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Contra el 'scroll' compulsivo: una nueva (y eficaz) forma de atajarlo
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Contra el 'scroll' compulsivo: una nueva (y eficaz) forma de atajarlo

¿Demasiadas horas sin nada que hacer recorriendo el 'feed' de tus redes sociales? Hoy reflexionamos sobre el peligro de usar el 'smartphone' sin ganas y sin ningún objetivo

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

El uso del teléfono móvil, en muchas ocasiones, roza lo patológico. Incluso, cuando realmente no lo estamos utilizando: hacer 'scroll' sin parar es precisamente esto, puesto que aunque podamos excusarnos de que simplemente "nos estamos informando", al final ver pasar tantas noticias, publicaciones, vídeos e imágenes por nuestros ojos producen el efecto contrario, que no es más que la pura sobrecarga de información y estímulos que no lleva a ninguna parte. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Muchas veces, además, de forma automática, sin control, solo por "pasar el rato".

Más cuando estamos nerviosos o hay una ausencia de notificaciones durante un tiempo prolongado, lo que nos llevará, posiblemente, a desbloquear el móvil más de lo normal. A esperas de los datos de 2022, el consumo del teléfono móvil subió muchísimo entre los españoles en los dos últimos años, sobre todo a raíz de la pandemia y el hecho de tener que trasladar toda nuestra vida social al plano digital. El informe del Estado Móvil 2022, realizado por una empresa privada, ha cifrado en 4,8 horas diarias las que pasamos delante de la pantalla de nuestros dispositivos, un claro aumento respecto al año anterior, teniendo en cuenta que fue el que más tiempo pasamos confinados. Por ello, las cuarentenas no son una excusa. Y ahora bien, ¿cuánto tiempo de esas casi cinco horas que pasamos enganchados a este objeto son realmente productivas o las aprovechamos para algo realmente positivo?

"El problema es que la mayoría de la gente no ha definido bien el propósito de tener un 'smartphone' en su vida"

Generalmente, se tiende a englobar el 'scroll' compulsivo solo en su vertiente negativa, es decir, con el término 'doomscrolling'. Este nació en los albores de la pandemia para describir ese curioso comportamiento que nos lleva a querer leer malas noticias sobre todo lo mal que va el mundo, especialmente por la noche, antes de dormir. Parece que siempre es buen momento para pensar en el fin del mundo, el ocaso de la civilización o la progresiva reducción de nuestra calidad de vida, sea por el calentamiento global, un virus o una guerra.

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Como si estuviéramos programados para lo negativo, a veces hacemos un uso del teléfono móvil que va en nuestra contra. Y, al ser un medio en nuestra vida tan esencial para comunicarnos con otras personas y estar informados, tal vez uno de los primeros errores sea concebirlo precisamente como un "fin", dando lugar a actitudes compulsivas que atentan no solo con nuestra capacidad para concentrarnos en lo que estemos haciendo en ese momento, sino también para generarnos más ansiedad o lo que se conoce como FOMO, entre otros efectos psicológicos perjudiciales.

La clave: pensar en propósitos

"El problema es que la mayoría no ha definido bien el propósito de tener un 'smartphone' en su vida", asegura Dandapani, un sacerdote hindú que ha supuesto toda una llamada de atención (y nunca mejor dicho) a la cultura occidental tecnológica por la publicación de su libro 'The Power of Unwavering Focus' ("El poder de una atención inquebrantable", en español), en el que habla de la concentración como un ariete de defensa contra los grandes problemas psicológicos de nuestro tiempo: la ansiedad, la depresión, el estrés y también el miedo.

Dandapani recomienda preguntarse: "¿Cómo puede ayudarme este objeto a ayudarme a vivir una vida enfocada en un propósito?"

Según Dandapani, si estamos concentrados, seremos menos vulnerables a estas conductas tan nocivas. A fin de cuentas, los preceptos de una vida saludable dirigidos a minimizar el riesgo de padecer enfermedades físicas y mentales siempre tienen en cuenta la alimentación y el ejercicio, y no tanto la forma en la que usamos las tecnologías a nuestro alcance, lo cual es básico para gozar de una buena salud mental.

Y... ¿en qué consiste básicamente la concentración? No solo en tener la capacidad de prestar atención de manera intensa y durante un tiempo prolongado a la consecución de una tarea, sino también a saber definir tus planes y estrategias. "Tengo muy claro mi propósito en la vida, y mi meta da forma a mis prioridades", asegura el ex-monje budista en un reciente artículo publicado en 'Fast & Company'. "Debido a que tengo estas dos cosas bien metidas en la cabeza, puedo mirar mi 'smartphone' y decir: '¿Cómo puede ayudarme este objeto a ayudarme a vivir una vida enfocada en mi propósito?'".

placeholder Mi reino por un poco de batería. (iStock)
Mi reino por un poco de batería. (iStock)

Como decíamos, el truco se basa en ver el teléfono móvil como un medio, y no como un fin. Dandapani lo compara con las herramientas de jardinería que tiene en casa para acondicionar su jardín, las cuales solo usa cuando es necesario, teniéndolas guardadas el resto del tiempo. Evidentemente, se le puede hacer una crítica, llegados a este punto, y es que el móvil tiene diferentes funcionalidades que no solo sirven para hacernos la vida más fácil, sino también para convivir con nuestros semejantes. Cuando antes usábamos un despertador o mapas para guiarnos por las ciudades, ahora todas esas herramientas quedan reducidas a la palma de nuestra mano.

Tolerar el aburrimiento

Por ello, renunciar a estas comodidades sería un poco estúpido. No podemos huir ni renunciar a la tecnología solo porque no nos guste o porque nos cause ansiedad, pues ha transformado a la sociedad y a nosotros mismos como individuos debido a que ha trastocado nuestra manera de relacionarnos con el entorno. Sin embargo, sí que podemos establecer ciertos hábitos para no caer en actitudes contraproducentes con nuestros propósitos vitales y nuestra salud mental. Y eso pasa por saber tolerar el aburrimiento y no tener que recurrir al teléfono móvil cada dos por tres.

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"La mayoría de las personas no dedica un solo segundo a reflexionar para sí mismas", prosigue Dandapani. "Podrán pasar dos horas con un amigo, pero no consigo mismos. ¿Qué tal si escuchas tus propios pensamientos y atiendes a lo que quieres? Si no pasas tiempo contigo mismo, nunca lo sabrás". Pronto, descubrirás que "no hay una solución rápida". En este sentido, podríamos pensar que ahora somos menos pacientes que antes debido a la celeridad de las redes de conexión de última generación. Esto nos lleva a buscar el alivio instantáneo, una descarga veloz de dopamina. Pero la realidad es que muchos procesos vitales quedan fuera de nuestro marco de acción y, por desgracia, la vida en ocasiones es plana. En una pantalla, los hechos se suceden sin parar, pero en la vida real tienes que pasar muchos momentos solo sin que no pase nada.

Por tanto, la mejor forma de acabar con estas conductas maniáticas relacionadas con el teléfono móvil es tener más o menos claro qué es lo que quieres, lo que te interesa y lo que consideras verdaderamente útil. Aquello que es realmente constructivo para ti y hace que te levantes todas las mañanas. En caso contrario, si te dejas llevar por los impulsos ciegos y automáticos, nunca llegarás a nada por tu falta de concentración, lo que redundará en una mayor frustración.

El uso del teléfono móvil, en muchas ocasiones, roza lo patológico. Incluso, cuando realmente no lo estamos utilizando: hacer 'scroll' sin parar es precisamente esto, puesto que aunque podamos excusarnos de que simplemente "nos estamos informando", al final ver pasar tantas noticias, publicaciones, vídeos e imágenes por nuestros ojos producen el efecto contrario, que no es más que la pura sobrecarga de información y estímulos que no lleva a ninguna parte. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Muchas veces, además, de forma automática, sin control, solo por "pasar el rato".

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