arranca el festival de san sebastián

Denzel Washington acaba con la mafia rusa sin despeinarse

El oscarizado actor y el director Antoine Fuqua inauguran el festival de San Sebastián con el thriller 'El protector'

Foto: Denzel Washington es una escena de 'El protector'
Denzel Washington es una escena de 'El protector'

Si un día pone usted la televisión y aparece un vecino suyo diciendo la frase "parecía un tipo normal", puede usted echarse a temblar. Porque esas cuatro palabras significan lo siguiente: que el señor del 6ºB, ese tipo tan simpático que le saluda por la escalera y le da caramelos a sus hijos, ha resultado ser un demente, un terrorista o un maniaco sexual.

El "parecía un tipo normal" es un clásico del lenguaje vecinal con muchas posibilidades narrativas, de ahí que acabara mutando en todo un subgénero cinematográfico. La última muestra del cine de "fulanos que parecían normales" se llama El protector, thriller de Antoine Fuqua (Training Day, Los amos de Brooklyn) que ha inaugurado hace unos minutos el Festival de San Sebastián.

Protagonizada por Denzel Washington, que esta noche recibirá el Premio Donostia, El protector cuenta la historia de un hombre con una doble vida. Pero no una doble vida cualquiera, del tipo a) por la mañana soy un chico formal y por la noche la reina de la fiesta  o b) mis padres creen que me he sacado una ingeniería y en realidad dejé de ir al colegio en 2º de BUP. No, no, hablamos de la madre de todas las dobles vidas: un tipo tan normal, tan simpático con sus compañeros de trabajo, tan decente y tan buen samaritano... que resulta ser una máquina de matar (por el bien de todos, faltaría más). 

Había cierta curiosidad por ver qué hacía el tándem Fuqua/Washington tras romper la pana en su primera colaboración, Training Day (2001), policíaco contundente que le valió a Washington su primer Oscar como actor principal. Pues bien, la expectación no estaba justificada.

El protector es una adaptación de una olvidada serie televisiva ochentera, El justiciero, sobre un agente retirado de la CIA que sigue haciendo trabajillos por su cuenta (si usted quiere contratarle). Un poco a la manera de El equipo A y otras series rodadas durante la era Reagan en las que los sufridos ciudadanos de a pie recurrían a heterodoxas maneras de hacer justicia

De hecho, los malos de El protector son otra vez los rusos; salvo que, como no estamos en 1985 sino en 2014, los rusos que un día trabajaron para el KGB ejercen ahora de sicarios psicópatas de la mafia rusa. Así que a nadie le importará especialmente que nuestro amigo Denzel Washington, en otro de sus papeles de americano medio, les dé para el pelo.

Más preocupante es que la película no sea una de las mejores ni de Antoine Fuqua ni de Denzel Washington, que no se han esforzado lo suficiente para que la cosa cumpla con los mínimos requisitos de realismo, verosimilitud e interés.

Para entendernos: Ningún problema en que bajo la fachada de hombre tranquilo se esconda un veterano de las guerras de la CIA con una asombrosa capacidad para eliminar rivales. Ahora bien, de ahí a que Washington entre y salga de las fortalezas de la mafia rusa como Pedro por su casa y acabe con una infraestructura criminal de este tipo sin despeinarse, hay un largo trecho. Todo tiene un límite (hasta en Hollywood). 

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