WESTMINSTER VOTA HOY EL ACUERDO DE SALIDA

¿Y si al final no hay Brexit?

El país no va a salir el próximo 29 de marzo sin pacto, porque la gran amenaza política que ahora se plantea es el cumplimiento en sí del mismo divorcio

Foto: Un manifestante antiBrexit sostiene una pancarta ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)
Un manifestante antiBrexit sostiene una pancarta ante el Parlamento británico, en Londres. (Reuters)

Theresa May tenía preparado un gran órdago ante los diputados de Westminster: “O apoyáis mi plan o el Reino Unido abandonará la Unión Europea sin acuerdo”. Pero no contaba con que sus señorías iban a ver sus cartas. Es más, ahora son los parlamentarios quienes cuentan con la jugada maestra. El país no va a salir el próximo 29 de marzo sin pacto porque la gran amenaza política que ahora se plantea es el cumplimiento en sí del mismo divorcio. Tras dos años de duras negociaciones, ha llegado el momento de la verdad. Pero ¿y si al final no hay Brexit?

¿Y si al final no hay Brexit?

Mirando muy mucho la letra pequeña, el Ejecutivo no estaría obligado legalmente a sacar al Reino Unido del bloque. Tal y como se planteó el histórico referéndum de 2016, era tan solo consultivo. En otras palabras, su resultado no era legalmente vinculante. Era obvio lo que estaba en juego. Pero lo que se plantea ahora es una cuestión puramente legal.

Por otra parte, los británicos apostaron por la ruptura, pero nunca votaron específicamente por la salida del mercado único o la unión aduanera. Si controlar la inmigración y poder negociar acuerdos comerciales con terceros fueron las cuestiones que dominaron el debate, a nadie extrañó luego que May apostara por un Brexit fuera del mercado común. Pero, de nuevo, lo obvio no es siempre lo puramente legal.

Los que defienden un segundo referéndum aseguran que es la opción más justa, porque no ha sido hasta ahora cuando se han conocido los términos de la separación y, por otra parte, los beneficios que se prometieron en la campaña distan mucho de la realidad. Para muestra, el autobús rojo con el que Boris Johnson recorrió el país prometiendo destinar 350 millones de libras semanales al Sistema Nacional de Salud.

En su último alegato, May ha pedido a los diputados que “sopesen las consecuencias que sus actos pueden tener sobre la fe de los británicos en la democracia” si este martes el acuerdo de retirada que ha pactado con Bruselas no es ratificado en la Cámara de los Comunes. Pero en Downing Street la derrota está más que asumida. Si es por alrededor de 200 votos, la 'premier' tendrá serias dificultades para seguir en el número 10. Si es por 100, intentará ir a Bruselas para renegociar el pacto.

En caso de que finalmente los diputados rechacen el documento, May —o la persona que en ese momento actúe como primer ministro— debe presentar en un plazo de tres días un plan B. Pero en la Cámara de los Comunes existe ya una estrategia para hacerse legalmente con el control del Brexit e incluso poder derogarlo.

Los exministros conservadores Nick Boles (creador del modelo Noruega Plus), Oliver Letwin y Nicky Morgan están detrás de un proyecto que busca revocar temporalmente la llamada 'orden 14' para que las propuestas de los diputados tengan preferencia ante las presentadas por el Ejecutivo. Una vez la Cámara Baja tenga el control, planean dar el mando al llamado 'comité de enlace'. Este coordina los diferentes grupos de trabajo de la Cámara Baja y está formado por 36 diputados (27 de ellos pro UE) de diferentes formaciones.

Una figura destacada detrás del complot asegura a 'Daily Mail': “No se trata de una reorganización total de la constitución británica [no escrita]. Sería un solo golpe quirúrgico y luego las cosas volverían a la normalidad”.

Según el plan, la primera ministra tendría 21 días para proponer un acuerdo alternativo y si este no convence a sus señorías, la responsabilidad de desarrollar la estrategia pasaría al comité de enlace, presidido por Sarah Wollaston, gran defensora de convocar un nuevo referéndum.

La propuesta del comité tendría que ser aprobada por los parlamentarios, que luego mandarían a May o a la persona que estuviera al frente del Ejecutivo a renegociar con Bruselas. Se da por hecho que se solicitará una ampliación del artículo 50. Los Veintisiete tienen que dar por unanimidad su aprobación para ampliar plazos. En caso de que lo rechazaran, el comité se plantearía revocar directamente dicho artículo, es decir, cancelar el Brexit. El Tribunal Europeo de Justicia falló el pasado mes de diciembre a favor de que Londres pudiera revocarlo de manera unilateral si así lo consideraba.

Pero se espera que Bruselas permita ampliar plazos, como mínimo hasta junio. Para entonces, el comité planea presentar una propuesta para dejar al Reino Unido dentro —o con una relación muy próxima— a la unión aduanera y al mercado único. El país podría terminar, por tanto, con un modelo Noruega Plus o quedar en una situación donde se cumpliera con el Brexit directamente “solo de nombre” y en la práctica todo siguiera igual.

Otra de las opciones es negociar un divorcio lo más suave posible para quedar luego sine díe en un periodo de transición, donde el Reino Unido quedaría en la UE bajo los términos actuales. Fuentes de la City consultadas por este diario aseguran que esta es una posibilidad que llevan “barajando desde hace tiempo”.

Británicos pro y anti Brexit se manifiestan junto al Parlamento de Londres, Reino Unido, el 14 de enero de 2019. (EFE)
Británicos pro y anti Brexit se manifiestan junto al Parlamento de Londres, Reino Unido, el 14 de enero de 2019. (EFE)

En cualquier caso, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, presentará una moción de confianza para intentar forzar elecciones anticipadas. Si lo consigue —aunque se antoja poco realista— y finalmente se hace con las llaves de Downing Street, la estrategia laborista pasa por ampliar plazos para renegociar un nuevo acuerdo que en última instancia llevaría a un nuevo referéndum donde la permanencia en el bloque se presentaría como una opción.

El que fuera primer ministro Harold Wilson (1916-1995), en su día dijo que una semana en política era “mucho tiempo”. Pero ni siquiera él podría haber previsto este escenario. El Reino Unido atraviesa la peor crisis institucional de su historia reciente y el futuro de la UE está en sus manos. Al otro lado del Canal de la Mancha ahora solo se pueden limitar a observar… ¿Y si al final no hay Brexit?

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