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'Solo. Una historia de Star Wars': (casi) la peor película de la saga

Ron Howard tuvo que tomar las riendas del proyecto cuando Disney despidió a los directores Chris Miller y Phil Lords. Resultado: una película plana, sin humor ni personalidad

Foto: Alden Ehrenreich es Han Solo en 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)
Alden Ehrenreich es Han Solo en 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)

Si 'Han Solo' fuera despojada de todos los nombres y localizaciones que toma prestados de 'Star Wars', y si fuera estrenada en cines como un 'actioner' de ciencia ficción autónomo más, como mucho podría aspirar a pasar desapercibida. Por de pronto, porque carece por completo de la profundidad y la textura tanto de títulos predecesores como 'Los últimos Jedi' como, por supuesto, de la trilogía original de George Lucas. Es la única de las películas oficiales del universo 'Star Wars' que no muestra estar interesada en nada más que ofrecer al espectador un rato de entretenimiento; y eso, ojo, no sería especialmente grave de no evidenciar sus responsables tan poco conocimiento de lo que es un rato de entretenimiento.

La historia que cuenta, de entrada, se limita a condensar de forma increíblemente rutinaria todo cuanto ya sabíamos de su personaje titular gracias a lo explicado en los episodios IV, V y VI, y prácticamente nada más o, al menos, nada más de interés. Se nos revela cómo adquirió su apellido, y cómo consiguió su pistola —alguien se la dio, y punto—. También descubrimos que Chewbacca y él tardaron cinco aburridos segundos en hacerse amigos para siempre, y se nos cuenta cómo conoció a Lando Calrissian y el Halcón Milenario. No se nos explica, en cambio, cómo es posible que en tan poco tiempo —el actor Alden Ehrenreich tiene 28 años; Harrison Ford tenía 33 cuando protagonizó 'La guerra de las galaxias' (1977)—, este Han Solo llegue a convertirse en el Han Solo que ocupa un lugar de privilegio en la cultura pop.

Alden Ehrenreich es Han Solo en 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)
Alden Ehrenreich es Han Solo en 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)

En ese sentido, el problema no es que Ehrenreich ni se parezca en lo más mínimo a Ford ni se comporte de forma vagamente similar a él; de hecho, se agradece que no intente convertir su trabajo interpretativo en una mera imitación. El problema es que al actor se lo ve tan desconectado del Solo original que, viendo la película, por momentos es fácil olvidarse de que está encarnando al mismo personaje. El protagonista de esta película es poco más que un chaval noblote que ama a su chica, Qi’ra (Emilia Clarke), una huérfana con la que creció en las crueles calles de Corellia. En las primeras escenas los vemos separarse —él logra escapar, ella no—, y a partir de entonces el héroe se dedica a buscar una forma de volver a casa para liberarla.

A Alden Ehrenrich se le ve muy desconectado del Solo original

Tras combatir brevemente junto al ejército imperial y conocer a Chewbacca, Han recala en una banda de ladrones intergalácticos, con los que no tarda en verse implicado en el robo de un cargamento de combustible para un sádico líder de un sindicato del crimen. Eso, a efectos prácticos, esencialmente significa que lo vemos correr de un lado a otro de la galaxia por motivos de interés más bien relativo. Y mientras lo acompaña en su paseo entre naves que vuelan y cosas que explotan y traiciones que se suceden, la película se muestra tan desprovista de personalidad que da la sensación de no haber sido dirigida por nadie.

Otra imagen de 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)
Otra imagen de 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)

Nunca antes especialmente bregado en el cine de acción, el director Ron Howard apenas cubre el expediente en una serie de secuencias coreográficas que o bien son demasiado largas —un atraco a bordo de un tren— o carecen por completo de lógica narrativa —el legendario corredor de Kessel—; y a esa falta de lustre contribuye el hecho de que buena parte de la película parezca transcurrir durante un eclipse solar. 'Han Solo' es, literalmente, la más oscura de las películas 'Star Wars'. A sus escenas les falta luz.

'Han Solo' no posee nada del humor distintivo de la pareja formada por Chris Miller y Phil Lord

Howard, recordemos, pasó a ser director de esta película cuando, en medio de su rodaje, Chris Miller y Phil Lord —'La Lego película' (2014), 'Infiltrados en clase' (2012)— fueron despedidos por sus diferencias creativas irreconciliables con la productora Lucasfilm. Sea lo que sea lo que Miller y Lord filmaran, e independientemente de cuánto de ese material haya acabado formando parte de la película final, el caso es que 'Han Solo' no posee nada del humor distintivo de la pareja, más allá, quizá, del que proporciona un joven Lando (Donald Glover) más interesado en su vistoso vestuario que en el destino de la galaxia. Lástima que su presencia en la película sea prácticamente anecdótica.

Storm Troopers en un momento de 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)
Storm Troopers en un momento de 'Solo: una historia de Star Wars'. (Disney)

Por lo demás, 'Han Solo' logra poco más que acumular preguntas sin respuesta: ¿por qué Han habla wookiee de repente, si nunca antes le habíamos oído hacerlo? ¿Qué sentido tiene mostrarnos a Han y Chewie dándose una ducha juntos? ¿Por qué logran Han, Lando y Beckett (Woody Harrelson) sobrevivir a un tiroteo mientras permanecen a campo abierto y docenas de enemigos les disparan a pocos metros de distancia, aparte de porque son los buenos?

En última instancia, para hablar de lo que no funciona en 'Han Solo' hay que recordar también un problema consustancial a las precuelas: cuentan historias del todo predecibles —sabemos cómo van a acabar y, en buena medida, quién vivirá y quién morirá—; los nuevos actores se ven inevitablemente sometidos a comparación con los antiguos, y los sucesos individuales de los que se componen en realidad no son tan importantes.

Cartel de 'Solo'.
Cartel de 'Solo'.

Y, decíamos, a la hora de hacernos entender cómo un chico anodino se convirtió en el héroe reticente más carismático desde los tiempos de Bogart, 'Han Solo' es un fracaso rotundo porque no muestra interés alguno en decir algo nuevo o interesante sobre el personaje. Tampoco trata de construir un legado propio, puesto que prefiere limitarse a citar momentos clásicos de la trilogía original que intentar originar algún momento clásico propio. Quizá nada de eso la convierta en la peor película del universo 'Star Wars' —'La amenaza fantasma' (1999) y 'El ataque de los clones' (2002) siguen peleando por ese título—, pero sin duda es la que justifica de forma menos convincente su propia existencia.

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