estreno de 'pasolini'

Abel Ferrara: “Todo el mundo en Roma sabe quién mató a Pasolini”

El director estadounidense y el actor Willem Dafoe analizan las claves de su filme sobre las últimas 48 horas del legendario escritor y cineasta italiano

Foto: Willem Dafoe en una escena del filme
Willem Dafoe en una escena del filme

Las teorías de la conspiración no son ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro reformista liberal: hay para todos los gustos. Nadie se resiste, por ejemplo, a la muerte de un icono en circunstancias extrañas. El asesinato de Pier Paolo Pasolini en 1975 trae de cabeza al izquierdismo italiano e internacional desde entonces.

Las apariencias indican que a Pasolini le mató un jovencito con el que iba a mantener relaciones sexuales, pero al no saberse con certeza, se activó el rodillo conspiratorio: a Pasolini lo mataron unos cabezas rapadas, unos fascistas de la logia P2 o cualquiera de los muchos tentáculos oscuros del Estado italiano setentero. Y le mataron por gay, por comunista, por intelectual o por todo ello al mismo tiempo. ¿Alguna prueba concluyente? No las hay, pero ¿cuándo fue eso un problema para los conspiranoicos? (Recuerden cuando España era un clamor de enajenados asegurando que el 11-M lo había montado un comando formado por la ETA, Elvis y la Orquesta Mondragón).

Por si no tuviéramos suficiente con las 500 teorías que circulan sobre la muerte de Pasolini, el director estadounidense Abel Ferrara (Nueva York, 1951) ha rodado un filme sobre las últimas 48 horas del cineasta, Pasolini, presentado en el Festival de San Sebastián [hoy se estrena en salas]. Es decir: éramos pocos y parió la abuela.

William Dafoe.
William Dafoe.

Dado el gusto reciente de Ferrara por los temas conflictivos –recuerden su paso huracanado por Cannes con su controvertidísimo biopic de Dominique Strauss-Kahn– cabía pensar que su Pasolini se metería en derivas conspiratorias (lo que igual hubiera tenido su gracia, todo hay que decirlo), pero no. Contra todo pronóstico, Pasolini es una película (estupenda) sobre las últimas horas del escritor italiano a la que no le importa demasiado quién le mató.

Un quinqui neoyorquino

“A estas alturas igual no es tan importante saber qué pasó esa noche. El tipo está muerto, y nada de lo que hagamos o digamos le traerá otra vez a la vida”, contó Ferrara a El Confidencial  en San Sebastián con su inconfundible acento de quinqui neoyorquino.

¿Por qué centrarse entonces en sus últimas horas si uno no está interesado especialmente en el momento decisivo? Muy simple: “Había que centrarse en algo. Tratar de contar toda su vida en 90 minutos era un disparate”, aclaró. 

Abel Ferrara.
Abel Ferrara.

A Ferrara tampoco le pareció buena idea meterse en el berenjenal conspiratorio, y eso que lo intentó: realizó cerca de cien entrevistas para preparar el filme. ¿Alguna conclusión sobre la muerte de Pasolini tras hablar con media Roma? “Sí, que todo el mundo en Roma sabe quién mató a Pasolini; es decir, creen saberlo”, espetó irónico. Resumiendo, cuanto más investigaba, más se alejaba de la verdad.

Dafoe, que comparte con Ferrara una enorme fascinación por la obra del cineasta italiano, no tiene problema en calificarle de 'profeta'A Ferrara le acompañó en la entrevista el no menos mítico Willem Dafoe (1955), que se ha convertido en su actor fetiche en los últimos tiempos. Dafoe, que comparte con Ferrara una enorme fascinación intelectual por la obra del cineasta e intelectual italiano, no tiene problema en calificarle de “profeta”. Así lo justifica: “Pasolini fue un pensador original, fue más allá de la sabiduría convencional y describió cosas que aún no habían pasado, que acabarían pasando y que aún pasan”. ¿Por ejemplo? “El dominio de la cultura de las corporaciones en la era globalizada”, aclaró Dafoe.

“Pasolini era un visionario porque decía la verdad, y cuando vas por ahí diciendo la verdad, tu obra vive para siempre”, apuntó Ferrara, director de Teniente corrupto y El funeral.

La vigencia del dolor

A Dafoe le dio un ataque de risa al recordar una conversación que mantuvo tras presentar el filme en la Mostra de Venecia. “El periodista me dijo que la obra de Pasolini había perdido vigencia, porque el mundo era ahora un lugar mucho más confortable que en su época. Le pregunté que si estaba de coña”, recordó ufano.

Para rematar, un chascarrillo. Abel Ferrara es el circo de tres pistas de los festivales internacionales. Cuando le iba la vida salvaje, no era raro que se presentara pedo a las entrevistas o se quedara dormido (literalmente) en mitad de una pregunta. Ahora está limpio, pero sigue siendo igual de gracioso y macarra (dice “fucking” tres o cuatro veces por frase). No hay entrevista a Ferrara sin performance.

En esta ocasión, la charla se celebró en un gran salón del Hotel María Cristina donde, por algún motivo, había una exposición de relojes de lujo (metidos en vitrinas), vigilada por dos fornidos agentes de seguridad que mataban el tiempo observando a Ferrara y Dafoe. En mitad de la entrevista, Ferrara se quedó mirando a los agentes y les preguntó a grito pelado:

-¿Por qué estáis aquí?. ¿Para proteger a Willem?

-No, por los relojes. Son carísimos.

-Ah, ¿sí? No me deis ideas…

Anécdota que explica perfectamente a Ferrara y a su cine: es la clase de persona/cineasta a la que no te extrañaría verle reventando la vitrina y llevándose a Nueva York un peluco para vacilar a los colegas

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