Casi cuatro años encerrados: los verdaderos protagonistas del acuerdo del Brexit
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DOS ESPAÑOLES EN PUESTOS CLAVE

Casi cuatro años encerrados: los verdaderos protagonistas del acuerdo del Brexit

Dos españoles han estado en puestos clave de las negociaciones del Brexit. Los equipos técnicos son los protagonistas casi anónimos de un acuerdo clave

placeholder Foto: Barnier junto a su número dos, la española Clara Martínez Alberola. (EFE)
Barnier junto a su número dos, la española Clara Martínez Alberola. (EFE)

La Unión Europea y el Reino Unido han alcanzado un acuerdo para gestionar sus relaciones a partir del próximo 1 de enero de 2021 en el tiempo de descuento. Un pacto negociado en tiempo récord y con todo en contra, con unos equipos exhaustos después de mantener negociaciones de forma continua prácticamente desde junio de 2017.

Muchos europeos conocen ya las caras políticas del Brexit. Conocieron al dúo Jean-Claude Juncker y Donald Tusk, presidentes de la Comisión y Consejo Europeo, siempre punzantes cuando tocaba referirse al Reino Unido. También conocen a la antigua primera ministra británica, Theresa May, que acabó ganándose la simpatía de muchos prácticamente como una víctima más del Brexit, y también a Boris Johnson, actual inquilino de Downing Street.

Todos ellos han jugado un papel fundamental en las dos fases del Brexit, tanto en la negociación para el Acuerdo de Retirada, como ahora respecto al pacto de relaciones futuras. Sin embargo, la mayoría del trabajo lo han realizado personas mucho menos conocidas para el gran público o directamente anónimas, que durante los últimos años, y especialmente durante las últimas semanas, han vivido encerrados en salas sin ventanas, con una dieta desequilibrada basadas en muchas ocasiones en pizzas a domicilio y sándwiches de dudosa calidad. Pocas horas de sueño y pocas posibilidades de conciliación familiar. Sacrificando todo su tiempo, y en este caso también todas sus vacaciones, en intentar cerrar un acuerdo con el Reino Unido.

Foto: Manifestantes pro Brexit. (Reuters)

De todas esas personas Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, es la cara más conocida y el perfil más político. El francés lleva las riendas de las negociaciones desde el principio, conoce los detalles de las conversaciones y ha resultado ser todo un éxito: un hombre tranquilo y casi imperturbable en público, ha sabido convertir la unidad, en ocasiones un bien escaso en Bruselas, en el principal valor de las negociaciones.

En el lado británico su homólogo en esta última fase ha sido David Forst, liderando un equipo de técnicos y funcionarios que han sido muy criticados durante los últimos años por parte del ala dura de los euroescépticos, al considerar que Whitehall está plagado de proeuropeos que han estado minando desde dentro de las negociaciones. Esa asunción se cobró dos cabezas privilegiadas y que habrían sido claves para el futuro del Reino Unido: el antiguo embajador permanente británico ante la Unión, Ivan Rogers, y la mano derecha de May para asuntos europeos, Olly Robbins, que perdió su cargo como negociador técnico cuando la primera ministra perdió las llaves del número 10 de Downing Street.

Frost no puede ser acusado de saboteador al ser uno de los pocos altos cargos de la administración del Reino Unido que cree que el Brexit era una buena idea. Pero la confianza que se ganó en Westminster y Downing Street fue la misma que faltó en Bruselas: con un gabinete muchas veces dividido y enfrentado, los negociadores europeos no han llegado a desarrollar una confianza con Frost comparable a la que llegaron a entablar con Robbins.

placeholder Barnier junto a su homólogo británico, David Frost. (EFE)
Barnier junto a su homólogo británico, David Frost. (EFE)

Españoles en el corazón del Brexit

En el equipo liderado por Barnier hay dos nombres españoles fundamentales para el éxito de las conversaciones, aunque no sean los únicos del grupo. Por un lado está Clara Martínez Alberola, que en enero fue nombrada número dos del equipo negociador europeo. La española entró en la Comisión Europea en 1991 y durante los últimos años desarrolló el papel de jefa de gabinete del presidente Jean-Claude Juncker hasta noviembre de 2019. Además, el cargo que la antigua mano derecha del presidente del Ejecutivo comunitario ha desarrollado durante este año le ha convertido en subdirectora general de la Comisión Europea y le pone por lo tanto a un solo paso de ocupar poder ocupar alguna de las importantes direcciones generales donde se ha perdido mucha presencia española en los últimos tiempos.

Prácticamente en cualquier imagen de Barnier durante el último año aparece junto a él, o unos pasos por detrás, Martínez Alberola, convertida en sombra y escudera del negociador. La valenciana conoce el Brexit bien de su etapa en el gabinete de Juncker, y su reputación es la de una de esas figuras de la Comisión Europea con un conocimiento horizontal sobre los distintos asuntos que se tratan, al mismo tiempo que es capaz de leer políticamente la situación, elementos clave para las negociaciones.

El otro nombre propio español es el de Antonio Fernández-Martos. Si Martínez Alberola ha tenido que sufrir el frenético ritmo de las conversaciones durante el último año, el negociador español lleva participando de ellas desde el inicio, cuando la Comisión Europea diseñó un “equipo de élite” con los mejores negociadores posibles, los más experimentados y con mayor conocimiento para hacer frente al mayor reto negociador con el que ha tenido que lidiar la Unión Europea. Fernández-Martos se ajusta al máximo a la definición de cuerpo de élite de negociación de la Comisión Europea.

Muy valorado tanto en Bruselas como en Madrid, el técnico comercial español ya fue clave para la supervivencia en 2016 del acuerdo de libre comercio con Canadá, el CETA. A lo largo de la primera fase Fernández-Martos se hizo cargo precisamente de una parte clave del Acuerdo de Retirada que afectaba de forma directa al acuerdo para las relaciones futuras que ahora se ha conseguido cerrar. En esta segunda etapa ha seguido estando al frente de uno de los equipos nucleares, uno de los dos grupos encargados de negociar los aspectos económicos y ha sido, otra vez, una figura clave de las conversaciones. Hay más nombres de españoles en el equipo negociador, como Ignacio Iruarrizaga, jefe de unidad de Brexit en la dirección general de Comercio o Damian Lluna Taberner, de la misma dirección general.

placeholder Clara Martínez Alberola sale de la Comisión Europea junto a Michel Barnier, negociador jefe. (Reuters)
Clara Martínez Alberola sale de la Comisión Europea junto a Michel Barnier, negociador jefe. (Reuters)

La élite europea

Otros nombres han entrado y han salido del equipo negociador europeo. El más destacado de la primera fase fue el de la alemana Sabine Weyand, negociadora incansable y preparadísima que vio premiado su trabajo con la dirección general de Comercio, uno de los cargos de mayor peso en la Comisión Europea y con una relación directa y mucha influencia sobre las conversaciones sobre el futuro de las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido.

De hecho, en uno de los últimos Coreper, la reunión de los embajadores de los Veintisiete ante la UE, fue Weyand la encargada de informarles. La alemana es seguramente la figura en la que más confían los Estados miembros, algo se ganó a lo largo de la primera etapa de conversaciones.

Hay otros dos nombres fundamentales. Uno de ellos es el de la economista francesa Stéphanie Riso, vinculada desde el principio al equipo negociador. En 2016 se convirtió en la principal asesora de Barnier y la tercera figura en cuanto a rango en las conversaciones por debajo de Weyand. Con la llegada de Ursula von der Leyen a la presidencia de la Comisión Europea la alemana reclutó a Riso para su gabinete y la convirtió en su asesora principal en asuntos del Brexit.

Foto: Altos funcionarios de la UE discuten cómo lograr una salida de emergencia al Brexit.

En las últimas horas de la negociación, cuando Von der Leyen y Johnson se implicaron en mayor medida en las conversaciones, Riso volvió a la primera línea del equipo negociador europeo. Y cuando la economista francesa está en la habitación se entiende que, de forma indirecta, también está presente Weyand, con quien tiene una relación estrechisima.

A pesar de ello los Estados miembros no tienen el mismo nivel de confianza en Weyand que en Riso, que creen que puede llegar a ser demasiado flexible. Pero lo cierto es que la asesora de Von der Leyen tiene un control total sobre los detalles de las negociaciones, conoce cada recoveco del Acuerdo de Retirada y tiene todos los puntos clave en su cabeza.

Otra figura relevante es la de Stephan de Rynck, otro de los veteranos del grupo y que se ha mantenido en el núcleo del equipo negociador europeo desde el inicio. En esta segunda fase, De Rynck ha liderado el grupo centrado en la coordinación de las conversaciones. Para todos ellos se acaba una etapa profesional en la que han estado sometidos a enormes presiones y una gran cantidad de trabajo. Tras cerrar el acuerdo, una fuente de las negociaciones explicaba algunas de las sensaciones durante los últimos días: "Una montaña rusa de emociones. Un día piensas que estás casi allí (alcanzando el acuerdo), luego estás millas o kilómetros".

placeholder Sabine Weyand junto a Barnier durante la anterior fase de negociación. (EFE)
Sabine Weyand junto a Barnier durante la anterior fase de negociación. (EFE)

Los ojos y los oídos de las capitales

No han sido los negociadores los únicos que durante el último lustro han perdido sistemáticamente vacaciones de verano y Navidades, minutos con sus familias y horas de sueño. También ha sido el caso de los ojos y oídos de las capitales, los embajadores representantes permanentes ante la Unión Europea que se sientan en el Coreper, la reunión a partir de la cual se mueven prácticamente todos los engranajes de la Unión Europea.

En el caso de España los ojos y los oídos son los de Pablo García Berdoy, al frente de la Representación Permanente desde 2016, por lo que conoce bien las conversaciones desde su origen. Su experiencia en los momentos cruciales para España en la Unión Europea, con la negociación del Marco Financiero Plurianual y el Brexit, ha sido clave para que Moncloa decidiera mantenerlo en el cargo a pesar del cambio de signo en el Gobierno.

El último año ha sido especialmente difícil para los embajadores de los Veintisiete. Con la llegada del coronavirus a la Unión Europea su trabajo se ha multiplicado y ha sido el único foro de la Unión Europea que se ha mantenido trabajando en persona incluso en los peores momentos de la pandemia, negociando la respuesta europea a una crisis sin precedentes al mismo tiempo que se intentaban concluir las negociaciones del Brexit. Han llegado al final de las conversaciones exhaustos y cansados después de cuatro años y medio consumidos por las negociaciones con el Reino Unido.

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