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Así afecta el 'doomscrolling' a tu cerebro (y cómo ponerle remedio)
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PSICOLOGÍA

Así afecta el 'doomscrolling' a tu cerebro (y cómo ponerle remedio)

Consumir de manera compulsiva contenidos negativos y noticias malas antes de ir a dormir pasa factura: aquí van una serie de consejos para que no te suceda

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Tras la llegada de la pandemia, también apareció en nuestras vidas un término asociado a una conducta negativa: consumir noticias malas de manera compulsiva: el 'doomscrolling'. En aquella época no recibíamos ningún mensaje tranquilizador sobre el coronavirus y, ya fuera porque sintiéramos la necesidad o por mero masoquismo, mirábamos la televisión y consultábamos el teléfono móvil con más ansiedad que de costumbre. Y, obviamente, eso no hizo ningún bien por nuestra salud mental.

Está comprobado que el 'doomscrolling' favorece la aparición de síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión debido a su influencia en nuestro estado de ánimo y lo empáticos que somos con los mensajes que recibimos. Si solo recibimos noticias negativas y encima buceamos en ellas de forma compulsiva, el cóctel resultante puede imbuirnos en un estado de apatía, tristeza o paranoia, depende del caso y la persona.

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Empatizar excesivamente con todo lo malo que ocurre en el mundo (como por ejemplo ahora la invasión de Ucrania por parte de Rusia), no hace nada para que esas cosas desaparezcan, sino que nos vuelve más vulnerables a que nuestros pensamientos negativos afecten a nuestra salud mental y bienestar. Esto, si se cronifica, puede producir una disminución de la capacidad cognitiva a largo plazo, como una menor atención o problemas de memoria. Al fin y al cabo, consumir contenidos malos de forma reiterativa nos exige un esfuerzo y tiempo mental muy valioso que deberíamos estar aprovechando en otras cosas.

Y lo más importante: nos quita la perspectiva suficiente como para poder separar o relativizar todo lo malo que nos ocurre a nosotros o a los demás, dejando de lado asuntos que pueden ser más urgentes y que tienen una solución más fácil, en detrimento de aquellas preocupaciones que son inasumibles debido al alcance o porque sencillamente no podemos hacer nada por aliviarlas.

¿Usas demasiado el teléfono?

Por otro lado, aunque consumiéramos contenidos positivos de manera compulsiva, nuestra atención también se resentiría. Utilizar el móvil para lo que sea mientras estás haciendo otra cosa (especialmente una tarea que requiere de concentración) resta capacidad de memorización, lo que a largo plazo puede desencadenar un problema crónico de atención. Un estudio, por ejemplo, midió las consecuencias académicas de unos alumnos que estudiaron con y sin el móvil para un examen. Al final del experimento, aquellos que no se vieron interrumpidos por ningún mensaje experimentaron mejores niveles de concentración y agilidad mental (expresados en la rapidez con la que acabaron la prueba) que aquellos que revisaron constantemente su teléfono, que además sintieron una fuerte sensación de estrés.

"Trata de programar algo que disfrutes hacer, te relaje o te desestrese, como leer un libro, ver una película, visitar a familiares o amigos..."

Por ello, no es solo que el 'doomscrolling' nos dañe a nivel mental y emocional con contenidos negativos, es el propio uso del teléfono lo que también conduce a una peor capacidad de retención de conceptos y razonamiento mental. Y esto, evidentemente, puede afectarnos en todas las esferas de la vida: la personal, la laboral o la académica. Ahora bien, ¿qué hacer al respecto?

Lo más importante es dominar la situación, lo que pasa por tomar decisiones conscientes y no dejarse llevar. "Trata de programar algo que disfrutes hacer, te relaje o te desestrese, como leer un libro, ver una película, visitar a familiares o amigos...", aconseja un grupo de psicólogos desde 'Science Direct'. "Hacer ejercicio, aprender algo nuevo, como un idioma o tocar un instrumento musical... mejora tanto el estado de ánimo como la cognición".

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Si por ejemplo todas las noches recorres de manera obsesiva el 'timeline' de tu red social favorita, reduce unos minutos de esta actividad para leer un libro. Eso estimulará tu cerebro para que descanse mejor y a la vez te proporcionará un sueño mucho más placentero y profundo, por lo que tu descanso mejorará. No pongas la excusa de que no tienes ganas, pues todo depende del libro que escojas según los temas que te interesen.

En caso de que creas que no puedes salir de ese círculo de noticias negativas por ti mismo, lo mejor que puedes hacer es acudir a la ayuda de un especialista. A lo mejor has adquirido un trastorno obsesivo conductual (TOC), aunque sea leve, al que necesites poner freno o remedio. "En un mundo globalizado y moderno con tantos flujos de información y estimulación, algunos buenos y otros malos, es esencial identificar tus objetivos", esgrimen desde la web anteriormente mencionada. "Por ello, es igualmente necesario desarrollar una estrategia para lograrlos y evitar distracciones. Al final, lo básico para conseguirlo es tratar de mantenerte positivo y resistente, por tu bien y el de los demás".

Tras la llegada de la pandemia, también apareció en nuestras vidas un término asociado a una conducta negativa: consumir noticias malas de manera compulsiva: el 'doomscrolling'. En aquella época no recibíamos ningún mensaje tranquilizador sobre el coronavirus y, ya fuera porque sintiéramos la necesidad o por mero masoquismo, mirábamos la televisión y consultábamos el teléfono móvil con más ansiedad que de costumbre. Y, obviamente, eso no hizo ningún bien por nuestra salud mental.

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