El Gallinero | El desastre de Sánchez, el colesterol de Garzón... y Le Pen
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BRONCAS, ENFADOS Y CRÍTICAS

El Gallinero | El desastre de Sánchez, el colesterol de Garzón... y Le Pen

Durante los primeros ocho meses del año, muchos temas han hecho arder las redes sociales, destacando tres de ellos de los que hemos dado debida cuenta en El Confidencial

Foto: Foto: Laura Martín.
Foto: Laura Martín.

Las redes sociales se han convertido en un gallinero. Lo que estaba pensado inicialmente como un lugar común en el que compartir, crear y mejorar, cada vez más —salvo honrosas excepciones— ha pasado a ser un lugar donde el insulto, la falta de respeto y la salida de tono se han convertido en lo terriblemente habitual. En realidad, no es más que el reflejo de nuestra sociedad, amparada muchas veces en el anonimato. Pero El Gallinero es algo más: en esta sección, rescatamos lo más destacado, reseñable o interesante que encontramos en estas mismas redes. Y la política ha dado montañas y montañas de mensajes en internet.

Un desastre por EEUU

Si de gallineros hablamos, la gira americana del pasado mes de julio de Pedro Sánchez fue una obra maestra: las versiones de lo sucedido tenían más tensión antagónica que una canción de Pimpinela.

Versión A: la gira de Sánchez por EEUU fue la más exitosa desde la de los Beatles en el 64, con fans desmayadas, millonarios deseosos de invertir todo su dinero en España y 200.000 mujeres de Wichita embarazadas tras ver a Sánchez en televisión... Un éxito planetario de la marca España, vaya.

Versión B: gira clandestina de Sánchez por EEUU. No logró que lo recibiera no ya Joe Biden, sino ni siquiera el mayordomo del mayordomo de Biden. Sánchez entró en EEUU como un espalda mojada, se grabó un vídeo junto a la frontera con un póster de la Casa Blanca detrás, fue tiroteado por la Migra y volvió a España en una chalupa.

Pero lo mejor no fueron las versiones contrapuestas, lo mejor fue que ambas tenían algo de verdad, pues, como la gira no fue la más heterodoxa, fue capaz de aguantar todo tipo de interpretaciones y análisis.

En efecto, no fue una visita de Estado al uso, pues Sánchez se dedicó a salir en la tele y a engatusar a inversores de Hollywood y el Valle del Silicio. Una gira en la que Netflix fue más importante que la Casa Blanca.

Ahora bien, a estas alturas del loco siglo XXI, y dado que el peso geopolítico español es pequeño y hay que hacer ruido como sea (aunque sea convirtiendo a Pedro Sánchez en el gran empotrador latino), ¿quién está en condiciones de valorar si la gira fue un éxito o un fracaso? ¿Desastre? ¿Éxito? ¿Está usted seguro?

La Guerra del Chuletón

Los españoles de bien somos permisivos, capaces de aguantar carros y carretas, estoicos incluso.

Hemos soportado ruedas de prensa de Mourinho en el Real Madrid, años de 'chistes' de 'No te rías que es peor', artículos dominicales de Javier Marías contra los que hablan por la calle, subidas dantescas de los precios del alquiler, dolores de muelas, de oídos y de tripa, ridículos grotescos en Eurovisión, paletos increíbles al frente del Ibex 35, 'boom' de las hombreras, las toreras y los abanicos gigantes, 40 años de franquismo y hasta himnos veraniegos de Leticia Sabater capaces de matar a todos los animales del Serengueti (por desangramiento de oídos).

Todo ello lo hemos aguantado sin rechistar. Tragando, tragando y tragando. Pero, ¡ay!, uno nunca sabe cuál puede ser la chispa que encienda la pradera, la tecla que te hace despertar, coger un arma y empezar a disparar...

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, tuvo a bien sugerir a los españoles moderar su consumo de carne, pues estar en máximos europeos de chuletonismo no es lo más ecológico, saludable y sostenible. ¿La respuesta del pueblo? Hostilidad total hacia el ministro, con el primero de los españoles, el presidente Pedro Sánchez, encabezando el pelotón de fusilamiento con una insuperable oda al chuletón.

Resumiendo: cuando alguien nos quita el chuletón de la mesa, la Batalla de las Termópilas es una broma en comparación.

Lo de Garzón ha sido como gritar 'No a las drogas' en Woodstock, como pedir sobriedad a los guionistas de 'Bob Esponja', como exigir buenas maneras a la Mara Salvatrucha o como meterte en la jaula de un tigre hambriento con un plato de quinoa. España entró en ignición parrillera, las redes sociales se llenaron de fotos con carnaca. El 'hashtag' YoComoCarne llevaba tanta grasa que 200 tuiteros murieron de golpe por subidas salvajes de colesterol.

Chuletón o barbarie, uno de los grandes espectáculos gastronómicos y nihilistas del año. Con las cosas del comer no se juega.

Una solución a la crisis educativa

Pocas cosas gustan más a los españoles que un debate desgarrador sobre la decadencia histórica de la educación en España. Lo que una vez fuimos y ya no somos debido a la inexorable involución de nuestros valores. A los españoles de bien les duele su Selección, les duele su educación… y les duele también su próstata en ocasiones.

Por eso se ha armado tanto revuelo con un artículo de un conocido profesor, Miguel Ángel Quintana, anunciando que dejaba la universidad.

"El futuro de la Universidad pertenece a pedagogos y burócratas; como yo no pertenezco a ninguno de esos dos clanes, me voy de ella", escribió Quintana, exprofesor de Ética en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (Valladolid). "Me voy de la Universidad porque cada vez llegan a ella habitantes de islas más exóticas y enigmáticas; y me cuesta más hablarles de Platón, de Boecio o de Spinoza, cuando hay tantas cosas que antes debería compartir con ellos sobre nuestra cultura occidental", añadió Quintana, dolido porque sus alumnos no conocen expresiones como 'Roma no paga a traidores'.

Y ardieron las redes. ¡Nuestros académicos saltando por la ventana de una universidad decrépita y en llamas!

Pero toda buena tragicomedia tiene siempre un giro sorpresa, y pronto supimos que el íntegro profesor había dejado la universidad… para ocupar un cargo (director académico) en el centro de formación de élites de la extrema derecha europea en España, el Issep, de Marion Maréchal-Le Pen, afín a Vox.

Sí, un clavo quita otro clavo. Sí, esto es como anunciar tu nuevo matrimonio en el funeral de tu exmujer: cuando el duelo por la muerte del ser (universitario) querido dura un respiro. Y sí, a todos nos duelen España, la educación y la Selección, pero una buena paguita hace que nos duelan un poco menos. Somos humanos.

Las redes sociales se han convertido en un gallinero. Lo que estaba pensado inicialmente como un lugar común en el que compartir, crear y mejorar, cada vez más —salvo honrosas excepciones— ha pasado a ser un lugar donde el insulto, la falta de respeto y la salida de tono se han convertido en lo terriblemente habitual. En realidad, no es más que el reflejo de nuestra sociedad, amparada muchas veces en el anonimato. Pero El Gallinero es algo más: en esta sección, rescatamos lo más destacado, reseñable o interesante que encontramos en estas mismas redes. Y la política ha dado montañas y montañas de mensajes en internet.

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