ejemplo de superación

La dieta que consiguió que este médico adelgazase 56 kilos

La vida de este joven no ha sido un camino de rosas precisamente, pero ha sabido reconducirla para que sus debilidades se conviertan en fortalezas

Foto: Fuente: @Kevingendreau.
Fuente: @Kevingendreau.

A veces la vida nos da un revés que nos tumba y del que nos es muy difícil recuperarnos, si es que alguna vez lo hacemos. Pero de todo se aprende, o por lo menos esa es la filosofía del doctor Kevin Gendreau, que nunca pensó que su historia de superación se volvería viral. 'A priori', no parece una vida que se diferencie de cualquier otra: con 31 años trabajaba en Fall River, un hospital en Massachusetts, y pesaba nada más y nada menos que 136 kilos.

Sin embargo, fue una enfermedad terrible lo que le hizo replantearse su existencia. Cuando tenía 17 años, tuvo que observar impotente cómo su padre sucumbía a un cáncer terminal. Una experiencia devastadora contra la que solo combatió mediante el estrés: recurrió a la comida para librarse de su tristeza. "Básicamente comencé a anestesiarme mediante azúcar y carbohidratos procesados. Eran como un antidepresivo para mí, porque al fin y al cabo, cuando ingieres comida basura tu cerebro libera dopamina y aumenta la serotonina, hormonas que sirven para sentirte bien", indicó en una entrevista en 'Best Life'.

Un golpe duro

Lo que comenzó como un mecanismo de defensa pronto se convirtió en una verdadera adicción a la comida que, como es lógico, causó estragos en su salud física y mental. Le diagnosticaron presión arterial alta, hipertensión, colesterol alto, una enfermedad del hígado y apnea del sueño entre otras cosas. "Sabía que todo ello se debía a mis hábitos alimenticios pero simplemente no podía pasar", explica. En los peores momentos llegó a pesar 138 kilos. "No estaba contento en mi propia piel, me odiaba y eso me incapacitaba para tener citas, hasta que no bajé de peso no conseguí aceptarme y derribar el muro que había creado", señala.

Pero la vida todavía habría de depararle otro duro golpe. En 2016, a su hermana la diagnosticaron cáncer de ovario con metástasis. "Fue aterrador. Mientras ella intentaba seguir aquí con vida para poder pasar más tiempo con sus hijos yo me estaba matando con lo que comía. Todo lo que hacía con mi propio cuerpo era mi responsabilidad", se lamenta. Por ello, en agosto de ese mismo año, decidió comenzar su viaje con un billete solo de ida hacia la pérdida de peso.

La enfermedad de su hermana le llevó a replantearse su vida. Abandonó la comida basura y comenzó a contar las calorías que consumía

Su hermana Rachel, tristemente, falleció en 2017 a la edad de 32 años, pero en esta ocasión Kevin no recurrió a la comida para paliar la tristeza. Decidió comenzar su dieta para estar más ágil y así poder cuidar a los hijos de su hermana, que tenían seis y dos años en el momento de su muerte. Suena fácil, pero no lo fue en absoluto: abandonó la comida basura y comenzó una dieta de alimentos integrales rica en frutas, verduras, nueces y proteínas. Además, decidió utilizar una aplicación para conocer las calorías que consumía y, de manera casi mágica, los kilos comenzaron a desaparecer.

Cuando su peso se estancó (al bajar unos 30 kilos) decidió comenzar con el ayuno intermitente, que le ayudaron a perder el resto. Existen varias maneras de llevarlo a cabo, pero sin duda la forma más famosa de todas es el método 16:8. Según una investigación, este régimen hace que el páncreas regenere las células que regulan el azúcar en sangre. Esencialmente, este tipo de planes pueden tener el potencial para ayudar a combatir la diabetes y, además, es muy simple: propone limitar el consumo de alimentos a solo ocho horas durante todo el día, una técnica que soporta el control de peso.

"Perder peso me curó de todas las maneras posibles" explica, ahora que tiene un peso saludable de 82 kilos. "Cuando luchas contra una adicción es muy difícil salir del ciclo. El mejor consejo que puedo dar al respecto es que encuentres una motivación que te haga cambiar. Para mí, fue que mi hermana enfermase y necesitara a alguien que cuidase a sus hijos, pero podría haber sido cualquier cosa. Una vez que encuentras la razón y te comprometes, ya no puedes volver a mirar atrás", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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