construido en 1923

De 'palacio de las pipas' a Filmoteca: 30 años de la resurrección del Cine Doré

En 1963 el Doré, entonces un cine de barrio, cerró hasta quedarse en ruinas. En 1982, el Ayuntamiento lo compró, lo reformó y en 1989 lo reabrió como parte de la Filmoteca

Foto: Una imagen de archivo del Cine Doré en los años 30.
Una imagen de archivo del Cine Doré en los años 30.

En las primeras filas de la sala uno, en las butacas de la izquierda, siempre se sentaba un hombre bajito, algo encorvado, con pelo y barba de mesías, largos y blancos. Solían entrarle ataques de risa en los momentos más insospechados, cuando el resto del público permanecía en silencio eucarístico. Incluso durante la escena más impactante de 'El imperio de los sentidos'; también se descojonó. Palabrita. También por allí paraba "el tocón" cinéfilo, como cuenta Jonás Trueba en la joyita que es 'Los ilusos', que entra y sale varias veces de su portal de columnas jónicas. Y los jubilados que cada dos secuencias se despiertan con sus propios ronquidos. Y los estudiantes de las escuelas de cine, que van tanto a empaparse como a dejarse ver, mitad-mitad. Y los coleccionistas de los programas mensuales desplegables. Las caras habituales del Cine Doré, que este 28 de febrero cumple 30 años desde su renacimiento como sala de proyección de la Filmoteca Española.

Antes, el Doré había sido un salón social para dejarse ver —con una planta baja y dos pisos, jardín y salón fumador—, luego uno de los primeros cines fijos —cuando se estilaban las barracas— y por último un cine de barrio conocido por sus habituales como el "palacio de las pipas". Como punto de encuentro de cinéfilos y culturestas nació el 28 de febrero de 1989 y el entonces ministro de Cultura, Jorge Semprún, fue el encargado de hacer los honores en su puesta de largo tras siete años de unas obras que costaron en torno a 500 millones de pesetas (3 millones de euros) y que comenzaron en 1982, después de que el Ayuntamiento hubiese adquirido el edificio modernista —uno de los pocos de Madrid— por su interés arquitectónico, dentro del Plan de Ordenación Urbana de la capital.

Sala 1 del Cine Doré
Sala 1 del Cine Doré

La celebración del aniversario arranca este jueves con la proyección de 'Vaya luna de miel', un largometraje inédito de Jesús Franco, fallecido en 2013, cuyo montaje acabó en 1980, pero que acaba de recuperar el Centro de Conservación y Restauración (CCR). También están programados el preestreno el 21 de marzo de la última película de Pedro Almodóvar, 'Dolor y Gloria' —en salas comerciales un día después—, y de títulos como 'El verdugo' (1963) de Berlanga, 'Los espigadores y la espigadora' (2000) de Agnès Varda, y 'Río abajo' (1984) de Borau, entre otras.

La celebración del aniversario arranca este jueves con la proyección de 'Vaya luna de miel' un largometraje inédito de Jesús Franco

Después de unos últimos años convulsos —desde una plaga de chinches que obligó a cambiar todo el patio de butacas hasta la falta de previsión respecto a la renovación generacional y la escasez de recursos económicos y humanos—, parece que la Filmoteca levanta cabeza. Después de la jubilación en 2016 de Chema Prado, director de la Filmoteca desde 1989 y de Catherine Gautier, que había ejercido el cargo de programadora desde el año 1975, la institución ha pasado por un par de años caóticos hasta el nombramiento de Josetxo Cerdán como nuevo director —tras el paso fugaz de la polémica Ana Gallego— y de Carlos Reviriego como nuevo programador y director adjunto.

Fachada del Cine Doré
Fachada del Cine Doré

A principios de 2017, unas semanas después de su nombramiento, Reviriego asumió como objetivo "que la Filmoteca y el Cine Doré sean un lugar en el que el patrimonio cinematográfico español, que es muy valioso, esté en permanente diálogo con el presente, con el cine que se hace hoy y con la situación del cine en el siglo XXI. Hay que poner en valor la historia de la propia Filmoteca", como aseguró en una entrevista'. "No sólo es programar cine, es proponer actividades y generar un cosmos alrededor del cine. Que la Filmoteca no sea un museo, sino un templo del cine, un lugar de confluencia de creadores, espectadores, industria y profesionales".

Un edificio con historia

Situado en el número 3 de la calle Santa Isabel, en el barrio de Antón Martín, el Salón Doré se construyó en 1912 como espacio multiusos, donde también se proyectaban películas. En 1923 y tras una reforma encargada al arquitecto modernista Críspulo Moro Cabeza, que propuso un diseño de la fachada con aires neobarrocos franceses, se convirtió en una de la sala fija de proyecciones más antigua de Madrid. Pero desde los años 30, tras un tiempo de decadencia, pasó a ser un cine de barrio, con una programación de películas fuera del circuito de estrenos hasta que cerró en 1963.

Pintura de la fachada del Cine Doré. (Ministerio de Cultura)
Pintura de la fachada del Cine Doré. (Ministerio de Cultura)

El edificio, que acabó prácticamente en ruinas, sobrevivió a una inicitiva para demolerlo auspiciada por los vecinos de Lavapiés hasta que el Ayuntamiento lo compró por 40 millones de pesetas (240.000 euros) y un año después lo cedió al Ministerio de Cultura por, al principio, 30 años, aunque más adelante el plazo se amplió. Antes de la reinauguración del Doré, el consistorio encargó la reforma del cine al arquitecto Javier Feduchi, que diseñó una segunda sala con capacidad para 118 espectadores además de la sala principal, con aforo de 318 butacas. Para la ocasión, el cine adquirió dos proyectores de 35 mm y otros dos de 16 mm, además de contar con una sala para visionado de vídeo y películas en formato super 8 y un cine de verano y bar en la antigua terraza del edificio.

En 30 años el Doré ha programado 20.000 películas y más de 2.000 presentaciones y coloquios

"Durante los 30 años que han transcurrido entre aquella histórica inauguración y la actual celebración, más de 4 millones de espectadores han pasado por las dos salas del Cine Doré para asistir a la proyección de 20.000 películas y a más de 2.000 presentaciones y coloquios", explican desde Filmoteca. El Cine Doré se ha convertido en un referente cultural en Madrid con ciclos y coloquios protagonizados por directores de la talla de David Lynch, Wes Anderson, Abel Ferrara y Almodóvar y ha impulsado la exhibición de cinematografías más marginales, a la vez que se ha abierto a los espectadores jóvenes —con las sesiones Filmoteca Junior— y a los que buscan un cine más comercial con proyecciones propuestas por el público. Y con un precio tan competitivo como 3 euros la entrada.

Una sala que se ha convertido en punto de peregrinaje para el panorama cultural madrileño, pero también un fuerte de resistencia frente a la hegemonía de los 'blockbusters', los multiplex y las plataformas de cine en casa.

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