ESPAÑA, SÉPTIMA ECONOMÍA DE LA UNIÓN EUROPEA

El paro no bajará del 20% hasta 2017 pese a un crecimiento del 3%

La economía española crecerá con fuerza en los próximos dos años. Pero, al mismo tiempo, los niveles de desempleo seguirán siendo extraordinariamente elevados. Como el déficit público estructural.

Foto: El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. (Reuters)
El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. (Reuters)

¿Es posible crecer con fuerza y mantener al mismo tiempo altos niveles de desempleonbsp;La respuesta es sí. Al menos, en el caso español. Eso es lo que estima la Comisión Europea, que en sus previsiones de otoño constata que la tasa de paro en relación a la población activa no bajará del 20% hasta 2017. Al mismo tiempo, estima que el PIB avanzará este año un 3,1% y un 2,7% en 2016. Para el año siguiente lo reduce hasta el 2,4%.

Ese perfil descendente se explica, fundamentalmente, por el agotamiento del efecto dinamizador que está teniendo para la economía la confluencia de factores como el desplome de los precios del petróleo (por debajo de los 50 dólares barril), la debilidad del euro respecto del dólar y el descenso de los tipos de interés (cercanos a cero). Estos factores son los que explican ­además de la creación de empleo­ que la tracción del crecimiento se sitúe en su totalidad en el consumo privado, toda vez que el sector exterior detraerá algo de crecimiento este año y tendrá un comportamiento neutral en los dos años siguientes.

Bruselas, en concreto, estima que el consumo privado crecerá este año un 3,4%, por encima de lo que lo hará el PIB, mientras que durante los dos años siguientes se irá desacelerando hasta el 2,7% y el 2,1%. Es decir, a medida que se agotan los aumentos de la renta disponible derivados de factores exógenos, se irá ralentizando el consumo de los hogares y de las empresas. Eso explica que la reducción de la tasa de desempleo será más lenta de lo que prevé el Gobierno español.

Y es que los técnicos de la Comisión Europea cuestionan que sea posible crear medio millón de puestos de trabajo cada año durante los próximos ejercicio, como estima el Ejecutivo. Prevé, en concreto, que el empleo avance un 2,8% este año, pero ese incremento se irá suavizado en 2016 (2,5%) y 2017 (2%), por lo tanto, muy por debajo de las previsiones del Gobierno.

Ese avance del empleo, en todo caso, será compatible con un aumento de la remuneración de los asalaridos muy moderado. Los sueldos subirán el año próximo un 0,6% y un 1,3% en 2017, lo que provocará que los costes laborales unitarios reales seguirán en tasas negativas (un 0,6% el año próximo).

El consumo público, al contrario de lo que sucederá este año (0,8% de incremento), tenderá a ralentizarse. Aun así, la reducción del déficit público será más lenta de lo previsto también por el Ministerio de Hacienda. Bruselas sitúa el desequilibrio fiscal para este año en el 4,7% del PIB (ligeramente por encima de la estimación del Gobierno), mientras que para los dos próximos años coloca el déficit en el 3,6% y el 2,6%, respectivamente.

Previsiones de crecimiento de la Eurozona

Lo más relevante, sin embargo, es la enorme dificultad que tendrá España para reducir el déficit público de carácter estructural, es decir el que no tiene en cuenta el ciclo económico, y que es el que mejor representa las cuentas públicas. Bruselas sitúa ese déficit por encima del 2,5% este año y los dos siguientes, lo que significa que si la economía se diera la vuelta por razones cíclicas, España volvería a tener elevadísimos niveles de déficit público.

En todo caso, los fuertes desequilibrios acumulados en los últimos años explican que el nivel de deuda pública respecto del PIB supere el 100% del PIB durante el trienio anualizado, algo que descarta, sin embargo, el Gobierno español, que en sus documentos rechaza que se vaya a superar ese umbral psicológico.

Esto se debe, fundamentalmente, a que la amenaza de deflación persiste. Bruselas estima que el IPC caerá (media anual) el 0,5% este año, aunque se recuperaría algo en los dos próximos ejercicios (0,7% y 1,2%). El deflactor del PIB, una medida más representativa, se situará este año en el 0,5%, con un PIB nominal que apenas crecerá un 3,2% (casi lo mismo que en términos reales).

La parte más positiva es que España, pese al aumento de las importaciones derivado del mayor crecimiento seguirá teniendo superávit de su balanza por cuenta corriente, en lo que tiene mucho que ver el coste de los productos energéticos.

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