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Vida de George Lucas, de 'tío Gilito' pesetero al mayor trasto viejo de Hollywood

El biógrafo Brian Jay Jones escribe 'George Lucas. Una vida', un libro que repasa toda la carrera del cineasta californiano creador del universo Star Wars

Foto: George Lucas con un soldado imperial
George Lucas con un soldado imperial

"Nunca he sido un tipo al que le mueva el dinero. Me mueve más el cine y la mayor parte del dinero que hice con él lo intenté utilizar para mantener el control creativo sobre mis películas". Así se describe a sí mismo el "tipo" que en 2015 ocupaba el puesto 94 en la lista Forbes de las personas más ricas de Estados Unidos con una fortuna estimada de 5.000 millones de dólares —unos 4.250 millones de euros— y cuya empresa, vendida a Disney en 2012 por 3.125 millones de euros, cuando se formó en 1971, contaba sólo con dos trabajadores: Marcia Lucas —de soltera Griffin— y él mismo, George Lucas, creador del imperio 'Star Wars' y, junto a su amigo Steven Spielberg, uno de los directores de cine que mayor fortuna ha hecho en Hollywood.

Justo cuando Disney acaba de anunciar que prepara una nueva trilogía 'Star Wars' que prevé su estreno para 2020 y el mismo año que llega a los cines el 'Episodio VIII: Los últimos Jedi' —sin olvidar el spin-off 'Solo: A Star Wars Story', que en teoría, y si otra serie de catastróficas desdichas no lo impide, llegará al cine en marzo de 2018—, la editorial Reservoir Dogs publica en castellano 'George Lucas. Una vida', la biografía más completa publicada hasta la fecha sobre el director que revolucionó —a su manera— el cine de ciencia ficción de los años 70, la utilización de la tecnología de efectos especiales aplicada al séptimo arte y el negocio del 'merchandising' gracias a la saga interestelar más exitosa de la historia del cine, con una recaudación de más de 6.327 millones de euros, contando sólo las siete películas principales estrenadas de momento y 'Rogue One'. Calderilla.

Portada de 'George Lucas. Una vida'
Portada de 'George Lucas. Una vida'

Volvamos a la primera frase del artículo: "Nunca he sido un tipo al que le mueva el dinero. Me mueve más el cine y la mayor parte del dinero que hice con él lo intenté utilizar para mantener el control creativo sobre mis películas", cuenta Brian Jay Jones, el autor de 'George Lucas. Una vida', que dijo Lucas en una reciente entrevista. Algo que contrasta, sin embargo, con otras declaraciones posteriores del director a raíz del estreno de 'Star Wars: el despertar de la fuerza', la reactivación de la saga con la que Disney comenzó a amortizar un desembolso multimillonario por la compra de Lucasfilms. Una secuela con la que Lucas no quedó muy contento —"con el Episodio VII quisieron hacer una película retro"— y que demostró que de la firma de su creador pecaba sólo de omisión: "No era de extrañar que la gente de Disney no quisiera que me involucrara. Si hubiera estado allí, habría dado problemas, porque no habrían querido hacer lo que yo quería", ha lamentado el realizador en alguna ocasión. "Y ya no tengo el control para hacerlo y lo único que conseguiría sería fastidiarlo todo. De modo que me dije: ' Está bien. Seguiré mi camino y dejaré que que ellos sigan el suyo'".

Poco queda ya de aquel chico de Modesto (California), hijo de un empresario del sector papelero hecho a sí mismo y de una ama de casa que se metió en esto del cine por una carambola de la vida, amante de los coche y del 'cinema verité' —en particular del corto documental '60 cycles', del canadiense Jean-Claude Labrecque— y que en sus primeros trabajos "intentaba crear emociones a través de técnicas cinemáticas puras": "Todas las películas que hice en esa época se centran en transmitir emociones a través de una experiencia cinematográfica, no necesariamente a través de la narrativa", ha confesado en alguna ocasión, unas declaraciones que a los que no conozcan su filmografía más allá de 'La guerra de las galaxias' sonará, cuanto menos, sorprendente.

Los comienzos

'George Lucas. Una vida' bucea en el pasado del director californiano, antes incluso de que hubiera nacido. "Mi familia salió de la nada. Nadie sabe de dónde somos", es el lema de un hombre que se retrata desde la humildad, como producto de la cultura del esfuerzo y del ascensor social bandera del sueño americano: "Creo sinceramente en este país, donde uno puede conseguir cualquier cosa si se aplica a ello".

George Lucas de adolescente
George Lucas de adolescente

Su abuelo paterno, Walton Lucas, trabajó en un yacimiento petrolífero hasta que murió por problemas derivados de la diabetes cuando George Walton Lucas —padre del director— tenía sólo quince años. Una infancia que le colocó como cabeza de familia y único sustento recién entrado en la adolescencia y que le hizo forjar un carácter duro. "Es un hombre conservador, hecho a sí mismo, con un montón de prejuicios que resultan sumamente irritantes", diría Lucas de su padre años después. “Mi padre era severo. No exageradamente severo. Quiero decir que era razonable. Y justo”, contaba en una entrevista, aunque también recordó en alguna ocasión haber estado enfadado con su progenitor durante la mayor parte de su infancia.

"A las 5.30 del domingo 14 de mayo de 1944 —una agradable y despejada mañana del día de la madre— Dorothy Lucas, de soltera Bomberger, dio a luz a un niño al que llamaron George Walton Lucas Jr.". El bebé pesaba solo 2, 600 kg, era el tercero por detrás de dos hermanas —Ann y Kate— y descendiente, por parte materna, de "una de las familias más antiguas e importantes de Modesto y cuyas raíces en Estados Unidos se remontaban a antes de la declaración de la Independencia". Algo que contrastan con aquello de "mi familia salió de la nada".

Imagen del periódico en la que se muestra cómo quedó el coche de Lucas.
Imagen del periódico en la que se muestra cómo quedó el coche de Lucas.

Después de casarse, George se negó a que Dorothy trabajase, puesto que para él "trabajar —aplicarse— y mantener a la familia eran obligaciones del hombre". Jones describe la infancia de Lucas como estricta y algo triste —"recuerdo que fui infeliz durante mucho tiempo"—, con dificultades para sacar buenas notas y siendo víctima de los abusones del vecindario. Por eso, no es de extrañar que el joven Lucas decidiese rebelarse como se estilaba a finales de los 50: con mucha gomina, pantalones Levis' con la pernera vuelta, música de Elvis y mucha, mucha velocidad sobre cuatro ruedas. Hasta que en 1962 tuvo un accidente con un Bianchina del que se salvó de milagro: "La mayor parte de los chicos del instituto pensaron que había muerto". Como resultado: cuatro meses de convalecencia y una epifanía. George Walton Lucas Jr. había decidido convertirse en artista. El problema: George Walton Lucas Sr. dijo que antes muerto a que hubiese artistas en su familia.

El ascenso

En otoño de 1964, la Universidad de California del Sur aceptó a George Lucas como alumno de "artes cinematográficas", que sonaba mejor que "bellas artes". Tenía 20 años. "Era un gueto del cine. El equivalente cinematográfico a una vivienda del sur del Bronx", cuenta Brian Jay Jones. Atrás quedaba su idea de estudiar Antropología, además de que haber trabado amistad con el cámara Haskell Wexler, que acababa de rodar 'El mejor hombre' con Henry Fonda, le empujó a probar suerte en el programa de cine. Se licenció en 6 de agosto de 1966, con la idea de hacer "el tipo de películas vanguardistas que se producían en San Francisco en los años 60", las que habían servido de inspiración a su corto más aplaudido hasta el momento, un "poema sinfónico sobre el hombre y la tecnología" titulado '1:42:08'.

Después de la escuela y sin un duro en el bolsillo, como universitario desempleado que era, Lucas pensó en alistarse en el Ejército, aun con la posibilidad latente de que lo desplazasen a Vietnam. Pero no sólo suspendió las pruebas físicas, sino que también le diagnosticaron diabetes —la misma enfermedad que acabó con su abuelo— y le prohibieron consumir alcohol, tomar drogas y, lo que es peor, no volver a probar las barritas de chocolate y las latas de Coca Cola que habían compuesto hasta entonces el pilar básico de su dieta como estudiante.

Como universitario desempleado que era, Lucas pensó en alistarse en el Ejército

Lucas consiguió una beca en Columbia Pictures para trabajar en el making of de 'El oro de McKenna'. En esa época también conoció a Coppola —" Francis y yo fuimos amigos desde el momento en que nos conocimos"— y comenzaron a trabajar en un proyecto llamado 'Apocalipsis Now', que fue pasando de unas manos a otras, sufriendo retrasos continuos y el rechazo de las productoras. Al final, mientras esperaba un proyecto que le permitiese sobrevivir, en 1971 consiguió que le distribuyeran en cines 'THX 1138', una distopía futurista de menos de 1 millón de dólares que había rodado dos años antes con la productora que había fundado junto a Coppola y que, a pesar de recibir críticas no muy favorables, acabó en la Quincena de realizadores del Festival de Cannes.

Robert Duvall y George Lucas en 1971 en el rodaje de THX 1138
Robert Duvall y George Lucas en 1971 en el rodaje de THX 1138

Con los últimos 2.000 dólares de su cuenta, Lucas y su entonces mujer cogieron un avión hasta Cannes para conseguir la financiación de un musical rockero ambientado en los años sesenta con el título 'American Graffiti'. Allí, el mismo día que cumplía 27 años, y que su amigo y socio Francis se convertía en padre de una niña llamada Sofía, George Lucas no solo consiguió la financiación para American Graffitti: en el Carlton Hotel de Cannes, después de contarle al productor David Picker la idea de hacer "una space ópera fantástica a lo Flash Gordon", éste le dijo: "Estupendo, también haremos esa otra película".

Tío Gilito y 'Star Wars'

Una de las primeras obras de arte que compró Lucas cuando ya tuvo el suficiente dinero para sobrevivir —y más— fue un dibujo original de Carl Barks de una historieta del Tío Gilito, cuenta Jones en 'George Lucas. Una vida'. "Para mí, Tío Gilito […] es el perfecto exponente de la psique estadounidense. Hay tantas cosas en él que son precisamente la esencia de Estados Unidos que resulta asombroso", contó en una entrevista. Y probablemente, si no hubiese sido por su idea de hacer "esa space ópera fantástica a lo Flash Gordon" que más tarde se estrenaría como 'Star Wars' ni hubiese podido comprar el dibujo original de Barks ni estaría tan montado en el dólar como su personaje favorito.

Imagen del rodaje de 'La guerra de las galaxias'. (Efe)
Imagen del rodaje de 'La guerra de las galaxias'. (Efe)

El libro de Jones desvela muchas anécdota, conocidas y desconocidas, de lo que se ha convertido en el buque insignia de la carrera de Lucas. Desde que 'Star Wars' fue concebida porque la productora King Features no le quería vender los derechos de Flash Gordon hasta lo duro que le resultó al californiano escribir el guión de la película. Ningún otro proyecto le haría sufrir tanto. "Estoy sentado en mi mesa ocho horas al día, pase lo que pase, aunque no escriba nada. Una forma de vivir horrible. Pero me siento y lo hago. No me permito levantarme de la silla hasta las cinco o cinco y media. Es como ir a la escuela. Es la única forma de obligarme a escribir".

El director había tenido la visión de mezclar 'Flash Gordon' con 'La fortaleza escondida' de Kurosawa en una especie de 'Casablanca' intergaláctico, por eso del trío amoroso. “Una de las visiones clave que tuve cuando comencé fue la de un combate espacial entre naves: dos naves volando por el espacio, disparándose entre sí. Esa era mi idea original. Me dije: 'quiero hacer esta película. Quiero verlo'", cuenta en el libro. Jones también desvela curiosidades como que Robert Englund —el Freddy Krueger más mítico— hizo la audición para Han Solo y recomendó a su amigo Mark Hamill para la película, o que el trío inicial compuesto por Christopher Walken, Will Seltzer y Terri Nunn, "más serio y realista", acabó derrotado por unos novatos Harrison Ford, Hamill y Carrie Fisher, "más divertidos, más bufones”. "Me dieron [el papel] con la condición de que fuera a una clínica de adelgazamiento y perdiera cinco kilos", contaba Fisher.

Kurosawa, Coppola y Lucas.
Kurosawa, Coppola y Lucas.

Después de la primera y exitosa trilogía 'Star Wars', a finales de los noventa Lucas volvió a embarcarse en una segunda trilogía, colocándose por última vez detrás de las cámaras después de más de 20 años sin ningún título como director. Tras el fiasco de la segunda trilogía, decidió probar suerte con la producción lejos de proyectos relacionados con Luke Skywalker o Indiana Jones. El resultado: El "desastre" de 'Escuadrón rojo' (2012), una película dirigida por Anthony Hemingway sobre pilotos afroamericanos en la aviación estadounidenbse, de la que pensaba hacer otra trilogía y en la que invirtió 58 millones de dólares para rodarla y 35 millones para una distribución que nadie quería hacer. La crítica dijo de ella que es "una de las películas bélicas más malas [sic] de todos los tiempos". Su respuesta la publicó The New York Times en una entrevista: "Me retiro. Dejo el negocio, la compañía y demás".

Coppola: "Todavía espero que con todo el dinero que ha ganado haga alguna de esas pequeñas películas"

Sin el control creativo de Lucasfilms ni proyectos a la vista como director o guionista, en 2015 produjo la cinta de animación 'Marianne y la pócima del amor', una interpretación personal de 'Sueño de una noche de verano' dedicada a sus hijas, con la que a penas recaudó 12 millones de euros y que recibió duras críticas. Algunos de sus amigos más cercanos, lamentan a su forma que el 'tío Gilito' haya engullido al cineasta experimental que salió de la universidad de California del Sur en 1966. "Todavía espero que con todo el dinero que ha ganado [con 'La guerra de las galaxias'] haga alguna de esas pequeñas películas. Me ha prometido que lo hará", dijo Coppola en una entrevista. A lo que Steven Spielberg decidió añadir: "¡Seguimos esperando, George". Pues eso, que seguimos esperando, George.

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