los diputados quieren aplazar el proceso

Objetivo: revertir el Brexit

Los diputados quieren hacerse legalmente con el control del proceso. Primero, para aplazarlo. Y segundo, para intentar revocar un divorcio que ha causado una división social sin precedentes

Foto: Manifestantes a favor y en contra del Brexit se enfrentan durante una manifestación en el centro de Londres. (Reuters)
Manifestantes a favor y en contra del Brexit se enfrentan durante una manifestación en el centro de Londres. (Reuters)

El Brexit volverá a su punto de partida. En noviembre, la 'premier' Theresa May y la UE cerraron un acuerdo de retirada con el objetivo de cumplir los plazos del calendario oficial. El mismo que señala el 29 de marzo como la fecha en que los británicos deben abandonar el bloque. Y, sin embargo, el pacto no saldrá esta semana adelante. Sus señorías no están por la labor de ratificarlo el martes, cuando se someta a votación.

En su lugar, los diputados quieren hacerse legalmente con el control del proceso. Primero para aplazarlo. Y segundo para intentar incluso revocar un divorcio que ha causado una división social sin precedentes y ha llevado a Westminster a la peor crisis institucional de la historia reciente del país.

Según la BBC, el acuerdo podría ser tumbado por 433 votos (incluyendo los de 111 'tories' rebeldes) en contra frente a solo 206 a favor. Pese a que May pospuso sus planes en diciembre, en el último momento, con la esperanza de que durante las navidades pudiera recabar apoyos, el rechazo no ha hecho más que incrementarse. La derrota por más de 200 escaños sería la más bochornosa para un Gobierno en el Reino Unido.

Hasta ahora, el dudoso honor se reserva para Jim Callaghan, quien, en 1978, cuando también lideraba por aquel entonces un Gobierno en minoría, fue derrotado por 108 votos ante una enmienda presentada por la oposición que exigía que la tasa básica del impuesto sobre la renta se redujese del 34% al 33%. El laborista logró durar un año más en el puesto. Pero el futuro de May es bastante dudoso.

Si no dimite, todo apunta a que el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, presentará —puede incluso que el mismo martes— una moción de confianza contra el Gobierno para intentar forzar elecciones anticipadas.

Pero es prácticamente imposible que esta salga adelante. Una cosa es que los 'tories' rebeldes voten contra del acuerdo del Brexit y otra muy distinta que quieran sacar de nuevo las urnas. Sobre todo teniendo en cuenta que en los comicios de 2017 acabaron perdiendo la mayoría absoluta. Por otra parte, los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría, también apoyarían a la 'premier'.

Es muy probable, por tanto, que May continúe en Downing Street. Y aunque su objetivo sea intentar renegociar con Bruselas, sus señorías están preparando un complot para hacerse legalmente con el control del Brexit.

La semana pasada, el 'tory' rebelde Dominic Grieve, antiguo fiscal general del Estado, consiguió sacar adelante una polémica enmienda para que, en caso de que el acuerdo finalmente no sea ratificado, la 'premier' tenga que presentar un plan B en un plazo de tres días. Sus señorías podrán además ofrecer alternativas, por lo que todas las opciones se volverían a poner encima de la mesa, entre ellas, la convocatoria de un segundo referéndum.

Según una encuesta realizada por YouGov, encargada por el grupo pro-UE Best for Britain, el 43% del electorado se muestra ahora a favor de un nuevo plebiscito, el 37% apuesta por un Brexit con acuerdo, el 13% cree que debería presentarse de nuevo el pacto en Westminster para forzar su aprobación y el 7% restante se muestra indeciso.

Manifestantes a favor de la Unión Europea defienden la campaña 'People's Vote', que solicita una votación pública sobre el acuerdo final. (EFE)
Manifestantes a favor de la Unión Europea defienden la campaña 'People's Vote', que solicita una votación pública sobre el acuerdo final. (EFE)

Hoy por hoy, el Ejecutivo no tiene la obligación por ley de cumplir las propuestas presentadas a sus señorías. En la Cámara de los Comunes, existe la llamada 'orden 14' —que data de 1880—, según la cual, la agenda presentada por el Gobierno “tiene prioridad”. En otras palabras, la opinión del primer ministro y su Gabinete tiene preferencia ante la de los diputados.

La opción de dejar el país en el mercado único contaría con mayoría para su aprobación en la Cámara

Pero, según 'The Sunday Times', tanto laboristas como conservadores quieren presentar una enmienda para cambiar las reglas de juego y otorgar a sus señorías el mando. Detrás del plan está Sir Oliver Letwin, curiosamente asesor de David Cameron, el hombre que precisamente metió al Reino Unido y la UE en este complejo proceso.

Letwin estaría apoyado por los 'tories' rebeldes Nick Boles —creador del modelo Noruega Plus—, Nicky Morgan y el laborista Stephen Kinnock. El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, conocido como Mr. Speaker, tiene en última instancia el poder de decidir si, en caso de presentarse, esta enmienda se puede votar. Pero todo apunta a que está por la labor después de que la semana pasada diera vía libre a la polémica enmienda de Grieve. Llegados a este escenario, todo el mundo da por hecho que se solicitaría una ampliación del artículo 50 para extender los plazos y evitar que el Reino Unido tenga que salir del bloque el próximo 29 de marzo.

Fuentes cercanas al debate consultadas por este diario aseguran que la opción de dejar el país en la unión aduanera y el mercado único contaría con mayoría para su aprobación en la Cámara de los Comunes.

El Brexit puede ser un proceso que se alargue durante meses o años, y si finalmente la opción que se da a los británicos es la de salir del bloque, pero cumpliendo las mismas reglas y sin poder, hay muchas posibilidades de que se acabe revocando mediante un nuevo referéndum o la decisión unilateral del Gobierno de turno de revertir de manera unilateral el artículo 50”, asegura una persona cercana al Partido Laborista.

Mientras que para la extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa se necesita la aprobación por unanimidad de los Veintisiete, el Tribunal Europeo de Justicia falló el pasado mes de diciembre a favor de que Londres pudiera revocarlo de manera unilateral si así lo consideraba.

En definitiva, May, constante en todas sus tareas desde su niñez, quería pasar a la historia como la mujer que logró negociar el primer divorcio de la UE. Y, sin embargo, después de todo el sacrificio de estos últimos dos años, plagados de constantes humillaciones a su liderazgo, todo el esfuerzo podría no haber servido de nada. Porque el Brexit volverá esta semana al punto de partida.

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