¿Qué ocurrió en el rodaje de star wars?

La noche en que Leia y Han Solo se liaron en un coche: el diario secreto de Carrie Fisher

Salen a la luz los diarios póstumos de 'La guerra de las galaxias' en los que Carrie Fisher relata cómo cambió su vida, su romance con Harrison Ford y el peso de convertirse en un mito

Foto: Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford durante la primera gira de 'Star Wars'. (Ediciones B)
Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford durante la primera gira de 'Star Wars'. (Ediciones B)

"Me gustaba ser la princesa Leia. O que la princesa Leia fuese yo. Con el tiempo nos fusionamos en una sola persona: no creo que nadie pueda pensar en Leia sin que yo merodee en sus pensamientos. Y no estoy hablando de masturbación. Así que la princesa Leia somos dos, en plural (...) Soy Leia, y nadie puede quitármelo".

Poco antes de morir Carrie Fisher publicó los diarios que escribió durante el rodaje de 'La guerra de las galaxias' en aquel 1976. El mismo año en el que se fundó Apple, nació U2, se publicó 'Entrevista con el vampiro', ganó Jimmy Carter y en Londres se empezó a construir la mayor historia galáctica nunca antes contada en la gran pantalla. Fisher desempolvó 19 años después estos diarios originales cuando, en 2013, supo que contaban con ella para las nuevas entregas de la saga. 'El diario de la princesa' es un libro divertido y amargo, cargado de humor y ciertas dosis de cinismo en el que retrata sus demonios, su salto a la fama, la alargada sombra de Leia y su romance con Harrison Ford, o mejor dicho la historia de Carrison (chúpate eso Brangelina). Todo bajo la lúcida y sarcástica lupa que conforma el paso del tiempo.

Ahora Nova lo acaba de publicar en España y, además, esta semana hemos sabido que Fisher también estará en el Episodio IX y no mediante efectos especiales como hicieron en 'Rogue One' sino que utilizando el metraje sobrante del Episodio VIII, que llegará a los cines en diciembre con el título 'Los últimos Jedi' y cuyo tráiler sale a la luz este 13 de abril en la Star Wars Celebration.

"Resulta que ella, Leia, me importa. Por desgracia. A veces siento que preferiría preocuparme por... casi cualquier cosa. Pero he pasado la mayor parte de mi vida —desde los 19 hasta los 40— en el presente y siendo tanto yo misma como la princesa Leia. Contestando preguntas sobre ella, defendiéndola, hartándome de que confundan con ella, eclipsada por ella, luchando contra el resentimiento que despierta en mí, apropiándome de ella, encontrándome a mí misma, acompañándola, amándola... y deseando que por fin se largue y me deje ser yo misma. Pero entonces me pregunto quién sería yo sin Leia y descubro cuánto me enorgullezco de ella, hasta tal punto que procuro no hacer nada que pueda desaprobar", asegura.

Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford en una imagen de la película
Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford en una imagen de la película

Porque Fisher es Leia y el peso que ello conlleva, pero también, como dice con sorna, es una muñeca, un póster con el que multitud de adolescentes se han masturbado, una taza y cualquier objeto susceptible de ser convertido en 'merchandising'. Y, gracias a ella, una actriz seria y sobreexpuesta, una celebrity que hace un 'lap dance' (firmar autógrafos por dinero, algo que "supone una forma superior de prostitución"), que escucha historias de amor, obsesión, devoción y superación por parte de sus fans y la princesa intergaláctica con "ojos de cierva y las pelotas de un samurai", como le dijo Harrison Ford.

Carrie Fisher arranca este diario en el casting que le dio el papel que cambió su vida. Una prueba doble frente a Brian de Palma, para 'Carrie', y George Lucas, para 'La guerra de las galaxias'. Fue a por un papel secundario y acabó convertida en esa princesa con un peinado en forma de dos enormes rodetes, o "bollos de canela", dice porque no debía conocer las ensaimadas, que "afectaría a la forma en que todos —me refiero a los seres humanos que van al cine— me verían el resto de mi vida". "Nunca antes había sido la princesa Leia, y ahora lo sería eternamente. Nunca dejaría de serlo. Entonces no sabían cuan profundamente cierto era eso ni cuánto duraba la eternidad", escribe.

Carrison: tres meses de marihuana y romance

La mayor revelación de este diario es su romance con Harrison Ford, probablemente uno de los pocos secretos de aquel rodaje y del que aquí habla sin tapujos. "Un auténtico hombre Malboro, del tipo que derrama cerveza y se come la lata. Un tío alto de mirada lasciva. Alguien con quien puedes contar que desaprobará o desaparecerá", escribió entonces. Fue su primer gran amor, el de una joven de 19 años con un actor famoso de 33 casado y con dos hijos al que miraba embelesada, ante quien se le trababa la lengua y pensaba que estaba fuera de su alcance. "En comparación con él, yo casi no existía", confesaba.

Carrie Fisher mira con devoción a su compañero de pareja y amante Harrison Ford
Carrie Fisher mira con devoción a su compañero de pareja y amante Harrison Ford

"La primera vez que lo vi, sentando en la cantina del plató, recuerdo que pensé: 'Este tío será una estrella'. No solo una celebridad, una estrella de cine. Parecía un icono, como Humphrey Bogart o Spencer Tracy. Lo rodeaba una suerte de energía épica, como una multitud invisible", recuerda Fisher. Fue en la fiesta por el 32 cumpleaños de George Lucas cuando el equipó del filme decidió que el mayor atractivo de la noche era emborrachar a la joven y única mujer del reparto. Unas buenas dosis de alcohol, muchas más de marihuana y Ford como salvador de la princesa. "Era más que guapo; parecía capaz de encabezar una carga de la caballería, conquistar la colina, ganar el duelo, ser el líder del mundo sin gluten, y todo eso sin derramar una gota de sudor", le describe esa noche.

Mi aventura con Harrison fue un larguísimo episodio de una noche. Yo le amaba y él se dejaba amar. Esa es la conclusión más precisa a la que he llegado cuatro décadas después Acabaron en el asiento de atrás de un coche enrollándose y después en el apartamento de ella. Una aventura "corta y apasionante" que duró los tres meses de un rodaje en el que "Harrison se iba convirtiendo rápidamente en mi prioridad. Demasiado pronto sería el centro de mi mundo descentrado y desfasado, algo sumamente patético". Es muy interesante comparar estas reflexiones con las que dejó por escrito en los diarios originales. Esos que retratan a una Carrie Fisher inexperta, insegura e incluso desengañada.

"Tengo miedo. Miedo de dejar que Harrison me haga daño, pues volveré a transformar una sencilla marcha en un abandono. No es poca cosa. Puede que conozca el dolor, pero no es divertido. Es penoso prestarse a ser humillada, dejada de lado o lo que sea, y después, en el último minuto, decidir que eso no era lo que tenías en mente", dejó por escrito en 1976. 40 años después añade: "Mi aventura fue un larguísimo episodio de una noche. Cuando terminó me sentí aliviada, pero descontenta conmigo misma (...) Yo le amaba y él se dejaba amar. Esa es la conclusión más precisa a la que he llegado cuatro décadas después".

La princesa feminista

'El diario de una princesa', de Carrie Fisher (Nova)
'El diario de una princesa', de Carrie Fisher (Nova)

Titulares como este coparon las necrológicas de Carrie Fisher el pasado mes de diciembre porque en 1977, con el estreno de 'La guerra de las galaxias', se convirtió en la primera princesa feminista del universo. Una mujer con los moños bien puestos (dentro y fuera de la pantalla), la senadora más joven del Imperio, jefa de estado de la Nueva República, líder de la Alianza Rebelde y general de la Resistencia, además de una joven actriz que alzó la voz por enseñar carne, vestir de forma ridícula y se pasó por el forro lo de perder los 4,5 kilos que le pidieron para encarnar a Leia (ojo, pesaba solo 50).

"Por más que haya bromeado sobre 'Star Wars' durante año, me gustaba haber actuado en esas películas. Sobre todo por ser la única chica en una obra de fantasía donde todos los demás eran hombres", afirma en el libro. La realidad es que Fisher, la maquilladora Kay Freeborn, su estilista y creadora de su icónico peinado Pat McDermott, y la secretaria de rodaje fueron las únicas mujeres del equipo de la primera película de 'Star Wars'.

También habla del "maldito" bikini metálico con el que pasó a la posteridad por matar a Jabba. "No entendía por qué yo tenía que enseñar tanta piel y los protagonistas masculinos no. Discutí mucho con el director, pero no conseguí cambiar nada. Por lo menos no me quedé callada", dijo en más de una entrevista. En el libro añade con sentido del humor: "encontrad en vuestra mente el equivalente de matar a una gigantesca babosa espacial y celebradlo. Obra milagros cuando me tortura la tenebrosa imagen de mis auriculares peludos".

Tampoco se quedó callada cuando los fans criticaron cómo había envejecido con motivo de su participación en las últimas películas de la saga. "A pesar del hecho de que no me entusiasmase verme en pantalla (ni siquiera me fascinó a la edad en que supuestamente debía hacerlo): ahora existía el 3D, la alta definición y cosas por el estilo, así que todas tus arrugas y tus carnes marchitas quedaban en evidencia. Si cuando era joven no me gustaba, no iba a gustarme ahora". Genio y figura.

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