también rebaja el crecimiento para la ue

Bruselas certifica que el nuevo Gobierno tendrá que recortar unos 8.000 millones

Las previsiones macroeconómicas de invierno reflejan la preocupación de Bruselas respecto a la deriva del déficit público español
Foto: Símbolo del euro. (Reuters)
Símbolo del euro. (Reuters)

La economía española seguirá creciendo en 2016 de forma robusta. Ahora bien, lo hará de forma más moderada. En concreto, pasará del 3,2% en 2015 al 2,8% este año, y al 2,5% el próximo. Es decir, un perfil descendente. Pese a ello, la Comisión Europea ha elevado en una décima sus perspectivas sobre España para este año y el próximo. Una revisión mínima que, sin embargo, no se trasladará a las cuentas públicas, que, al contrario de lo que podría parecer a la luz del mayor crecimiento, se deteriorarán un poco más. Entre otras cosas porque el consumo público habrá crecido un 2,2% el año pasado y un 0,6% este año.

Según los servicios técnicos de la Comisión, el déficit público habrá acabado en 2015 en el 4,8%, lo que supone seis décimas más que lo pactado en su día con Bruselas. Para 2016, lo previsto es finalizar con un desequilibrio equivalente al 3,6% (ocho décimas por encima de lo previsto por el Gobierno español), mientras que para 2017, estima un déficit equivalente al 2,6%, ya por debajo del objetivo de estabilidad (3%). En todos los casos, eso supone un aumento de una décima de PIB (unos 1.000 millones de euros) respecto de las previsiones de otoño. Es decir, más crecimiento, pero también mayor déficit.

Esto significa que el nuevo Gobierno, cuando se forme, tendrá asignada una misión inmediata, y que no es otra que reconducir las cuentas públicas hasta el escenario de consolidación presupuestaria pactado con Bruselas, y que supone, según los estudios de sus técnicos, un recorte adicional (entre ingresos y gastos) equivalente a unos 8.000-8.500 millones de euros para poder cumplir con el déficit. 

 

Otra cosa es que el nuevo Ejecutivo sea capaz de pactar un nuevo calendario de reducción del déficit público. Algo que hizo hace unos meses con Francia, pero negó a otros países. Y hay que tener en cuenta que ya el Gobierno de Rajoy logró al principio de la última legislatura una ralentización de esos objetivos. España, sin embargo, sigue siendo el país con mayor déficit público de la eurozona, lo que hace más improbable la concesión de ese retraso.

Según el comisario de Finanzas, Pierre Moscovici, lo que hacen las previsiones de invierno es ratificar lo que ya se sabía hace unos meses, que España no cumplirá el objetivo de déficit. “No vamos a modificar nuestras previsiones”, dijo Moscovici. No ha querido adelantar si la Comisión daría un año más al nuevo Gobierno para cumplir con el déficit, pero a modo de advertencia ha asegurado este jueves que los análisis de la CE son “justos y exactos”, y que, por eso, “hay que tomarlos seriamente”. En una palabra, el nuevo Gobierno “tendrá que tomar medidas”. En concreto, de unas ocho décimas de PIB. Ahora bien, en el informe sobre España se deja claro que la incertidumbre política pesa sobre el crecimiento del PIB. “Es un riego la formación del nuevo Gobierno”, se asegura..

 Pierre Moscovici. (Efe)
Pierre Moscovici. (Efe)

Ese pobre comportamiento de la deuda pública es lo que explica, según las previsiones de invierno, que el nivel de deuda pública no bajará del 100% hasta el 2018. Es decir, por encima de lo estimado por el Gobierno, que ya para 2016 había previsto situar el endeudamiento por debajo de ese umbral. Bruselas estima, sin embargo, que la deuda pública seguirá creciendo hasta el 101,2% este año, y sólo a partir de 2017 comenzará a bajar ligeramente hasta el 100,1% del Producto Interior Bruto.

Los datos de la Comisión Europea no modifican de forma relevante sus expectativas sobre el empleo. Y según sus estimaciones el paro bajará este año hasta el 20,4%, mientras que el próximo ejercicio descenderá hasta le 18,9%. Por lo tanto, todavía diez puntos por encima del nivel de desempleo existente al principio de la crisis económica. El empleo, según Bruselas, crecerá este año un 2,6% y ya sólo un 2% en 2017, lo que explica la lentitud en la reducción de las tasas de paro.

Todas estas magnitudes se producirán en un contexto de baja inflación y de reducidos aumentos de los costes laborales, en torno al 0,4%. Algo que estimulará el consumo privado (principal componente del PIB) debido a la coincidencia en el tiempo de tres factores: el desplome de los precios del petróleo, la debilidad del euro y la política monetaria expansiva del BCE que ha hundido el Euribor hasta situarlo ya muy cerca del 0%. Con numerosos países en los que la rentabilidad de la deuda pública es negativa, lo que supone un fuerte ahorro para los tesoros nacionales.

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