Todo pasa por Macron: las colas en Dover, ¿una advertencia de Francia a Reino Unido?
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Malestar en Downing Street

Todo pasa por Macron: las colas en Dover, ¿una advertencia de Francia a Reino Unido?

Tras dos días de colas de camiones en el canal de la Mancha, las autoridades francesas anuncian una apertura parcial de la frontera con Reino Unido. Londres ve en el cierre una medida para presionar en las negociaciones por el Brexit

placeholder Foto: Una señal en Dover que reza "las fronteras francesas, cerradas". (EFE)
Una señal en Dover que reza "las fronteras francesas, cerradas". (EFE)

El cierre en la frontera entre Francia y Reino Unido por la nueva variante del covid-19 hizo realidad las temidas imágenes de caos en el canal de la Mancha por el Brexit, con colas de centenares de camiones en el puerto de Dover, al sur de Inglaterra. Tras el anuncio de una mutación del virus un 70% más contagiosa, más de 40 países cerraron sus conexiones con el territorio británico, y el Reino Unido quedó aislado del Viejo Continente, a menos de 10 días de que se culmine su salida del mercado único europeo y la unión aduanera, sin la posibilidad de un acuerdo a la vista entre Londres y Bruselas.

En este brusco aislamiento británico, fue clave el 'cierre' del Gobierno francés, que anunció un bloqueo del Eurotúnel y de la conexión entre Dover y Calais, por donde circula el 30% de las mercancías británicas. Las restricciones respondían a una "precaución" ante la nueva cepa del coronavirus, pero sentaron como un tiro en Downing Street: las autoridades británicas lo consideraron una maniobra del presidente Emmanuel Macron para aumentar la presión sobre Londres en las negociaciones por el Brexit.

Foto: Camiones atrapados en Dover. (EFE)

Tras la sucesión de cierres de fronteras, tuvo que ser la Comisión Europea quien recomendara este martes un levantamiento conjunto de las restricciones en las conexiones ferroviarias y aéreas con el territorio británico. París tomó nota, y las autoridades francesas han anunciado que a partir de este miércoles permitirán una “reapertura bajo control de los flujos”, admitiendo a sus nacionales, residentes y trabajadores del sector transportista cruzar la frontera desde Reino Unido, con la única condición de disponer de un test negativo de covid-19.

Unos 50.000 franceses que viven en territorio británico regresan cada año a su país por las fechas de Navidad. Como los expatriados, los camioneros también podrán cruzar la frontera si disponen de un test negativo. Según la Federación de Alimentación y Bebidas (FDF, en inglés), al menos 4.000 camiones que tenían previsto cruzar el canal estos días se han visto afectados por los cierres. Las autoridades galas aceptarán tanto resultados de test PCR, cuyo coste para los asintomáticos es de 250 libras esterlinas, como de antígenos.

Foto: Entrada al puerto de Dover, cerrado desde la noche del domingo para cruzar a Francia. (EFE)

Londres acusa a Macron de querer influir en el Brexit

No obstante, las fronteras francesas seguirán cerradas para la mayoría de británicos. Alemania anunció que la suspensión de las conexiones durará hasta el 6 de enero. En el caso de Francia, está previsto que las restricciones fronterizas permanezcan hasta el 1 de enero. Pero, al coincidir con la culminación del Brexit, es probable que se mantengan durante las primeras semanas de 2021, teniendo en cuenta las actuales restricciones en las fronteras externas de la UE. Excepto al Reino Unido, las autoridades francesas no exigen test negativos a los viajeros de ningún otro país del Viejo Continente. El director regional de la OMS en Europa, Hans Kluge, aseguró en Twitter que “restringir los viajes para limitar la propagación [de la nueva variante del coronavirus] es prudente hasta que dispongamos de más información. Las cadenas de aprovisionamiento de bienes y los viajes esenciales deben seguir siendo posibles”. Además del Reino Unido, se detectaron casos de la nueva mutación en Holanda, Dinamarca, Italia, Australia y Sudáfrica. También hubo contagiados en el enclave de Gibraltar.

placeholder Un coche de policía pasa junto a una larga cola de camiones que permanecen atrapados a causa del cierre de la frontera con Reino Unido decretado por Francia. (EFE)
Un coche de policía pasa junto a una larga cola de camiones que permanecen atrapados a causa del cierre de la frontera con Reino Unido decretado por Francia. (EFE)

A pesar de una situación epidémica descontrolada —se anunciaron casi 36.000 nuevos positivos el domingo por la noche—, las autoridades británicas ven en la sucesión de cierres de fronteras una medida para presionar en las negociaciones sobre el Brexit. “Los franceses no tienen ninguna piedad”, tituló el tabloide británico 'The Sun'. Según 'The Times', en Downing Street “están convencidos de que el Elíseo intenta aprovecharse de la nueva cepa del coronavirus para aumentar la presión en las negociaciones” entre Londres y Bruselas. El cierre de la frontera ha sido solo la gota que colma el vaso: los tabloides británicos llevan la última semana dibujando a Macron como el principal y 'malvado' escollo para alcanzar el ansiado acuerdo de Brexit.

“Es demasiado tarde” para llegar a un acuerdo

Un alto cargo del Ejecutivo británico aseguró al digital 'Politico' que “si necesitábamos explicar por qué queremos salir de la UE, los franceses intentando provocarnos una escasez de alimentos en los estantes antes de Navidad nos han dado un buen motivo”. Sin duda, se respira un buen ambiente entre París y Londres. Boris Johnson y Macron se entrevistaron por teléfono el lunes por la tarde. Según las versiones oficiales, la conversación se limitó a la situación en la frontera por la crisis sanitaria y no trataron las agónicas negociaciones por el Brexit.

Los camioneros españoles atrapados en Inglaterra no volverán a tiempo a casa por Navidad

Macron ya se caracterizó en los últimos años por defender una posición más dura en el pulso entre Londres y Bruselas en comparación con otros socios europeos, como la alemana Angela Merkel. “Es demasiado tarde. Ya no resulta posible ratificar un acuerdo este año”, ha declarado recientemente la eurodiputada Nathalie Loiseau, que lideró la lista de La República en Marcha (partido del joven presidente) en las últimas europeas tras haber ejercido como ministra francesa de Asuntos Europeos.

Aunque en los últimos días se lograron avances significativos en materia de competencia, notables discrepancias persisten entre la delegación británica y la europea, por ejemplo, sobre temas tan sensibles como la pesca. Una repartición de las reservas pesqueras con una importancia económica relativamente menor, pero políticamente inflamable tanto para Johnson como para Macron en sus respectivos países. Según informaba 'The Guardian', el lado británico ha ofrecido en los últimos días una reducción de la cuota pesquera de las flotas europeas en aguas británicas del 35%, frente a una demanda inicial de reducirlas en un 60%, aunque todavía por encima del 25% que sostenía el negociador europeo del Brexit, Michel Barnier. En esa misma información, el periódico británico citaba a una fuente diplomática: "París es la clave".

Foto: Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea. (Reuters)

Un cable diplomático, revelado a principios de diciembre, sugería que Francia se plantea vetar un acuerdo comercial por el Brexit en el caso en que resulte perjudicial para sus intereses. Según la agencia Bloomberg, el embajador permanente de Francia en la UE “advirtió a Barnier de lo mal que quedaría si un acuerdo fuera vetado por uno de los líderes de la UE”. Una posición menos transigente también respaldada por Bélgica, Holanda y Dinamarca. De hecho, son habituales en las últimas semanas las declaraciones en la prensa francesa de diplomáticos que consideran que Bruselas ya ha cedido demasiado.

Tic tac, tic tac. La fecha clave del 31 de diciembre se acerca y los nubarrones persisten en un posible acuerdo entre Londres y Bruselas. “Nuestra puerta sigue abierta hasta finales de año y más allá”, insistió este martes Barnier. Una prórroga hasta ahora descartada por las autoridades británicas, a pesar del riesgo de que en enero vuelvan a repetirse las imágenes de caos en el canal de la Mancha. Unas colas de camiones que parecen no temer ni Johnson ni Macron.

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