ANÁLISIS MOLECULAR

¿Frío o calor? Nuestro organismo solo percibe dos estaciones

El cuerpo humano experimenta patrones de cambio predecibles, pero no siguen ninguna de las señales tradicionales de la Madre Naturaleza

Foto: Finales de la primavera, principios de verano y finales del otoño, principios de invierno las estaciones que nuestro organismo percibe
Finales de la primavera, principios de verano y finales del otoño, principios de invierno las estaciones que nuestro organismo percibe
Autor
Tiempo de lectura3 min

Todos tenemos claro, a nivel intelectual, que existen cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. No obstante, nuestro organismo lo ve de otra manera y solo concibe dos, según un reciente estudio de la Universidad de Stanford (Estados Unidos).

"Nos enseñan que las cuatro estaciones se dividen en partes casi iguales a lo largo del año, y pensé, 'Bueno, ¿quién lo dice?'", explica Michael Snyder, profesor y catedrático de Genética de la Escuela de Medicina de la universidad estadounidense. "No parecía probable que la biología humana se adhiriera a esas reglas. Así que hicimos un estudio guiado por las composiciones moleculares de la gente para que la biología nos dijera cuántas estaciones hay", explica en un comunicado de la universidad.

Tomando como base los datos moleculares de más de 100 participantes durante cuatro años, el estudio indica que el cuerpo humano experimenta patrones de cambio predecibles, pero no siguen ninguna de las señales tradicionales de la Madre Naturaleza.

Final de primavera, final de otoño

En total, Snyder y su equipo vieron más de 1.000 moléculas que fluyen y refluyen anualmente, con dos períodos de tiempo fundamentales: finales de la primavera, principios de verano y finales del otoño, principios de invierno. Estos son períodos de transición claves cuando el cambio está en marcha, tanto en el aire como en el cuerpo.

"Nos enseñan que las cuatro estaciones se dividen en partes casi iguales a lo largo del año. No parecía probable que la biología humana se adhiriera a esas reglas"

El estudio se llevó a cabo en 105 personas de edades comprendidas entre los 25 y los 75 años y cerca de la mitad eran resistentes a la insulina, lo que significa que sus cuerpos no procesan la glucosa normalmente.

Alrededor de cuatro veces al año, los participantes proporcionaron muestras de sangre, que fueron analizadas por los científicos para obtener información molecular sobre la inmunidad, la inflamación, la salud cardiovascular, el metabolismo y el microbioma, entre otros. Los científicos también hicieron un seguimiento del ejercicio y los hábitos alimenticios de todos los participantes.

El invierno, la estación más fría del año (Unsplash)
El invierno, la estación más fría del año (Unsplash)

En cuatro años, los datos mostraron que el período de la primavera tardía coincidió con un aumento de los biomarcadores inflamatorios que se sabe que juegan un papel importante en las alergias, así como un aumento en las moléculas involucradas en la artritis reumatoide y la osteoartritis.

También vieron que una forma de hemoglobina llamada HbA1c, una proteína que señala el riesgo de diabetes de tipo 2, alcanzó su punto máximo durante este tiempo, y que el gen PER1, que está altamente involucrado en la regulación del ciclo de sueño-vigilia, también estaba en su punto más alto.

Nuestro cuerpo se prepara

Cuando Snyder y su equipo siguieron los datos hasta principios del invierno, vieron un aumento en las moléculas inmunes conocidas por ayudar a combatir la infección viral y los picos de las moléculas involucradas en el desarrollo del acné. Los signos de hipertensión, o presión arterial alta, también fueron más altos en el invierno.

Los altibajos moleculares de una persona permiten comprender mejor el contexto de los cambios biológicos de su cuerpo

De esta manera, observaron niveles más altos de marcadores inflamatorios a finales de la primavera o aumento de los marcadores de hipertensión a principios del invierno, algo que puede proporcionar una mejor base para la salud de precisión e incluso ayudar a guiar el diseño de futuros ensayos clínicos de medicamentos.

Según Snyder, la investigación, publicada en la revista científica 'Nature Communications', se realizó con participantes del norte y el sur de California (Estados Unidos), por lo que es probable que los patrones moleculares de los individuos en otras partes del mundo difieran, dependiendo de las variaciones atmosféricas y ambientales.

La esperanza es que más información sobre los altibajos moleculares de una persona permita comprender mejor el contexto de los cambios biológicos de su cuerpo y se pueda usar esa información para manejar proactivamente su salud.

Ciencia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios