediciones anteriores y concluyó que, sea como fuere, "la afición la ha validado". Las cifras registradas por la televisión pública han sido realmente buenas, cosechando incluso récords de audiencia en franjas que, por lo general, TVE siempre perdía con las privadas 'Telecinco' y 'Antena 3'. Es decir, ha sido una Vuelta muy seguida porque ha sido realmente espectacular. Curiosamente, una de las mejores ha finalizado sin españoles en el podio por primera vez en 20 años.

En los tres cajones dispuestos frente al Palacio de Cibeles había dos colombianos y un británico intercalado entre los dos sudamericanos. Quintana, Froome y Chaves son, hoy por hoy, los corredores más en forma del ciclismo mundial. En ciertos momentos se puede colar en este trío algún ciclista como Sagan, Nibali, Aru, Contador o Valverde, pero no hay discusión sobre que el dominio internacional de los próximos años va a ser una lucha entre Quintana y Froome a la que Chaves quiere unirse cada vez que tenga oportunidad.

Samuel Sánchez y Contador, dos de las bazas españolas que no estuvieron en el podio (Javier Lizón/EFE).
Samuel Sánchez y Contador, dos de las bazas españolas que no estuvieron en el podio (Javier Lizón/EFE).

Es decir, la preeminencia de los ciclistas españoles en el pelotón ha dejado de existir. La mejor generación de nuestra historia está arribando al final de su etapa y algunos de ellos ya están viendo muy de cerca la línea de meta. Algunos, como Purito, se resisten a cruzarla, ya que a pesar de retirarse tras los Juegos Olímpicos y darlo por hecho durante el resto del verano, se ha sabido que correrá de nuevo próximamente en Italia y Abu Dabi para cerrar el año. El resto no tienen muchos más metros por delante que recorrer, o no al menos con la misma potencia sobre los pedales de hace un tiempo no muy lejano. 

De hecho, ningún español ha podido pelear por el triunfo general de ninguna de las tres grandes del año. El único que pudo estar hasta el último día con opciones reales de poder triunfar en una de ellas fue Alejandro Valverde en el último Giro de Italia, donde acabó tercero a 1:17 de Vincenzo Nibali. Sin embargo, no estuvo ningún día como líder ni dio la impresión de ser capaz de superar a sus rivales. En el Tour, la principal baza, Contador, se retiró debido a sus caídas y el mismo Contador perdió demasiado tiempo en esta Vuelta como para poder decir que en algún momento pudo llegar siquiera a vestirse algún día con el jersey rojo de líder.

Valverde completó las tres grandes vueltas (Suso Carleos / Cordon Press).
Valverde completó las tres grandes vueltas (Suso Carleos / Cordon Press).

La Vuelta, pese a los tiempos previos a esta sensacional generación, ha sido siempre territorio nacional por excelencia. Como pasaba en el Giro, la Vuelta era cosa de los corredores locales. Hasta tal punto ha sido así que entre 1998 y 2005 hubo siete victorias españolas (Olano, cuatro de Heras, Casero y González) y solo una extranjera, la de Jan Ullrich en 1999. La preponderancia de los españoles originó que de esas siete victorias, cuatro fueron con un pleno español en el podio. Desde ese triunfo de Olano que abrió el camino a los éxitos patrios, siempre había habido presencia española en el podio. Siempre, de manera ininterrumpida durante 20 años, justo desde que Zülle, Dufaux y Rominger hicieran pleno suizo.

Sin embargo, que no haya españoles no es mala noticia, al menos no para los que disfrutamos desde fuera el buen ciclismo. La acumulación de españoles en los primeros puestos de la general en aquellos años se debían, en buena medida, a la ausencia de los mejores corredores del planeta, que preferían centrarse en exclusiva en el Tour y no acudir a las otras dos grandes, o no competir por la victoria. Cambió el rumbo Carlos Sastre en 2007, cuando tras rodar de amarillo por los Campos Elíseos estuvo en España peleándole el triunfo final a Denis Menchov y a partir de entonces es bastante más habitual ver a los grandes en nuestra grande. Con Froome y Quintana en plan dictatorial y con intención de ganarlo todo, el resto de buenos corredores vienen tras ellos como un imán.

Y claro, la acumulación de calidad hace que la propia Vuelta y, por tanto, el espectador, salgan beneficiados directamente. No ha habido ningún español en esta edición de 2016 y sólo una victoria de etapa, la de David de la Cruz, pero ¿acaso ha sido peor esta Vuelta por ello? No, sin duda. Ha habido jornadas de puro espectáculo, de ciclismo de verdad, a la antigua, con ataques aparentemente desesperados desde muy lejos que acaban siendo decisivos y finales explosivos y emocionantes. La preocupación para nuestro ciclismo llegará cuando estar fuera del podio acabe siendo una costumbre, pero mientras, disfrutemos de que los mejores elijan España para hacerse gigantes.

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