“una nube de incertidumbre sobre uk”

La sexta economía del mundo, en busca de un 'presupuesto' fantasma

¿Qué tipo de previsiones pueden realizarse cuando a finales de mes el Reino Unido puede estar aún dentro del bloque o haber salido de manera abrupta sin ningún tipo de convenio?

Foto: El 'chancellor' Hammond sale de Downing Street, en Londres. (Reuters)
El 'chancellor' Hammond sale de Downing Street, en Londres. (Reuters)

En medio del caos que se vive en la Cámara de los Comunes después de que sus señorías hayan rechazado -por segunda vez- el Acuerdo de Retirada a dos semanas del Brexit, este miércoles ha tenido lugar una de la sesiones parlamentaria más importantes del año, donde el Gobierno debía realizar su previsión de crecimiento económico.

La llamada Declaración de Primavera es -después de la presentación del Presupuesto General del Estado (que tiene lugar en octubre)- la intervención más notoria del responsable del Tesoro. Pero el papel de Philip Hammond, al que los "brexiteers" siempre han acusado de ofrecer una versión extremadamente negativa de la salida del bloque, era extremadamente difícil. ¿Qué tipo de previsiones pueden realizarse cuando a finales de mes el Reino Unido puede estar aún dentro del bloque o haber salido de manera abrupta sin ningún tipo de convenio?

En este singular escenario, el Ejecutivo ha rebajado del 1,6 al 1,2% su previsión de crecimiento económico en 2019, por el impacto del caótico y aún inconcluso del Brexit. En base a datos de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, en inglés), que supervisa las finanzas públicas, el 'Chancellor' predijo que la economía crecerá un 1,4% en 2020, lo mismo que se pronosticó el pasado noviembre, y un 1,6% en los tres años siguientes.

El déficit presupuestario del Estado británico se reducirá este año hasta el equivalente al 1,1% del producto interior bruto (PIB), más de lo estimado el año pasado. Al ir eliminando su déficit, el Reino Unido reducirá la deuda neta acumulada, que caerá al equivalente del 82,2% del PIB en 2020 y bajará en los años siguientes hasta llegar al 73% en 2023-24.

En el Reino Unido, desde 1975, el Gobierno ha estado legalmente obligado a publicar sus proyecciones para la economía y las finanzas públicas dos veces al año. Los distintos responsables del Tesoro han interpretado la medida de diferentes maneras, con la mayoría optando por un presupuesto anual principal y luego una versión “mini”.

Sin embargo, en 2016 -año que se celebró el histórico plebiscito del Brexit- Hammond anunció que se centraría en presentar un presupuesto en otoño, dejando para primavera una intervención sin nuevos anuncios fiscales. En cualquier caso, este miércoles había expectación -económica como política- para ver qué tipo de mensaje ofrecía en un contexto marcado por la incertidumbre que tan poco gusta a la 'City'.

Pese a la circunstancias, Hammond -uno de los pocos miembros del Gabinete pro UE- ha subrayado “la fortaleza de la economía” nacional y destacado que el Reino Unido es el miembro del G7 “con más trimestres consecutivos de crecimiento” desde 2010. No obstante, reconoció que, después de que el acuerdo gubernamental para la salida de la UE fuera rechazado anoche por la Cámara de los Comunes, se erige “una nube de incertidumbre sobre la economía”, e instó a los disputados a disiparla “con urgencia”.

El 'Chancellor' adelantó que, si finalmente se consigue salir de la UE con un pacto, publicará antes del verano un plan económico a tres años que incluirá un aumento de la inversión en 26.600 millones de libras para impulsar la economía y “dejar atrás la austeridad” aplicada por su Gobierno.

Normativa arancelaria para un Brexit duro

Sus señorías votarán esta noche si quieren salir del bloque sin acuerdo el próximo 29 de marzo. Todo apunta a que tumbarán esta opción y el jueves votarán la solicitud de una extensión de plazos. En cualquier caso, como parte de sus planes de contingencia, el Ejecutivo ha publicado la normativa arancelaria que se aplicaría en caso de Brexit duro, donde un 82% de las importaciones del bloque estarían exentas de tarifas, del 100% actual, y lo mismo para un 92% de las de fuera del bloque, frente a un 56% en la actualidad.

Por otra parte, el Gobierno mantendría provisionalmente la frontera abierta entre Irlanda (parte del mercado único) e Irlanda del Norte, de modo que los controles sobre los productos comunitarios se harían en la provincia británica -lo que ha suscitado temores de posible contrabando-.

La normativa arancelaria se aplicaría solo durante doce meses, hasta negociar otras condiciones, pero, tal y como señala la directora general de la patronal CBI, Carolyn Fairbairn, supondría “un mazazo a la economía”, ya que las empresas “no tendrían tiempo de prepararse” para el mayor cambio comercial desde el siglo XIX.

Manifestantes a favor del Brexit protestan ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)
Manifestantes a favor del Brexit protestan ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)

Cómo afecta a la economía española

La nueva política arancelaria temporal podría afectar a sectores claves de la economía española, como la cerámica, el motor o el agroalimentario. De acuerdo con las tablas del Ministerio británico de Comercio, las importaciones de coches y camiones desde la UE al Reino Unido llevarían tarifas del 10,6%, la misma que se impondría a las multinacionales que operen en un país comunitario.

Esto afectaría, por ejemplo, a la marca automovilística española Seat (integrada en el grupo alemán Volkswagen), que tuvo en 2018 un beneficio operativo récord de 254 millones de euros, un 33,4 % más que en 2017, tras el aumento de las ventas y entregas. Casi todos los mercados contribuyeron a un aumento de la rentabilidad operativa sobre las ventas de la marca española, si bien los mayores avances se dieron, precisamente, en el Reino Unido, solo por detrás de España y Alemania.

Otro sector español que se vería afectado por las medidas sería el azulejero y cerámica, a cuyas exportaciones se impondría una tarifa del 5%, según Comercio británico, mientras que el textil, con gigantes como Inditex a la cabeza, afrontaría un arancel del 12%.

Entre el 13% de las importaciones que también estarían sujetas a aranceles figuran la carne de vacuno, de cordero, de ave y algunos productos lácteos, ya que su objetivo es proteger a los agricultores y productores del Reino Unido de importaciones baratas. En este sentido, algunas importaciones del sector agroalimentario español deberían asumir un suplemento de 10,2 euros por cada cien kilogramos de producto, como es el caso del jamón, un procesado de la carne porcina.

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