entrevista a jonás trueba

¿Qué harías si el primer amor de tu vida reapareciese para reconquistarte?

El director madrileño dirige su cuarto largometraje, 'La reconquista', presentada el pasado Festival de San Sebastián y que se estrena el próximo viernes 30 de septiembre

Foto: Jonás Trueba en la 64 edición del Festival de San Sebastián
Jonás Trueba en la 64 edición del Festival de San Sebastián

Jonás Trueba ya peina alguna cana a pesar de su cara barbilampiña. Y es esa mirada de quien ya ha sobrepasado los 30, de quien se encamina a la madurez y siente el peso del tiempo, esa vista que se vuelve a la infancia y a la adolescencia perdida, la que protagoniza 'La reconquista', el cuarto largometraje del director madrileño. Defensor militante del cine honesto, sin mucho envoltorio, de las historias pequeñas y sin héroes ni heroínas, de la cotidianidad de los pequeños grandes gestos, Trueba ha presentado su última película en la Sección Oficial del pasado Festival de San Sebastián. Su estreno en la cartelera: el próximo 30 de septiembre.

Tres años después de la mágica 'Los ilusos' y apenas uno tras 'Los exiliados románticos', Trueba vuelve a recurrir a su círculo de colaboradores íntimos para dar voz a una historia en la que el amor de la infancia vuelve para trastocar la apacible vida de uno de los protagonistas. ¿Hasta qué punto el fantasma de un San Valentín pasado -y muy lejano- puede noquearte en tu feliz existencia?

¿Qué harías si el primer amor de tu vida reapareciese para reconquistarte?

PREGUNTA. En 'La reconquista' retrata la reaparición en la edad madura del primer amor de la adolescencia. ¿Ha querido hacer una reivindicación de estos primeros amores?

RESPUESTA. Yo creo que es más un cuestionamiento de la idea del primer amor. En la película se plantea la pregunta de hasta qué punto el primer amor te puede definir, hasta qué punto lo llevas siempre en la piel marcado o hasta qué punto no y de repente ni te acuerdas. La película no acaba de tomar partido y la quise construir en la duda porque yo mismo tengo la duda. No tengo una idea muy clara de ello y quería reflejar este "no lo sé". Joder, resulta que esto nos ha pasado a todos: cuando te reconoces con alguien con quien te reencuentras y lo ves igual, o completamente distinto, y entonces te impacta porque te das cuenta hasta qué punto tú estás igual, o no.

P. Muchas veces, los adultos no dan importancia a estas primeras experiencias amorosas, que suelen ser muy intensas, llenas de palabras grandilocuentes...

R. Tu pudiste decir una cosa con una contundencia, intuición o verdad absoluta y, de resulta que ahora no te acuerdas de esa cosa. ¿Y eso qué quiere decir de ti? Tampoco lo tengo claro. No sé si quiere decir que te has traicionado a ti mismo o que has evolucionado y está bien eso. Lo que es innegable, es que la intensidad a veces del amor y del desengaño te construye y te hace ser tú mismo; somos nuestros dolores y eso también te configura y nos conforma. Hay que saber llevarlos, como cicatrices. Con la película no quise construir una gran historia de amor o un gran desengaño, porque la película no llega al desengaño, sino que se queda donde empieza algo: el primer sentimiento de conciencia del tiempo, que viene provocado a su vez por un instante de felicidad. Al sentir que estás enamorado sientes a la vez el tiempo, porque piensas en si el amor va a durar o no va a durar. Por joven que seas tienes una relación muy extraña con tu futuro, y un poco loca, que hace que no tomes una decisión en un momento presente sino que la estés tomando intuitivamente hacia el futuro.

"Es innegable que la intensidad a veces del amor y del desengaño te construye y te hace ser tú mismo; somos nuestros dolores"

P. Aunque la película va expandiéndose y haciéndose más luminosa a medida que avanza, el comienzo, el primer encuentro de los protagonistas es muy claustrofóbico.

R. Quería una película de rostros. Quería estar muy cerca de la piel. Era una película casi como de cámara 'bergmaniana'. Fue muy loco. La primera parte está rodada en un formato 1.66: centrípeto, esencialista, va todo al medio y por eso lo usaba Bresson tanto. Encima con una óptica que se acerca, siendo muy honesta, por lo que da la sensación de que todo está cerca. La luz está muy desparramada y Santi Racaj [director de fotografía] y yo decidimos utilizar tonos que no se suelen ver en las películas, como malvas o morados, colores un poco prohibitivos, en cierta forma. Según la película evoluciona se va limpiando, cada vez más transparente, con una luz verdadera.

P. Sin embargo, en la parte en la que retratas ese primer amor lo haces de una forma muy pura, muy de sensaciones.

R. Sí. Por ejemplo en ese primer beso que se dan Candela y Pablo [los protagonistas adolescentes], para mí era muy importante que tuviera el pálpito verdadero de un primer beso, y de alguna forma lo era para ellos, lo cual es muy impresionante. Y ante eso hay que colocarse con respeto, no hay que imponer un estilo. Hay que ponerse desde un no-estilo, simplemente estando. Yo siento que cada vez dirijo menos y cada vez estoy más en las películas, acompañando.

"Yo siento que cada vez dirijo menos y cada vez estoy más en las películas, acompañando"

P. Es la primera vez que dirige adolescentes, ¿cómo ha sido?

Yo tenía muchas ganas casi desde que fui consciente de que quería hacer cine. Siempre quise hacer una película de adolescentes, que no es esta. Pero 'La reconquista' espero que sea como mi puerta a ella. Normalmente trabajo bastante con niños en Cine en curso, que es un proyecto de cine pedagógico que hago con chavales adolescentes. Y eso me ha venido bien para darme cuenta de que, en el fondo, les entendía bastante bien. Que no son tan distintos a lo que éramos nosotros de adolescentes, que son impulsivos en el sentido de que están todo el rato escribiéndose, aunque ahora lo hagan en dispositivos móviles y en mi adolescencia, que fue en el siglo XX, lo hiciésemos en papelajos, en cuadernos, en cartas...

P. Por cierto, la carta de amor que leen los protagonistas tras su reencuentro, ¿es suya?

R. No. Precisamente me he cuidado muy mucho de no contar mi historia adolescente; me parecería una cabronada para ellos. Yo empecé a hablar con Candela y Pablo y creo que construimos mucho la película juntos, al igual que luego con Itsaso [Arana], con Francesco [Carril] y con Aura [Garrido]. Para mí es muy importante que ellos no sientan que están recreando, sino que están creando algo en el momento, contigo.

P. ¿Cuánto hay de improvisación y cuánto de premeditación en 'La reconquista'?

Yo intuí lo primero la forma y la estructura de la película, que es muy concreta y es más o menos la que se ha visto finalmente. La sentí desde ahí, porque me parecía que contaba el sentimiento. Luego intuyes cómo lo vas a transmitir, vas tomando decisiones -que al final es lo que hace un director- e intentas desplegar una serie de elecciones que al final son las que te llevan a hacer la película que termina apareciendo, pero no desde un guión cerrado, sino desde mucha intuición y conversación. No sé cómo decirte; esto ha sido una peli un poco extraña. No quería hacer cálculos, por eso quise rodar lo último que aparece en montaje lo primero, para no caer en rimas fáciles, sino para generar un tipo de material bruto al que luego enfrentarme, y que a su vez generase en nosotros una especie de memoria. A partir de ahí la película se construye con muchas vacilaciones.

"Me he cuidado muy mucho de no contar mi historia adolescente; me parecería una cabronada para ellos"

P. Una estructura que se corta en dos partes, como también hizo en 'Los ilusos' (2013).

R. Sí. Eso me gusta, que haya un corte y que parezca como que te has equivocado de rollo.

P. De nuevo vuelve a trabajar con Aura Garrido, Francesco Carril, Santiago Racaj, Miguel Ángel Rebollo. ¿El suyo una especie de cine en familia o con amigos?

R. Partimos de una confianza muy bonita que hemos ido construyendo unos con otros en base a las películas que hemos hecho, sin tampoco obligarnos a nada y haciendo de cada película una aventura distinta. Todo empieza un poco más desde mí y desde la confianza con Javi Lafuente que es mi socio en Los Ilusos Films [la productora de 'La reconquista'] y ahí empezamos a hablar. Comenzamos con un rodaje de 12 días con adolescentes un verano, sin saber cómo iba a ser el resto de la película y aun así la gente viene y la hace, sin tener un guión.

P. Un cine que también trabaja la importancia de las cosas sencillas...

R. Me gusta sentir que ocupo ese espacio y reivindicar también el cine de las cosas pequeñas. Parece que para hacer una película tienes que tener la gran historia o todo tiene que ser muy desmesurado, tienen que morir 80 o follar desmesuradamente varias personas. Yo no mato gente ni follo desmesuradamente, entonces me parece importante reivindicar que nuestra vida también puede ser cine y a veces, precisamente, las cosas pequeñas son merecedoras de ser películas y no hace falta encontrar grandes argumentos para legitimarte.

"Las cosas pequeñas son merecedoras de ser películas y no hace falta encontrar grandes argumentos para legitimarte"

P. ¿Hay gente que confunde lo sencillo con lo fácil?

R. Este tipo de cine no es nada fácil. Las películas que yo estoy haciendo creo que son películas 'lujosas' porque están hechas gracias al impulso colectivo de un grupo de personas pequeño donde, siendo distintos, confiamos mucho en hacer el cine que queremos hacer, sin sufrir. Entonces obviamente nos cuesta la vida y ponemos muchísimo empeño y muchísimo tiempo; son películas arriesgadas de hacer. Pero nos merece mucho la pena. 

P. ¿La perpetua lucha del cine como arte frente al cine como producto?

R. Más que cine como arte, cine como acto, como acto creador. Que tu sientas que estás creando algo, y que ese algo está vivo. También algo catártico, tanto para el que lo ve como para el que lo hace. Tiene que ayudar. Tiene que ser tanto una película que necesitas hacer como una película que necesitas ver.

P. ¿Hay lugar para este tipo de películas en España?

R. En España, que es un país que, joder, parece que para que te den el carné de ser cine tiene que haber unas garantías que me parecen ridículas -porque en el cine no hay garantía de nada, nunca ha estado garantizado ni lo va a estar-, nosotros intentamos hacer unas películas a escala, unas películas que tengan una proporción para los que las hacemos y para, ojalá, unos cuantos más, ojalá cuantos más sean mejor, pero sin la obsesión tampoco de tener que hacer la película más popular o la más exitosa, sino la película que tú crees que hay gente que necesita.

"No hay que tener la obsesión de tener que hacer la película más popular o la más exitosa, sino la película que tú crees que hay gente que necesita"

P. ¿Cree que este es un país cainita al que, sobre todo en el cine, le gusta tirar por el suelo los logros de sus cineastas?

R. Creo ahora vivimos en una época en la que hay un poco de obsesión con el qué se está diciendo todo el rato, que no es del todo real. Lo que observo es que la mayoría de la gente que es más cainita o que gasta toda su energía y su tiempo en insultar es una minoría que hace bastante ruido y a la que no hay que darle tanta bola. Los medios tenéis que recuperar el tono y no la dependencia de eso, y construir vuestro discurso desde lo que veis, no desde lo que se dice. A todos nos afectan este tipo de críticas y hay que ser un poco impermeables a eso. Cuando haces una película tienes que dar por hecho que te expones mucho y que estás en el país que estás, donde nadie te lo pone fácil, y tienes que confiar en que va a haber gente a la que le va a gustar tu película, al igual que habrá gente a la que no le va a gustar. Y ya está.

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