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La mejor oportunidad del laborismo en UK: viaje al centro y un nieto de ladrón de bancos
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Nieto de un ladrón de bancos y una corista

La mejor oportunidad del laborismo en UK: viaje al centro y un nieto de ladrón de bancos

Wes Streeting es la estrella de la conferencia laborista cuando la formación está más cerca que nunca de recuperar el poder. Sacan hasta 17 puntos de ventaja a los conservadores

Foto: Wes Streeting en una conferencia del Partido Laborista en Brighton, Reino Unido. (Getty/Leon Neal)
Wes Streeting en una conferencia del Partido Laborista en Brighton, Reino Unido. (Getty/Leon Neal)

Wes Streeting era tan solo un adolescente cuando, en 1998, Ann Widdecombe, la entonces portavoz de Sanidad del Partido Conservador, protagonizó todos los titulares al sugerir que los hogares homosexuales y monoparentales eran inferiores a la unidad familiar “tradicional”. Para un chico de 15 años que vivía con su madre soltera en un piso de protección oficial, aquello le sentó como una patada en el estómago.

Su madre Corrina tenía tan solo 18 años cuando le tuvo. Ella había nacido en prisión, donde sus padres cumplían condena por una serie de robos a mano armada en bancos y oficinas de correos. Era la época en la que los gemelos Kray -gánsteres y 'celebrities' a partes iguales- controlaban la mayor parte del inframundo del East End londinense. Fue en la celda donde la abuela de materna de Streeting conoció a la que se convertiría luego en una amiga de por vida, Christine Keeler, la mujer en el centro del escándalo Profumo de 1963, la misma que solapó relaciones con el entonces ministro de guerra británico y un conocido espía soviético en plena Guerra Fría.

Foto: La primera ministra británica, Liz Truss, en una visita a Kent este 23 de septiembre (Reuters/Dylan Martinez)

Streeting (39 años) es hoy el portavoz de Sanidad del Partido Laborista y se ha convertido en la estrella inesperada de la conferencia anual que la formación celebra esta semana en Liverpool. Le llaman “Mr. Carisma”, el heredero de Tony Blair, el hombre que está llamado a ser el próximo líder, el candidato de centro.

En estos días, este tipo de predicciones son cualquier cosa menos seguras -que se lo digan sino al malogrado candidato conservador Rishi Sunak-. Pero sí denotan que las cosas en la oposición están cambiando. Los laboristas sacan hasta 17 puntos de ventaja a los conservadores, según el último sondeo de YouGov, algo que no ocurría desde 2001. Las próximas elecciones generales en Reino Unido no están previstas hasta 2024. En política, una semana es todo un mundo. Pero, por primera vez en más de una década, la sensación generalizada en la conferencia es que hay posibilidades reales de recuperar el poder.

Descalabro económico 'made in' Truss

Reino Unido ha entrado ya en recesión. La inflación disparada del 9,9% dista mucho del objetivo del 2%, la libra ha caído a mínimos históricos respecto al dólar y el plan presentado por la nueva primera ministra Liz Truss para intentar estimular el crecimiento tan solo ha empeorado más las cosas. El paquete de recortes de impuestos más radical desde 1972 no convence ni a los mercados ni al Banco de Inglaterra, que tras subir la semana pasada los tipos de interés hasta el 2,25%, los más altos desde 2008, ya ha advertido que “no dudará” en cambiarlos de nuevo “si lo considera necesario”.

Por no convencer, no convence ni siquiera a las propias filas 'tories', donde muchos diputados ya están pidiendo formalmente moción de confianza contra Truss, cuando no lleva ni un mes en el cargo.

Foto: Liz Truss ha sido elegida por el Partido Conservador primera ministra tras la dimisión de Boris Johnson. (EFE/Neil Hall)

Por lo tanto, si los laboristas no son capaces de recuperar ahora el poder perdido en 2010, ¿cuándo lo van a lograr? Este martes, el líder de la formación, Keir Starmer, ofrecía un esperado discurso en la conferencia de Liverpool con el firme propósito de mostrarse como futuro inquilino de Downing Street.

Ha criticado con dureza el plan económico del Gobierno conservador –“beneficia solo a los más ricos, el 1% de esta sociedad”- y su gran promesa ha sido que un Ejecutivo laborista creará la 'Great British Energy', una compañía pública para limitar las facturas energéticas y garantizar la “independencia” de suministro.

Viaje hacia el centro

Previamente, Louise Haigh, portavoz de Transportes de la formación, ya se había comprometido a volver a nacionalizar el sector ferroviario. Pero no es que el partido esté caminando hacia la izquierda más radical. El viaje, en realidad, vuelve a ser hacia el centro. Poco queda ya de la época de Jeremy Corbyn, considerado en su día el Pablo Iglesias británico.

Las cosas en la formación están cambiando sobremanera. Prueba de ello es que, al principio de la conferencia el domingo, se rindió tributo a Isabel II y, por primera vez, sonó el himno. Había algo de nerviosismo por parte de la dirección por la respuesta de las bases. Pero no se escuchó ningún abucheo.

Foto: El féretro de la reina Isabel II. (Reuters/Ben Stansall)

Más arcano, pero quizás más importante, fue el resultado de la votación de prioridades, en la que los delegados de las divisiones laboristas de todo el país decidieron qué temas se debatirían esta semana. 'Momentum', en su día el poderoso grupo de campaña que alzó a Corbyn, instruyó a sus miembros a votar por seis áreas. Pero solo una salió adelante.

En definitiva, el moderado Keir Starmer es finalmente quien tiene las riendas. Este martes, en lugar de promesas imposibles, se ha mostrado bastante franco asegurando que el camino que queda por delante es complicado. “Me encantaría estar aquí y decir que los laboristas arreglarán todo. Pero el daño que [los conservadores] han hecho a nuestras finanzas y nuestros servicios públicos significa que esta vez el rescate será más difícil que nunca”.

Durante su intervención también se comprometió a no gobernar con los independentistas escoceses del SNP -siempre es la baza de campaña para los 'tories'- , apoyar a Ucrania y erradicar el antisemitismo, mancha que ha dañado mucho la imagen del partido en los últimos años. El discurso terminó con “es el momento del Laborismo”, el grito de guerra de 1945, 1964 y 1997, fechas todas ellas donde, tras un largo periodo en la oposición, consiguieron recuperar el poder.

Foto: El nuevo rey de Inglaterra, Carlos III. (EFE/Neil Hall)

La falta de carisma de Starmer sigue sin convencer. Pero al menos, según las encuestas, le ven como un político más honesto que sus rivales. Prueba de ello fue que, cuando le acusaron de haber violado las normas de restricciones sociales del covid por reunirse con su equipo tras un mitin, anunció que si la policía le llegaba a poner una multa por haber violado la ley -algo que no pasó- presentaría su dimisión. Fue un claro gesto para distanciarse de Boris Johnson, que acabó multado por el Partygate y enterrado luego por sus propias filas.

En ese momento ya se valoró la posibilidad de que si Starmer tenía que dimitir, el candidato con más posibilidades para sucederle sería Wes Streeting, el nieto del ladrón de bancos y la mejor amiga de la corista del caso Profumo.

No hay medio británico estos días en la conferencia de Liverpool que no haya pedido una entrevista al “hombre del momento”. Aunque sus padres se separaron antes de que él naciera, mantuvieron buena relación. Por lo que se crio con su madre, pero mantuvo siempre contacto con ambos.

placeholder Shadow Secretary of State for Health and Social Care Wes Streeting walks outside the BBC headquarters in London, Britain, February 20, 2022. REUTERS May James
Shadow Secretary of State for Health and Social Care Wes Streeting walks outside the BBC headquarters in London, Britain, February 20, 2022. REUTERS May James

Streeting ahora es dueño de su propia casa, donde vive con su novio, Joe Dancey, un consultor político, y aunque está orgulloso de su estatus "de clase media", no oculta sus orígenes y habla sin tapujos sobre el hecho de que fue el primer miembro de su familia en ir a la universidad. Es licenciado en Historia por Cambridge.

Fue presidente de la Unión Nacional de Estudiantes y fue allí donde conoció a Tony Blair y Gordon Brown, con los que mantiene una buena relación. Cuando le preguntan a qué ex primer ministro laborista admira más, responde: “Nunca elegiría entre Tony y Gordon. Soy una de esas personas que, a pesar de mi oposición a la guerra de Irak, a pesar de mi campaña contra las tasas de matrículas universitarias, ya sabes... crecí con ese gobierno laborista. Vi desde que estaba en la escuela, hasta mi tiempo en la universidad, la diferencia que estaba haciendo un gobierno laborista”.

Foto: Christine Keeler, objeto de deseo de Profumo y quince minutos de fama

Consiguió su primer escaño en 2015 y, a diferencia de algunos diputados de sus filas que aseguran que nunca podrán ser amigos de un 'tory' porque les ven como el enemigo, Streeting tiene otra opinión al respecto. “El hecho de que no estés de acuerdo con alguien no significa que no te pueda caer bien”, señala. Es más, su compañero de karaoke favorito es el conservador Will Quince, secretario Estado sanidad del actual Ejecutivo. La canción preferida de ambos es la del dúo de George Michael y Elton John “Don't Let the Sun Go Down on Me”.

La nueva estrella del laborismo dice que es un “orgulloso monárquico” y también admite que la persona más influyente en su vida fue un 'tory': su abuelo paterno, que estuvo en la Royal Navy y sirvió durante la Segunda Guerra Mundial. “Era un thatcherista de clase trabajadora”, recuerda el que muchos ven ahora como futuro primer ministro. En política una semana es un mundo. Pero tener en Downing Street al nieto de un ladrón de bancos y la amiga de la corista del caso Profumo tendría su aquel.

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Wes Streeting era tan solo un adolescente cuando, en 1998, Ann Widdecombe, la entonces portavoz de Sanidad del Partido Conservador, protagonizó todos los titulares al sugerir que los hogares homosexuales y monoparentales eran inferiores a la unidad familiar “tradicional”. Para un chico de 15 años que vivía con su madre soltera en un piso de protección oficial, aquello le sentó como una patada en el estómago.

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