BAJA LOS NÚMEROS DE LA BÁSCULA

Estos son los 7 errores más frecuentes cuando intentamos perder peso

El proceso de conseguir adelgazar no es nada fácil. Sobre todo si seguimos cometiendo algunos fallos que, en vez de ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos, nos retrasan

Foto: Foto: iStock.
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A la hora de perder peso, los pasos que debes llevar a cabo se podrían resumir en adoptar una rutina de ejercicio físico regular y una dieta sana y equilibrada basada en su mayor parte de fibra y proteínas. A lo largo y ancho de la red encontramos diferentes regímenes alimenticios que nos prometen grandes resultados en poco tiempo, las famosas dietas milagro, pero si te vas a embarcar en la pérdida de unos cuantos kilos has de saber que se trata de un proceso largo y costoso en el que lo más importante es no volver atrás y echar todo el trabajo por la borda.

Cada cuerpo es un mundo, por lo que si estás pensando en adelgazar, lo mejor será que contactes con un especialista para conocer cuál es el mejor plan que se adapta a tu caso. No puedes empezar la casa por el tejado, primero debes saber cuál sería tu peso ideal a partir de tu índice de masa corporal. Pero si quieres saber de forma general cuáles son los malos hábitos que retrasan la pérdida de peso, la revista 'Today' ha recopilado algunos de ellos en base a los comentarios de los expertos del 'fitness' y la nutrición.

No tomas suficientes proteínas

Diversas investigaciones certifican que un desayuno rico en proteínas puede ayudarte a lidiar mejor con el hambre en el resto de la jornada. Es por ello por lo que debes apostar por una primera comida con alto contenido proteico basada en tostadas, cereales (mucho mejor integrales), fruta y un lácteo como un yogur. Las proteínas también son muy importantes en la comida y la cena, pero en menor medida ya que como dice el dicho: "hay que desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo".

No duermes lo suficiente

Cuando tienes poco sueño, las hormonas que regulan el apetito se alteran y sus niveles crecen. El resultado es que tienes más hambre de lo normal. Un estudio demostró que aquellas mujeres que dormían una media de cinco horas tenían un 32% más de probabilidad de experimentar un aumento de peso bastante notable con respecto a las que dormían las siete horas recomendadas. Por ello, si te has propuesto adelgazar es de vital importancia que obtengas un descanso reparador.

Ves el ejercicio como un castigo

La actividad física está relacionada con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y de diabetes. Por ello, debes mentalizarte que el ejercicio no solo sirve para verte mejor delante del espejo y perder peso, sino también como parte de una vida saludable. Mucha gente termina obsesionándose con adelgazar y acaba centrando sus esfuerzos en perder la grasa almacenada.

Cuanto más rápido vayas, más probabilidades hay de que puedas retroceder. Por ello, lo mejor será que poco a poco lo incorpores a tu vida cotidiana y, junto con una dieta sana, te dirijas a tus objetivos de 'fitness'. Realiza deporte porque te hace sentir mejor, para levantarte el ánimo o sentirte más fuerte y con más energía, no solamente porque quieras ver descender los números de la báscula.

Te estresas demasiado

Cuando el estrés es persistente o estás atravesando una época de nervios, el cuerpo genera cortisol, una hormona que hace que tu apetito aumente. Por otro lado, seguro que si padeces ansiedad tienes menos ganas o tiempo para cocinar algo rico y sano, de ahí que muchas veces recurramos a productos precocinados que no le hacen nada bien a nuestro organismo ni a nuestros objetivos de pérdida de peso. Si crees que estás pasando una racha de mucho estrés, lo mejor es que primero le pongas remedio a él y luego ya te ocupes de lo demás. Hay multitud de formas: el propio ejercicio físico es una de ellas, aunque también puedes optar por realizar meditación o disfrutar más del tiempo libre con tus seres queridos.

No escuchas a tu cuerpo

El cuerpo está continuamente mandando señales a tu cerebro para informarle de que está hambriento o que no ha comido suficiente. Pero también que está muy harto del modo de vida al que le has acostumbrado, caracterizado por el sedentarismo y la comida cargada de carbohidratos, azúcares y grasas. Por ello, es muy importante saber qué es lo que necesita el cuerpo y no someterlo a excesos.

Demasiada cantidad

Uno de los errores más comunes a la hora de planificar una dieta es creer que vas a tener que dejar de comer cosas ricas que te gustan. Efectivamente, deberás llevar a cabo sacrificios, pero eso no quiere decir que no te puedas dar un ligero capricho de vez en cuando. Muchos expertos ven el mayor problema en las porciones que tomamos de cada alimento o plato que nos gusta. No es lo mismo comer una hamburguesa a la semana, que dos o incluso tres. Si quieres perder peso, antes de establecer un régimen alimenticio que restringa los carbohidratos, las grasas o los azúcares, también debes pensar que la clave está en comer menos de este tipo de alimentos nocivos y más de los sanos. ¿Tienes hambre a media mañana? Ingiere una manzana, es un saciante excelente y además viene muy bien para tu salud gástrica.

Demasiada comida precocinada

Una de las mejores fórmulas para perder peso es básicamente cocinar por tí mismo aquello que vas a comer. Solo así controlas al cien por cien qué te estás llevando a la boca. Los alimentos precocinados y platos preparados suelen tener mucha cantidad de sal o de azúcares, por no hablar de las grasas y los compuestos químicos antioxidantes o colorantes, que no hacen ningún bien a tu salud ni a tus objetivos de pérdida de peso. Es por ello que si optas por un cambio en la dieta te mentalices de que a partir de ahora eres tú y solo tú quien decide qué es lo que va a comer. Apuesta por las verduras, frutas y cereales integrales. Las carnes y pescados, siempre a la plancha. Y por lo demás, muévete todo lo posible.

Alma, Corazón, Vida
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