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'Caras y lugares': una pareja atípica a la caza de rostros

Angès Varda y el fotógrafo JR se embarcan en una 'road movie' fotográfica por Francia que reivindica con gozo la cualidad artística y la dimensión histórica de los rostros anónimos

Foto: El fotógrafo JR y la cineasta Agnès Varda, en 'Caras y lugares'. (Sherlock)
El fotógrafo JR y la cineasta Agnès Varda, en 'Caras y lugares'. (Sherlock)

El fotógrafo JR ha alcanzado renombre internacional gracias a proyectos como 'Women are Heroes', donde exhibe en formato gigante retratos de mujeres anónimas en espacios públicos de ciudades de todo el mundo. Pionera de la Nouvelle Vague, la directora Agnès Varda lleva más de 60 años de carrera a lo largo de los cuales ha dirigido películas clave de la modernidad por su perspectiva feminista o por su forma revolucionaria de hibridar documental y ficción antes de que fuera una tendencia de moda. Aunque no ha dejado de rodar desde que debutó tras la cámara con 'La pointe courte' en 1954, Varda vio relanzada su carrera con el cambio de siglo cuando estrenó 'Los espigadores y la espigadora', un documental que también era toda una declaración de intenciones sobre su posición como cineasta: ella es una espigadora que recoge y valora aquello que otros desechan.

Fue la hija de Varda, Rosalie, quien tuvo la ocurrencia de asociar a su madre con JR. Les separa medio siglo de vida, pero mantienen muchos otros puntos en común. Varda, de hecho, empezó a trabajar como fotógrafa antes de pasarse al cine. La veterana y el recién consagrado colaboran en este proyecto cinematográfico, 'Caras y lugares', donde, como en 'Los espigadores y la espigadora', ambos se lanzan a recorrer las carreteras secundarias de Francia para llevar a cabo un trabajo conjunto. La propuesta artística de JR entronca con varias tradiciones vanguardistas. Mantiene esa voluntad dadá de convertir en arte aquello tradicionalmente menospreciado, y de hacerlo a la manera de los escultores del Pop Art, a partir de redimensionar su tamaño a la escala de las estatuas, tótems y monumentos.

Una imagen de 'Caras y lugares'. (Sherlock)
Una imagen de 'Caras y lugares'. (Sherlock)

Pero, al contrario que Marcel Duchamp o Claes Oldenburg & Coosje van Bruggen, JR se fija en los seres humanos y no en los objetos. Por otro lado, como manda el 'street art', el fotógrafo no muestra su obra en locales cerrados e institucionalizados como los museos y las galerías de arte, sino en los espacios públicos, donde son accesibles a todo el mundo. Su corpus de trabajo se define por otorgar valor artístico a los rostros de personas anónimas y exhibirlos en los mismos lugares donde viven y/o trabajan. Por ello viaja en una especie de fotomatón rodante que le permite revelar las fotos en el mismo lugar donde las toma y así mostrarlas a sus protagonistas. Esta monumentalización de las personas cotidianas —que no tienden a aparecer en las obras de arte ni a ocupar los espacios públicos dedicados a honrar los supuestos grandes personajes de la Historia— casa con la voluntad de Angès Varda de visibilizar aquello que menosprecia el resto, lo que queda arrinconado en un sótano o una buhardilla.

Como una pareja de 'screwball comedy' embarcada en una 'road movie' artística, Agnès y JR salen al encuentro de campesinos, mineros, camareras...

Así, como una pareja de 'screwball comedy' embarcada en una 'road movie' artística, Agnès y JR salen al encuentro de campesinos, mineros, camareras, estibadores y obreros de diversas partes de Francia a fin de perpetuar su memoria a través de la fotografía gigante en sus lugares de trabajo o residencia. Como explicita Varda en una conversación con un trabajador de la fábrica de Arkema, la clase obrera siempre ha ido al cine, es justo que el cine también vaya a ver a la clase obrera.

Otro momento de 'Caras y lugares'. (Sherlock)
Otro momento de 'Caras y lugares'. (Sherlock)

Por eso el concepto de colaboración y participación es la base tanto del documental como del proyecto artístico que vehicula. Varda y JR trabajan codo a codo y comparten impresiones, pero también convierten a las personas con quienes se encuentran a lo largo del camino en partícipes del proceso artístico. Y finalmente, 'Caras y lugares' tampoco olvida al público al que está dirigido y muestra una capacidad insólita para implicar a los espectadores en este itinerario fotográfico, memorístico y humanista por los paisajes menos típicos de Francia que desprende un humor y una vitalidad poco usuales en los documentales sobre arte.

Cartel de 'Caras y lugares'.
Cartel de 'Caras y lugares'.

Esta es también una película sobre la sensibilidad de la mirada. Si en 'Los espigadores y la espigadora' Agnès mostraba el envejecimiento de su pelo y de sus manos, aquí le falla la vista.Y, a pesar de que sea fotógrafo de rostros, no vemos en ningún momento a JR sacarse las gafas oscuras que ocultan el suyo. A Agnès Varda tal actitud y tal semblante le recuerdan a su colega y amigo Jean-Luc Godard, el único superviviente junto a ella de la Nouvelle Vague. En su juventud, la directora rodó un corto, 'Les fiancés du pont Mac Donald' (1961), en que Jean-Luc se quitaba las gafas... Así que decide ir a visitar al director de 'À bout de souffle' en su residencia en Suiza para que se conozcan él y el joven fotógrafo con quien comparte este tic. La resolución de este encuentro tiene algo de anécdota jugosa para los cinéfilos de pro y sirve de compendio de dos actitudes artísticas y personales muy diferentes en su forma de relacionarse con el mundo. El cine y la presencia de Godard se mueven en una dimensión paralela a la nuestra. Agnès Varda, en cambio, como demuestra en 'Caras y lugares', se acerca a la realidad más cotidiana para embellecerla.

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