La dieta con la que bajas una talla en una semana y sin pasar hambre
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La dieta con la que bajas una talla en una semana y sin pasar hambre

El método de la terapeuta nutricional Jeannette Hyde para perder peso no es otro que cuidar el intestino, y promete perder más de dos kilos por semana haciendo tres comidas al día

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¿Te imaginas hincharte a comer y aun así adelgazar? ¿Y perder más de una talla en apenas cinco días sin pasar nada de hambre? Lo creas o no, es real, al menos eso es lo que asegura la terapeuta nutricional Jeannette Hyde, autora del bestseller 'The Gut Makeover', quien cree que el secreto para perder peso radica en el intestino.

Este "órgano olvidado", como ella lo llama, "es el resultado de todo lo que ingieres; si lo alimentas de cosas buenas, tendrás un intestino sano, pero si lo descuidas y lo llenas de desechos tóxicos, terminarás con un fango maloliente que envenenará todo lo que toque", asegura Hyde, en declaraciones recogidas por 'The Daily Mail'.

En solo cinco días bajó una talla y 2,2 kilos sin pasar nada de hambre: "Fue la dieta más indolora que he hecho, por eso me planteo continuarla"

La mayoría de nosotros seguimos una dieta occidental: alta en carbohidratos refinados, en azúcar y en alimentos color beige. Y muchos de nuestros males modernos, desde la obesidad a los trastornos psicológicos pasando por el acné y la hinchazón, se deben a que no sabemos tratar a nuestro intestino como se debe, según la experta.

Daisy Goodwin decidió probar el régimen que Hyde expone en su libro, en un retiro alimenticio en Menorca. Y le funcionó: perdió una talla en tan solo cinco días. Veamos cómo lo hizo.

"Comía hasta reventar"

El retiro en cuestión era en una casa en medio de un campo de olivos, y su habitación daba al mar. La ubicación la inspiró. Todo lo que comieron los huéspedes desde el primer día se hizo bajo las indicaciones de Jeannette. El primer desayuno fue sin cereales ni pan, sin lacteos y sin azúcar. "En cambio, tuvimos deliciosos filetes de atún y cinco exquisitas ensaladas. Comí hasta que no pude comer más, masticando cada bocado 20 veces como aconseja Jeannette, y me levanté sintiéndome llena, pero no hinchada", asegura Daisy.

Las comidas y cenas que hizo los días posteriores, todos en un intervalo de 12 horas, "resucitaron" su espíritu. Higos, mangos, papayas, pìña, kiwi, pan de plátano, nueces, aceite de oliva, huevos... Hambre, no pasaba. "La proteína en cada comida es parte del plan de renovación del organismo, entonces ¿quién era yo para rechazar los platos que me ponían? "Los huevos fueron servidos con espinacas, champiñones y pimientos rojos, por supuesto". Cualquiera diría que estaba a dieta.

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Daisy Goodwin

"Fue el desayuno más grande que había comido en años, pero no me dejó llena, sino satisfecha y lista para una hora de pilates. La siguiente noche disfrutamos de una comida de tres platos, incluyendo un mousse de chocolate y aguacate con sorbete de mandarina; nos mirábamos unos a otros y nos preguntábamos si realmente podríamos perder peso comiendo tanto. Jeannette sonrió y dijo que si el estómago está sano, tomar los alimentos correctos no nos hará engordar, sino todo lo contrario".

La mayoría de las personas que siguen su plan de renovación del intestino durante cuatro días pierden alrededor de dos kilos, asegura la precursora de la 'dieta gourmet'. Daisy dudaba de que fuese cierto, pero se lo creyó cuando lo vio en sus propias carnes, y nunca mejor dicho: "La falda que me quedaba ajustada, ahora me iba suelta. Creo que el truco está en comer sólo tres veces al día, sin tentempiés".

El intestino es el resultado de todo lo que ingieres; si lo descuidas y lo llenas de desechos tóxicos, terminarás con sobrepeso

Dejar muchas horas entre las ingestas permite que las bacterias hagan su trabajo y extraigan todos los nutrientes de los alimentos. Si eres un adicto al picoteo, entonces tus bacterias intestinales nunca tienen la oportunidad de trabajar correctamente".

"Un régimen indoloro"

La salud del intestino no solo nos hace adelgazar, sino que mejora nuestro estado de ánimo, ya que "las bacterias de este órgano se equilibran". La terapeuta asegur asimismo que si cultivamos nuestro jardín intestinal seremos más capaces de lidiar con el estrés que del día a día. En el caso de Daisy fue clara: ha de saltarse el café mañanero y limitar el hábito del té a dos tazas diarias como mucho; además, ha de tratar de comer entre 30 y 60 tipos diferentes de verduras, hierbas y frutas a la semana.

"El último día de retiro empecé a sentirme como nueva: los dolores de cabeza se habían ido, mi cuello se había relajado y mi piel había pasado de gris a brillante", confiesa Daisy, que ahora no le costaba nada hacer los largos en la piscina, algo que antes le dejaba sin aliento.

En solo cinco días bajó una talla y 2,2 kilos. "Fue la dieta más indolora que he hecho, por eso me planteo completar el plan de cuatro semanas".

Las claves de la dieta

  • Semanas 1 y 2

El foco está en construir una variedad más amplia de bacterias. En los primeros 15 días has de tener en cuenta lo siguiente:

  1. Vegetales y fruta: mínimo cinco tazas de vegetales y dos de frutas. Intenta que haya de 20 a 30 variedades por semana.
  2. Proteína: compra la mejor que puedas (carne, pescado, huevos, nueces, semillas) y tómalas en cada comida.
  3. Masticar: relájate y mastica lentamente.
  4. Ayuno: adquiere el hábito de estar sin comer por 12 horas entre la cena y el desayuno. Un periodo largo sin comida mejora el microbioma.
  5. No picotear: Evita los tentempiés. Haz sólo tres comidas al día.
  • Semanas 3 y 4

La segunda mitad del plan es 'temporada de siembra':

  1. Prebióticos: aumenta la ingesta de alimentos prebióticos que contienen fibras, que alimentan bacterias en el intestino. Estos incluyen: manzanas, espárragos, plátanos, patatas crudas, hinojo, ajo, alcachofas, puerros, cebollas.
  2. Probióticos: contienen bacterias buenas e incluyen: leche de kéfir, queso Roquefort o miso.
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  • Prohibido

El alcohol, la cafeína, el azúcar, los edulcorantes, los productos lácteos, granos (especialmente trigo, centeno y espelta), judías y legumbres (contienen altos niveles de lectinas que pueden causar hinchazón) y frutos secos (debido al alto contenido de fructosa).

  • Mantenimiento

Cuando termine el mes, la transición a la etapa de mantenimiento debe hacerse siguiendo la consabida dieta mediterránea, que incluye vegetales (verduras, frutas de temporada y hierbas silvestres) complementadas con pescado, nueces y granos, aceite de oliva virgen extra, huesos madurados rebosantes de bacterias buenas y cantidades moderadas de carne.

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