El Pulso Económico | Un cártel en tu vida, el BCE en Madrid y el síndrome Juncker de Escrivá
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El Pulso Económico | Un cártel en tu vida, el BCE en Madrid y el síndrome Juncker de Escrivá

De todas las teleconferencias aburridas que se van a celebrar hoy, la que tendrá epicentro en Viena es la más relevante: la OPEP puede aliviar el golpe al bolsillo de la gasolina

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Imagen: Pablo López Learte.

De todas las teleconferencias aburridas que se van a celebrar hoy, la de las tres de la tarde con epicentro en Viena es sin duda la más importante. Y yo vine aquí para hablar de cosas aburridas pero importantes, así que allá que voy.

Los ministros del ramo energético de la OPEP+ (los clásicos de la OPEP y otros 10, liderados por Rusia, que no forman parte oficial del cártel) se van a videollamar hoy, después de que el viernes pasado no fueran capaces de alcanzar un consenso sobre un incremento de la producción de crudo que pueda aliviar la reciente escalada de precios.

Foto: EFE

Lo habrán notado al llenar el depósito del coche, pero el barril de Brent lleva meses subiendo y la semana pasada alcanzó 76,74 dólares, máximos desde otoño de 2018. Una parte de culpa la tiene el regreso de la demanda -de la mano de la recuperación económica-, pero la otra la tiene este cártel de productores, que pactó restringir la exportación de crudo hasta abril de 2022.

Sobre el papel, todos están de acuerdo en que hay que incrementar la producción y todos menos uno que hay que extender el acuerdo vigente hasta finales de 2022. Ese uno son los Emiratos Árabes Unidos. Su ministro de Energía ha dicho que solo aceptará la prórroga si se le permite incrementar en 600.000 barriles diarios la producción (de 3,2 a 3,8 millones).

placeholder Reunión de la OPEP. (Reuters)
Reunión de la OPEP. (Reuters)

Con este grupo plagado de dictaduras, teocracias y autocracias, uno siempre tiene que contemplar el factor mono con metralleta, pero lo más probable es que se llegue a un acuerdo o, como mínimo, se emplacen de buenas maneras a solucionarlo. La alternativa sería una ruptura del cártel en modo sálvese quien pueda. La última vez que eso pasó los precios cayeron a 40 dólares el barril. Y eso no le interesa ni a los Emiratos Árabes Unidos ni a ninguno de los miembros del cártel.

De que este contubernio de productores de crudo se ponga de acuerdo en aumentar el número de barriles que pone en el mercado depende en buena medida que se alivien los precios y, en consecuencia, se atenúen los espasmos inflacionistas que sufren las economías avanzadas y que han forzado a sus banqueros centrales a repetir el mantra de que no están preocupados por la inflación y que seguirán con las políticas de estímulo. Y no nos engañemos: es de esa metadona de las políticas de estímulo de la que depende la confianza de los mercados.

BCE en Madrid

Y hablando de precios y de política monetaria, apunten que hoy la agenda del BCE pasa por Madrid. La Asociación Mundial de Juristas convoca unas jornadas en la Casa América donde le dará un premio a Christine Lagarde, presidenta del BCE, y el vicepresidente Luis de Guindos interviene a las 19h en las jornadas bancarias de la escuela de negocios del IESE. Cualquier mensaje distinto al de que la inflación no es aún preocupante y que el BCE está comprometido con la recuperación será noticia. En cualquier caso, la brújula de todo el tema inflacionario está al otro lado del Atlántico, así que anoten también en la agenda las actas de la última reunión de la Fed, que se publicarán el miércoles, y el informe de política monetaria del banco central estadounidense, previsto para el viernes.

Foto: Interior del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

En las jornadas del IESE también participarán hoy Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión del BCE y José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea. Pero siguen mañana, con Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, y los consejeros delegados del Ibex bancario: Onur Genç (BBVA), José Antonio Álvarez (Santander), Gonzalo Gortázar (CaixaBank) y César González Bueno (Banco Sabadell).

El síndrome Juncker Escrivá

El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, padece del síndrome Jean-Claude Juncker: sabe lo que hay que hacer para arreglar el sistema de pensiones español, pero no sabe cómo seguir siendo ministro después de hacerlo.

Foto: EC

No hay peor sistema de pensiones públicas que uno que esté quebrado. Por eso el empeño de la Comisión Europea en que cualquier reforma se edifique sobre la sostenibilidad financiera. Escrivá sabe que cada medida de incremento de gasto que adopte (vincular todas las pensiones al IPC sin ir más lejos), necesitará de otras que hagan de contrapeso, bien incrementando los ingresos, bien reduciendo los gastos por otro lado. De lo contrario, la pirámide colapsa. Y cada medida que ha intentado proponer se la han tumbado preventivamente sus propios socios de gobierno a fuerza de grititos y rasgamientos de vestidura. A modo de ejemplo, la ampliación de los años de cotización para calcular la pensión, el retraso de la edad de jubilación o el recorte de la pensión para los ‘baby boomers’.

Es cuando Escrivá se olvida de que es ministro cuando cuenta las verdades del barquero, jubilado en este caso: el sistema de pensiones no es sostenible sin ajustes. Lo sorprendente es que esté dispuesto a aguantar que le hagan rectificar en directo y, echando un poco de sal a la herida, con la vicepresidenta tercera al lado.

De todas las teleconferencias aburridas que se van a celebrar hoy, la de las tres de la tarde con epicentro en Viena es sin duda la más importante. Y yo vine aquí para hablar de cosas aburridas pero importantes, así que allá que voy.

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