CASI el 80% DE MAESTRÍAS SE IMPARTE EN INGLÉS

El Brexit convierte Holanda en el mejor país europeo para estudiar en inglés

Haya o no Brexit en los próximos meses, Países Bajos está ganando puntos para convertirse en el nuevo lugar de moda para estudiar en inglés

Foto: Molino con la bandera de Holanda. (Reuters)
Molino con la bandera de Holanda. (Reuters)

Durante años, el Reino Unido fue el destino tradicional de miles de estudiantes europeos que querían estudiar en inglés o mejorar el idioma cerca de casa. Ahora que el Brexit amenaza con dejar huérfanos a los amantes de lo inglés en la Unión Europea, un país sobresale como la nueva alternativa: Holanda.

Haya o no Brexit en los próximos meses, Países Bajos está ganando puntos para convertirse en el nuevo lugar de moda para estudiar en inglés. No solo ofrece mano de obra cualificada con impecable acento para las multinacionales que buscan dejar el Reino Unido, ventajas fiscales para corporaciones y emprendedores y uno de los aeropuertos mejor conectados del mundo. Además, cuenta con 13 universidades públicas de primer nivel donde se puede estudiar en inglés.

¿Quién quiere ir a estudiar en una universidad británica, pelearse con la futura burocracia de los visados y los costos exorbitados si Holanda ofrece carreras y másteres de calidad a menos de 2.000 euros por año y sin necesidad de salir de la UE?

Las cifras son significativas y corroboran el atractivo educativo de Holanda en el exterior. El 76% de los programas de maestría y el 28% de los de licenciatura se imparten completamente en inglés. Eso significa que Holanda es el segundo país europeo con más estudios universitarios en ese idioma, solo por detrás del propio Reino Unido.

Como consecuencia, el porcentaje de estudiantes extranjeros en las universidades holandesas se ha triplicado en los últimos 13 años. Actualmente, de los 290.000 estudiantes universitarios, 48.500 son extranjeros. Esto supone que la proporción de estudiantes no holandeses a tiempo completo pasó del 6% en 2006 a un 16,7% en poco más de una década. Algunas universidades, como la de Maastricht o la de Groninga, tienen alrededor de la mitad de su alumnado y profesorado procedente de un país extranjero.

El Confidencial habló con varios estudiantes españoles y expertos académicos en Holanda sobre el atractivo y las facilidades para estudiar en inglés en un país que, pese a tener idioma propio, ha abrazado la globalización aun a riesgo de perder parte de su identidad.

Más barato y menos complicado

Cuando Clara Gasso cumplió los 18 años, decidió volver a Europa. Esta valenciana vivía desde hacía seis años en Nueva York por el trabajo de su padre y, aunque la opción lógica era ir al Reino Unido, acabó eligiendo Holanda. “Yo quería estudiar mi carrera en un país europeo. Me interesa mucho el derecho internacional, así que después de buscar un poco, me di cuenta de que Holanda, en concreto La Haya, era la mejor opción”, cuenta esta joven, ahora de 20 años, e hija de dos españoles con los que ha recorrido el mundo desde pequeña.

Otras estudiantes, como Paula Blanco, lo tuvieron claro desde el principio. Esta tinerfeña de 22 años llegó a La Haya convencida de que la ciudad holandesa le ofrecía mejores oportunidades de futuro que Madrid o Londres. Su primer contacto con el país fue un curso 'online' de la Universidad de Leiden que hizo cuando todavía estaba en el instituto. “Cuando tuve que pensar dónde estudiar, consideré que me aportaba más estudiar una carrera en inglés, así que aproveché y me vine para acá”, cuenta la joven, que cursó estudios internacionales.

Según Blanco, que llegó sola a los 18 años y sin conocer a nadie, en su decisión pesaron el tema financiero y la facilidad: “Reino Unido es más caro, quizá también más complicado todo”, relata. “A mis amigos en España siempre les recomiendo Holanda. Siempre hay miedo a no integrarse, a las diferencias culturales. Pero este país tiene muchas ventajas y mis planes son quedarme a buscar trabajo aquí”, dijo.

Y eso es algo en lo que también pensó Holanda que, además de internacionalizar su sistema educativo, está tentando a las empresas que buscan una salida al rompecabezas del Brexit con su experimentado mercado laboral bilingüe aderezado con un ventajoso marco fiscal, una adecuada legislación financiera y una óptima conectividad global, tanto digital como física, con el puerto de Róterdam y el aeropuerto Schiphol en Ámsterdam.

La estrategia ha sido exitosa. Hasta la fecha, más de 250 multinacionales del sector de la salud, la industria creativa y la logística se han reubicado o negocian su traslado a Holanda desde el Reino Unido, para sumarse a empresas de gran prestigio como Booking.com, Netflix, Facebook, Uber y Google, que ya tienen sus oficinas europeas en Ámsterdam, sede y sucursal de más de 50 bancos internacionales, según la Agencia de Inversión Extranjera de Holanda (NFIA).

Enfoque práctico y laboral

El caso de Eduard Suari, un catalán de 34 años, refrenda esta idea. “Lo mío fue una decisión rápida, me quería venir a un sitio donde se hablara inglés y elegí este. En mi caso, lo importante no es por qué decidí venirme a Holanda de Erasmus, sino por qué decidí quedarme aquí”, relata. Suari llegó en 2010 desde Barcelona, donde estudiaba Economía en la Autónoma, para una aventura estudiantil corta en la Universidad de Groninga, en el norte del país. “Me di cuenta de que se fomenta mucho la implicación y participación del alumno. El nivel de trabajo que exigían fue un verdadero choque para mí, era como subir 10 niveles de golpe, así que a la hora que pude, dije aquí me quedo”, explica.

Suari terminó la licenciatura, continuó con un máster y ahora se está doctorando, mientras imparte algunas clases de Derecho en la Universidad de Leiden, de las más prestigiosas del país. “La vocación internacional, el tener muchas cosas en inglés y el que el sistema educativo sea público hacen que las universidades tengan una calidad similar. En España, recuerdo que nos tocaba leer el libro del profesor que era la edición de 1990, éramos más pasivos, y además existía una jerarquía de universidades porque no todas reciben las mismas subvenciones, eso hace que la educación en España no funcione del todo bien”, lamenta. Lleva casi 10 años en Holanda y en sus planes no está el mudarse del país.

Los entrevistados destacan el buen nivel de las universidades holandesas y su enfoque práctico, dirigido al mundo laboral frente al enfoque más teórico y memorístico de la universidad española. La presencia de docentes de varios países y la internacionalización de los programas de estudios han contribuido a mejorar el sistema educativo, que fomenta una relación más cercana entre alumnado y profesorado.

“Mi hermana estudia en Valencia y en su clase son unos 70, no hay manera de que interactúen con el profesor. Además, la educación es más tradicional: estudias y vas al examen, no hay más. Aquí, mis profesores saben quién soy y se involucran con nosotros mucho más”, comenta Clara Gasso, quien a menudo debe escuchar las quejas de su hermana desde Valencia. “Me quedaré a hacer el máster aquí, porque te facilitan mucho el acceso cuando estudias el grado en la misma universidad, y después, no sé. Quizá me vuelva a Estados Unidos. El mundo internacional en el que me quiero meter no tiene futuro en España”, lamenta.

Consecuencias indeseables

La gaditana Marta Gallego lleva en Holanda desde el pasado agosto y, tras pasar dos años en el Reino Unido, puede confirmar que es un sitio ideal para aprender inglés: “El inglés nunca es un problema para los holandeses. Es casi, casi su primera lengua”. Según Gallego, todos los holandeses hablan, mejor o peor, este idioma. “¡Me parece fascinante que no tengan dobladores y vean las pelis en inglés!”, añade.

Sin embargo, el rápido avance del inglés que tanto aplauden los alumnos internacionales y que permite a los recién llegados adaptarse fácilmente a su nuevo país de residencia escandaliza a los defensores del idioma local. “Yo estoy a favor de la internacionalización de la educación universitaria en Holanda, pero lo que muchos tenemos que objetar es que el inglés ahora también está reemplazando al holandés como idioma de instrucción en los programas de grado, que se imparten totalmente en inglés, en contra de lo que dicta la ley holandesa”, apunta Annette de Groot, psicolingüista holandesa de la Universidad de Ámsterdam, en una entrevista con El Confidencial.

“Esto tiene todo tipo de consecuencias indeseables. Una es que los estudiantes holandeses en todos los programas de inglés no desarrollarán el neerlandés a nivel académico. Además, al no ser utilizado en la investigación ni en la instrucción, el neerlandés como lengua cultural y científica desaparecerá gradualmente”, alerta la catedrática.

El otro gran problema de la internacionalización, según De Groot, es que la “calidad educativa se ve comprometida por la gran cantidad de estos programas”. La popularidad de Holanda entre los estudiantes internacionales ha llevado a un crecimiento incontrolable del alumnado, sin una mejora similar en las finanzas de la universidad. “Esto puede aumentar la división entre los más y menos privilegiados en la sociedad”, advierte la catedrática.

Pero desde la Asociación de Universidades Holandesas (VSNU), que lanzó el año pasado el plan de internacionalización de la educación holandesa, no creen que apostar por más estudiantes extranjeros sea un peligro para la cultura local. Su portavoz, Bart Pierik, recuerda que, aunque estudien en inglés, los alumnos “hacen vida entre holandeses, muchos se quedan a trabajar en Holanda, hacen amigos o incluso tienen parejas holandesas, y siempre pueden aprender el neerlandés”. Al fin y al cabo, recuerdan los defensores de la internacionalización, abrirse al mundo siempre ha sido la clave que ha ayudado a Holanda a prosperar.

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