"HEMOS HECHO MÁS PREPARATIVOS QUE LONDRES"

Holanda, la gran víctima del Brexit, se prepara para el peor escenario

Los Países Bajos se han estado organizando en los últimos meses para el posible escenario por una razón lógica: es uno de los territorios más afectados por la salida británica de la UE

Foto: El primer ministro holandés Mark Rutte (derecha) estrecha la mano de su homólogo luxemburgués Xavier Bettel durante un encuentro europeo en el castillo de Bourglinster, Luxemburgo, el 6 de septiembre de 2018. (Reuters)
El primer ministro holandés Mark Rutte (derecha) estrecha la mano de su homólogo luxemburgués Xavier Bettel durante un encuentro europeo en el castillo de Bourglinster, Luxemburgo, el 6 de septiembre de 2018. (Reuters)

Holanda está “más preparada para un Brexit duro” de lo que lo está el propio Reino Unido. Fueron palabras del primer ministro holandés, Mark Rutte, en un momento de desesperación europea por la falta de avances en los acuerdos con su homóloga británica Theresa May de cara a marzo de 2019. La afirmación del jefe del Gobierno holandés no exagera la situación. Los Países Bajos se han estado organizando en los últimos meses para el posible escenario por una razón lógica: es uno de los territorios más afectados por la salida británica de la Unión Europea. El daño causado por un menor intercambio económico con Londres puede llegar a suponer un 1,2% del PIB holandés en 2030, lo que se traduce en 10.000 millones de euros de pérdidas, según cifras oficiales.

Para Holanda, donde la tierra es un pilar económico, el Reino Unido es el mayor socio comercial en agricultura, horticultura y pesca, después de Alemania y Bélgica, sus otros dos vecinos fronterizos. La exportación de bienes y servicios a territorio británico contribuye en un 3,2% al PIB holandés, unos 23.000 millones de euros. En 2017, los Países Bajos exportaron solo en productos agrícolas, incluidas flores, productos de vivero y vegetales, por valor de 8.600 millones de euros al Reino Unido, lo que representa el 9,4% de la exportación total de productos agrícolas holandeses en todo el mundo. Con esto, Holanda es el proveedor de este tipo de bienes más importante para Londres, según datos ofrecidos por el Ministerio holandés de Agricultura.

Una salida no negociada podría tener un efecto importante en este flujo comercial, cuyo monto dependerá principalmente de la relación futura y de las complicaciones fronterizas que exija la nueva situación. El escenario más desfavorable, al que la ministra Carola Schouten calificó como “el borde del precipicio”, sería que el Reino Unido se abandonase al régimen de la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde se aplicarían los nuevos (y más altos) aranceles de importación y costes comerciales. Un estudio sobre el impacto para 2025 de tal escenario sobre la posición comercial agrícola, un informe que el Gobierno holandés presentó al Parlamento, señala que, debido a la presión de los precios, habrá una disminución del total del valor de producción en aproximadamente un 2% (500 millones de euros).

También habrá efectos, aunque en menor grado, si la UE y el Reino Unido llegan a un acuerdo de libre comercio, suponiendo que no se cobren aranceles de importación y los costes de la comercialización sean más bajos. Según un estudio del instituto Wageningen Economic Research, algunos factores que son importantes en la práctica y que influyen en el comercio de productos perecederos, como las diferencias de calidad y del producto, no se pueden garantizar por las complicaciones, formalidades y las lentitudes fronterizas, inexistentes hasta ahora, lo que ha permitido cuidar la seguridad alimentaria basada en los estándares europeos.

Un ganadero holandés en su explotación de Kootwijkerbroek. (Reuters)
Un ganadero holandés en su explotación de Kootwijkerbroek. (Reuters)

Preparados para el desafío

Por tanto, la ausencia de acuerdo provocará que el comercio con el Reino Unido vaya acompañada de costes aduaneros y otros varios resultado de los requisitos de acceso al mercado específico de cada sector, como podría ser la verificación de los certificados exigidos. Por ejemplo, en comparación con el valor actual de las importaciones y exportaciones (lo que no incluye ni derechos de aduana ni IVA), el coste pasará de un 0,7% al 1,9% en el sector de la carne y en un 0,8% al 1,3% en el de las flores.

La industria pesquera también se verá afectada por este divorcio. Muchos pescadores neerlandeses dependen en gran medida de las aguas del Reino Unido, en particular para aquellos que faenan sobre el arenque, la caballa, el pescado blanco o el lenguado. En base a los últimos ingresos de la flota de arrastre, un 60% de su labor depende de las aguas británicas y escocesas. No está claro si los buques pesqueros de la Unión Europea podrán pescar en aguas del Reino Unido y, en caso positivo, bajo qué condiciones lo harán. Además, la venta de pescado a nivel nacional no solo dependen del suministro por la flota pesquera holandesa sino también por los peces que trasladan los buques británicos a los puertos de Holanda. En 2016, los barcos que desembarcaron bajo la bandera del Reino Unido entregaron más de 75 millones de kilos de marisco en los Países Bajos.

Además de la reducción del comercio, que significará también menos ingresos en impuestos, a los holandeses les preocupa el efecto sobre sus finanzas. La idea de aportar más a la Unión Europea no ha agradado nunca ni al Gobierno, ni a la oposición, ni al pueblo. “Es posible que los Países Bajos tengan que contribuir más al presupuesto europeo plurianual. Esto se debe a que la contribución financiera del Reino Unido desaparecerá a causa del Brexit”, advierte el Ministerio holandés de Economía en su web. Esto se reflejará en el presupuesto anual del país, donde para 2019, el Gobierno ya ha mandado a la reserva unos 100 millones DE euros para empezar a paliar los efectos de una ruptura sin acuerdo: los costes de implementaciones de Aduanas y el refuerzo de la Autoridad de Seguridad de Productos Alimenticios (NVWA), que necesitarán más personal debido al aumento en al menos un tercio de los controles, las compañías holandesas deberán a partir de marzo declarar su exportación e importación.

"Estoy seguro de que todavía podemos llegar a un acuerdo este año”, dijo hace unos días el primer ministro Rutte. El Gobierno ha puesto a un equipo especial para trabajar únicamente en el Brexit y sus consecuencias, y ha insistido en que su país, Holanda, está preparado. No obstante, existen algunas críticas a nivel nacional, por ejemplo, hacia la situación del aeropuerto internacional Schiphol de Ámsterdam, uno de los más frecuentados de la región, y señalan que no está listo para lidiar con el cambio y el aumento del flujo aéreo posterior a la salida de Londres de la UE. “Creo que hemos hecho más preparativos para el Brexit que el Reino Unido pero, por supuesto, hay muchos asuntos que tratar y los trataremos uno a uno”, afirmó el premier sobre estas críticas.

Dada la incertidumbre inherente de que el proceso de negociación pueda fallar, el gabinete también tiene en cuenta para sus previsiones un escenario de “precipicio”, que recae en el régimen de la OMC. Por ahora, ha decidido aumentar la capacidad en aduanas en aproximadamente un 20% para hacer frente al control de las exportaciones. Esto supondrá que unos 930 oficiales holandeses serán capacitados para pasará a formar parte de las fuerzas fronterizas, especialmente en el puerto de Rotterdam, el mayor acceso marítimo con el que cuenta la Unión Europea. La autoridad alimentaria también formará veterinarios adicionales para reforzar los controles en animales. Para hacer frente a esto, el Gobierno se reservó un extra de casi 100 millones de euros para preparar el país para el brexit.

Rascacielos en un barrio financiero en Amsterdam. (Reuters)
Rascacielos en un barrio financiero en Amsterdam. (Reuters)

Beneficios para Holanda

“Todos queremos tener una relación sólida con el Reino Unido, sus 65 millones de habitantes y su gran mercado, pero al mismo tiempo, queremos mantener la integridad del mercado único que atiende a 420 millones de clientes”, afirmó Rutte tras un encuentro informal con los 27 de la UE. A pesar del positivismo de su primer ministro, la Secretaria de Estado holandesa, Mona Keijzer, prefiere temerse lo peor y recomienda a los suyos informarse y prepararse para las complicaciones. “El Brexit es una mala noticia para muchas empresas que todavía están haciendo negocios con el Reino Unido en el mercado interno europeo. Sé que es frustrante para los empresarios el hecho de que todavía haya mucha incertidumbre sobre nuestro futuro económico. Pero no esperen al Reino Unido y prepárense ahora. Determinen el impacto para su empresa y contacten con sus proveedores y aduanas”, sentenció. Se han organizado varias reuniones de información entre los diferentes ministerios y las PYMES que, hasta ahora, han atraído a más de 1.400 empresarios. Los afectados también pueden buscar los consejos del Gobierno a través de plataformas en línea como brexiloket.nl o hulpbijbrexit.nl

No obstante, no todo son malas noticias para los holandeses. Por ahora, también están siendo el país más beneficiado del Brexit. Las multinacionales que tenían sus sedes en el Reino Unido y que prefieren mantenerse establecidos en territorio de la UE están eligiendo los Países Bajos como nuevo destino. Holanda tiene un clima comercial y fiscal interesante para que las empresas internacionales decidan establecer aquí su sede europea, y así ya lo han hecho muchos. Los motivos no solo son las conexiones que ofrecen el puerto de Rotterdam o el aeropuerto de Ámsterdam, Holanda también tiene una población que en su mayoría habla un perfecto inglés, tanto para comunicarse en la calle como en un entorno de trabajo y para obtener consejos profesionales legales sobre impuestos, tesorería y finanzas. Algunas firmas de abogados ya cuelgan el cartel de “un servicio Brexit” especial para los clientes que opten por Holanda como nuevo destino.

Por ahora, ya se ha apuntado al cambio la compañía eléctrica japonesa Panasonic, que se trasladará a Ámsterdam este mismo otoño para evitarse posibles problemas fiscales. También lo harán, por ejemplo, el gestor de activos bursátiles estadounidense Cboe Global Markets o la multinacional Unilever. Lo mismo pasa con instituciones internacionales como la Agencia Europea del Medicamente (EMA), que se trasladará de Londres a Ámsterdam en 2019. La EMA, que supervisa la calidad y la seguridad de los medicamentos, emplea a 900 personas y los visitantes de la industria farmacéutica realizan unos 30.000 pernoctaciones en hoteles cada año, según datos utilizados por el Gobierno para vender esta victoria. La agencia eligió a Holanda por encima de las más de 40 ciudades que se habían registrado para acogerla. No son las únicas, ni las últimas que están pensando en trasladarse a este país para una nueva aventura sin complicaciones arancelarias ni impositivas.

Los que también se pueden ver beneficiados de la ruptura británica con la UE son Italia y España. El Consejo Asesor de Asuntos Internacionales (AIV) recomendó a Holanda buscar nuevos aliados en el sur, entre los grandes Estados miembros, ya que los tradicionales, los del norte de Europa, no forman parte en su mayoría del marco de la Unión. Hasta ahora, el Gobierno holandés solía contar con el apoyo británico en lo que respeta a los planes comerciales, el presupuesto plurianual europeo o para frenar los planes europeístas de Francia y Alemania. Ahora que los países europeos se enfrentan a muchos y nuevos desafíos, como la inmigración, el clima y la seguridad, Holanda debe centrarse en encontrar nuevas alianzas, recomienda. Este órgano asesora considera que los españoles y los italianos “no tiene ideas afines” a la de los holandeses, pero la cooperación con ellos sería “deseable y necesaria” en un futuro inmediato. “Con el Brexit, Holanda pierde un importante aliado”, lamenta el consejo asesor del Gobierno.

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