Por qué el 99% de los plátanos está cerca de desaparecer
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uno de las frutas más populares está por desaparecer

Por qué el 99% de los plátanos está cerca de desaparecer

La industria exportadora de la banana se encuentra en una situación límite ante la amenaza de plagas que pueden poner a la especie más consumida en riesgo de extinción

placeholder Foto: Científicos y expertos buscan una solución a marchas forzadas. (iStock)
Científicos y expertos buscan una solución a marchas forzadas. (iStock)

100 millones de toneladas al año provenientes de 130 países tropicales y subtropicales convierten al plátano en la fruta más popular del mundo. Si este producto rico en potasio es uno de los favoritos de tu dieta, te interesará saber que algunos expertos estiman que en muy poco tiempo podría quedar fuera de tu mesa.

Como señala el medio The Conversation, el causante de la alarma esla Tropical Race 4 o TR4, una potente mutación de la temida enfermedad de Panamá. El 99% de los plátanos que se venden en los países desarrollados derivan de la variedad Cavendish y el desastre viene provocado por el modo con el que esta especie se cultiva. Mientras diversidades de otros frutos se plantan en proximidad unos de otros, los plátanos que podemos encontrar en el supermercado son todos iguales (literalmente iguales ya que son copias genéticas).

La plagas han tenido unas consecuencias devastadoras generando un aumento de los precios y una rebaja de la calidad del propio plátano

De este modo, los grandes exportadores pueden reducir costes para llevar a cabo una producción masiva, al tiempo que eliminan imperfecciones que no suelen ser del gusto de los consumidores. La base de todo ecosistema es su diversidad, y el monocultivo, muy extendido en el tercer mundo, provoca un desequilibrio medioambiental que atenta contra este principio, facilitando plagas como la que ahora asola al Cavendish.

Un precedente: el Gros Michel

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y para muestra lo que ocurrió enlos años sesenta, cuando la variedad de plátano más extendida no era la que comemos ahora sino la así llamada Gros Michel o Big Mike. La misma se vio mermada por una catástrofe casi copiada de la actual. El monocultivo de esta especie llevó a que se propagara con facilidad la enfermedad de Panamá (provocada por el hongo Fusarium oxysporum), llevando en su momento a la industria de exportación del plátano al borde de la bancarrota.

La propagación de la plaga fue imposible de controlar ya que que este hongo se introduce con facilidad en la tierra y en el agua. La aplicación de fungicidas resultó totalmente ineficaz ya que su resistencia es tal que puede permanecer en el suelo durante décadas, dejando el terreno completamente inútil para el cultivo. Incapaces de hacer circular el agua y los nutrientes indispensables, las plantas acabaron inevitablemente pereciendo. En este momento, el Gros Michel se encuentra virtualmente extinto.

La historia se repite

La llegada del cavendish a los supermercados hay que entenderla como una necesidad, ya que su elección para la explotación de plátanos se debe a queen su origenera resistente a la enfermedad de Panamá. El nuevo caso pone en entredicho la cultura del monocultivo y por mucho que los científicos estén trabajando en diferentes soluciones, la realidad es que en este momento no disponemos de un sustituto que pueda hacer cara a la nueva mutación.

El Cavendish lleva ya tiempo en una situación muy complicada debido a la propagación de otra enfermedad conocida como la Black Sigatoka

Este tipo de bananas fueron desarrolladas por eljardinero Joseph Paxton, quien en 1830 comenzó a cultivarlas en Chatsworth, Inglaterra, partiendo de una variedad importada de Mauritania. Misioneros de distintas órdenes comenzaron a distribuir la planta de Paxton por diferentes partes del mundo, entre ellas, las Islas Canarias.

El Cavendish lleva ya tiempo en una situación muy complicada debido a la propagación de otra enfermedad conocida como la Black Sigatokacausada por el Mycosphaerella fijiensis. Este hongo provoca la muerte de las células que permiten a las plantas llevar a cabo la fotosíntesis. La plaga ha tenido unas consecuencias desastrosas para la producción mundial, generando un aumento de los precios y una rebaja de la calidad del propio plátano. Se ha probado a detener la propagación a través del uso intensivo de fungicidas con consecuencias muy negativas tanto para el medio ambiente como para la salud de los trabajadores del sector. Las medidas, además, han favorecido a que sobrevivan las cepas que son resistentes a tales productos químicos por lo que la enfermedad es cada vez más difícil de controlar.

Por si esto fuera poco, llegamos a la catástrofe actual. El TR4, estudiado en profundidad en un trabajo publicado en la revista 'Plos',se encuentra en expansión en numerosos países del sureste asiático, enOriente Medio y en África. Si el hongo llega a Latinoamérica y al Caribe la industria de la exportación de bananas se puede ver en una situación más desastrosa aún que la que sufrió con el Gros Michel. Los productores se apoyan por el momento en medidas temporales que buscan impedir la entradaa través de herramientas para el cultivo propias y exclusivas. Con todo, es imposible impedir que el hongo llegue de maneras imprevisibles:a través de alguna planta infectada, de tierra contaminada, de las botas de los propios trabajadores o incluso de tormentas.

Se busca en la actualidad mejorar el Cavendish a través de la ingenieria, pero sin programas que beneficien la diversidad genética es difícil que se paren de raíz estas plagas. En la actualidad disponemos de un millar de especies de plátano, si bien la mayor parte carecede las características que los productores buscan: ausencia de pepitas, capacidad para durar en el tiempoyque posean una cantidad de azúcar que guste al consumidor. Históricamente el desarrollo genético del plátano se ha visto ademásmuy poco evolucionadoen comparación con otros frutosdebido, sobre todo, a la falta de subvenciones.

La selección natural clásica o la ingeniería genética pueden ser una buena herramienta para asediar el problema.Todo ello resultará especialmente útil para mejorar los cultivos y acabar con los agentes patógenos que los amenazan. El ejemplo que hemos tratado en estas líneas debería llevarnos a la conclusión de que el problema para este tipo de explotaciones no se halla quizás en el tipo de plátano que elijamos plantar, sino que son las formas de cultivo, con sus consecuencias para la diversidad genética, las que necesitan de una revisión urgente.

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