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"Caos absoluto" y noches al raso: la búsqueda desesperada de los Erasmus españoles en Italia
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unos 9.200 estudiantes españoles en italia

"Caos absoluto" y noches al raso: la búsqueda desesperada de los Erasmus españoles en Italia

Decenas de estudiantes erasmus españoles en varias ciudades italianas se han visto abocados a dormir en estaciones o en las facultades ante la dificultad de encontrar alojamiento

Foto: Estudiantes erasmus en Roma. (EFE/Nahia Peciña)
Estudiantes erasmus en Roma. (EFE/Nahia Peciña)

"No sé dónde voy a dormir hoy". La desesperación aflora entre muchos estudiantes Erasmus en Italia al inicio de un curso que prometía ser diferente e ilusionante en el país estrella para los españoles del programa europeo de intercambio y que ha acabado, para algunos, en una búsqueda frenética por un alojamiento fijo y con el año 2022/2023 ya a las puertas.

Italia es la meca para los estudiantes Erasmus españoles: unas 9.200 personas, el 21% del total de estudiantes que se desplaza al año desde España, escoge el país transalpino para cursar su año de estudios en el extranjero. Sin embargo, este curso decenas de los matriculados en las universidades de Roma, Milán, y otras ciudades italianas, como Pisa y Ferrara, han denunciado la escasez de alquilares de pisos y sus altos precios, así como la discriminación que sufren por parte de las inmobiliarias al ser universitarios del programa europeo de intercambio.

"Está siendo un suplicio", se lamenta a El Confidencial Lali Osorio, madre de una joven de 20 años que empezará su curso el 1 de octubre en Roma y que sigue sin encontrar un piso. Tras meses de búsqueda encontrando solo estafas por Facebook y opciones con "precios desorbitados", ha dado con una vivienda que estará disponible el 18 de octubre, pero que, por ahora, está en obras. "Esta oportunidad era la ilusión de su vida y se ha convertido en una mala experiencia", añade Osorio, que explica que ha enviado decenas de correos a la universidad de Roma a donde acudirá la joven y en la que no le han dado ninguna solución. Explica que otros compañeros de su hija ya han llegado a Roma y están "tirados" en la 'Città eterna' y durmiendo en casa de otros estudiantes.

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Con, en algunos casos, las clases ya iniciadas, la imposibilidad de encontrar alquileres accesibles les ha obligado a dormir en estaciones de tren, en la calle y en las facultades. Algunos han señalado, además, que han sido objeto de discriminación y de intentos de estafa. Otros duermen apelotonados en pisos con precios desorbitados. "En las inmobiliarias nos miran con mala cara, si ven que eres estudiante de Erasmus te rechazan", aseguraba a la Agencia EFE Diego Díez, uno de los numerosos universitarios que han llegado a Roma y no tienen donde alojarse. "No sé dónde voy a dormir hoy, pero, aunque sea entre los estudiantes de Erasmus, nos estamos ayudando mucho", añadía Díez.

"Los altísimos precios y las estafas hacen que encontrar piso en Milán sea estresante y convierta la experiencia Erasmus en algo un poco menos bonito"

"Llevamos desde mayo buscando piso", se queja Raquel Bello-Morales, que llegó a Milán dos semanas antes de que empezaran las clases para intentar buscar piso 'in situ' ante la odisea que supuso intentarlo desde Madrid. "Llegué a Milán el 14 de septiembre, y el 12 todavía no tenía sitio donde dormir. Al final, conseguimos encontrar una especie de apartamento por 1.400 euros (en un pueblo a 40 minutos de Milán), en el que podemos estar solo hasta el 14 de octubre: 700 euros por persona por un mes, un apartamento que nos dijeron que sería para nosotras solas (están buscando ella y una amiga) y al llegar encontramos que los dueños estaban en el apartamento de al lado, había otra chica en una de las habitaciones y otra señora durmiendo detrás de un biombo en el salón. Es decir, 700 euros por una habitación compartida", explica.

placeholder El salón con un biombo donde duerme una señora con la que comparten el piso Raquel y su compañera en una habitación compartida por 1.400 euros.
El salón con un biombo donde duerme una señora con la que comparten el piso Raquel y su compañera en una habitación compartida por 1.400 euros.

A pocos días de que empiece el curso, la "altísima demanda y los altísimos precios, que son consecuencia de lo primero, además de todas las estafas que existen, hacen que encontrar un piso en Milán por un precio que no sea privativo y un mínimo de calidad sea una tarea estresante, muy difícil y que convierte la experiencia Erasmus en algo un poco menos bonito".

Luis Aybar, padre de un alumno de tercero de Historia en la Universidad de Alcalá que se encuentra en Pisa (Italia) sin poder alquilar un sitio para dormir, ha advertido de que la situación en el país es de "caos absoluto". "El grupo en el que está mi hijo, que se llama Erasmus Pisa y son más de 200, un grupo de redes sociales, están sin alojamiento fijo más del 20 o 25%", ha asegurado en declaraciones a Europa Press el padre del joven.

La situación es tal que, según ha explicado Luis, que viajó a Pisa para ayudar a su hijo con el traslado, los estudiantes no tienen opciones para alojarse "ni en poblaciones de alrededor" y por ello el planteamiento de muchos chicos es "darse la vuelta y volver a España por no tener dónde quedarse". "Los chicos están absolutamente desatendidos y desangelados. Decir en Italia Erasmus, español y directamente ni te atienden", ha lamentado el padre del joven, al tiempo que ha añadido que esta situación "debe ser a nivel de Italia en general", ya que se están dando en varias ciudades.

"Las agencias no les escuchan, no hay ninguna respuesta por parte de la Universidad ni de la Administración. Las residencias de estudiantes de allí solo quieren a estudiantes italianos, no nos han dicho el motivo. No sé si es que no tienen capacidad para tanto alojamiento o quieren hacer caja cobrando unas barbaridades por unos cuchitriles", ha concluido el padre del estudiante.

Foto: El estudiante Rubén Escusol posa en su antiguo piso de Morés, en Zaragoza. (S. B.)

El responsable de la plataforma de búsqueda de alojamiento 'online' ErasmusPlay, David Casanova, explica a El Confidencial que esta situación es uno de los efectos colaterales de la recuperación de la movilidad a niveles prepandémicos. De hecho, Casanova estima que este año incluso ha aumentado y las universidades han ofertado más plazas que en cursos anteriores, por lo que el exceso de demanda se han enfrentado a una oferta estática de alojamientos que no puede soportar y que ha provocado que los precios suban. Advierte que, por este motivo, algunos estudiantes se quedarán sin alojamiento este curso, sobre todo en ciudades pequeñas donde la oferta es más reducida.

Mientras el programa Erasmus se desmarca de responsabilidades, el ministro de Universidades, Joan Subirats, ha salido a calmar las aguas y afirmar que el éxito del programa europeo "no siempre está acompañado de cuidar de los detalles del alojamiento".

La responsabilidad, ha asegurado Subirats, es "de la universidad de acogida, que tiene que ayudar y facilitar un servicio de colaboración en esa línea". De acuerdo con la Carta Erasmus de Educación Superior, explica, "son las universidades de acogida las que deben ofrecer ayuda a los estudiantes Erasmus para la búsqueda de alojamiento antes de realizar la movilidad, de tal manera que, a su llegada, tengan asegurado un lugar donde vivir durante su estancia".

Sin embargo, se ha comprometido a ayudar a los estudiantes que llevan días en Italia sin alojamiento, "más allá de la anécdota, que es importante porque afecta a mucha gente", la movilidad seguirá creciendo y se deben "evitar estos costes".

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Los problemas que están teniendo los jóvenes españoles en las distintas ciudades italianas también los sufren los estudiantes extranjeros que llegan a ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Salamanca o Granada debido al encarecimiento de los precios de los alquileres, en especial en las grandes urbes.

El Sepie (la agencia nacional responsable de gestionar el programa Erasmus en España), por otro lado, señala que el objetivo "primordial" es el de "colaborar" para asistir, "en todo lo posible", a los afectados, aunque la gestión de los alojamientos no compete al organismo y "se entiende que posiblemente esta problemática pueda estar causada, en algunos casos, por la escasez de oferta alojativa y el encarecimiento de la misma".

"No sé dónde voy a dormir hoy". La desesperación aflora entre muchos estudiantes Erasmus en Italia al inicio de un curso que prometía ser diferente e ilusionante en el país estrella para los españoles del programa europeo de intercambio y que ha acabado, para algunos, en una búsqueda frenética por un alojamiento fijo y con el año 2022/2023 ya a las puertas.

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